Cómo elegir los primeros alimentos sólidos para los pequeños

Experta en nutrición ofrece los consejos básicos de los que se deben escoger
Cómo elegir los primeros alimentos sólidos para los pequeños
A partir de los cuatro meses se le puede empezar a incorporar al bebé los alimentos sólidos, pero teniendo como prioridad siempre en su dieta la leche materna.
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No hay duda que cuando llega el momento para empezar a darle los primeros alimentos sólidos que el bebé necesita para su normal desarrollo físico y cerebral, salta en la cabeza de los padres un sin número de preguntas, que van desde qué buscar hasta qué producto evitar.

“Estas preguntas nerviosas se dan ante la ansiedad que los padres sienten frente al desconocer qué productos deben o no seleccionar de acuerdo con su edad, así como la inquietud emocional de cómo va a reaccionar el organismo del bebé después de que los ingieren”, explica la dietista registrada  Sylvia Meléndez Klinger, basada en Chicago, Illinois.

Para evitar este innecesario estrés la experta en nutrición recomienda educarse lo más posible sobre las guías claras y concretas que se tienen sobre cómo empezar a darles los primeros alimentos sólidos a los bebés.

“Existen muchas fuentes para obtenerlas”, resalta la experta. “La primera de ellas es el pediatra. A él o ella hay que preguntarle sobre ellas y, en cada cita de control, dejarle saber si él bebé tuvo o no alguna reacción alérgica”.

Los libros educativos sobre nutrición infantil y varios sitios de internet también las tienen.

“El problema que vemos con los padres latinos es que muchos de ellos en vez de educarse se guían solo en el consejo que les dan madres, abuelas, tías u otros integrantes de la familia: ‘dale de comer de todo para que no sea un niño quisquilloso’… Y esto puede llegar a ser contraproducente para la salud y hábitos alimenticios del menor, ya que, por lo regular, nuestra gente está acostumbrada a echarle a los alimentos mucha sal o azúcar y servir porciones muy grandes”.

Recomendaciones según la edad

Aunque la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan alimentar a los bebés exclusivamente con leche materna durante sus primeros seis meses de vida, las guías básicas nutricionales para los infantes señalan que a partir de los cuatro meses el bebé está listo para la incorporación paulatina de los siguientes alimentos sólidos:

Desde los cuatro meses. Se recomienda una merienda al día de papilla de fruta (de una a dos cucharadas), a cualquier hora de la mañana o tarde.

El banano, la manzana y la pera son las frutas más recomendadas para prepararle sus primeras papillas por su suave textura y dulce sabor.

De cuatro a seis meses. Se le puede empezar a dar una porción de cereal sin gluten, elaborados con fécula de maíz o arroz. Esto le evitará las molestias a la intolerancia de esta proteína que se encuentra en el trigo, centeno y cebada.

Una vez que el bebé domina la ingesta de cereales, se le incorporan las papillas de vegetales y frutas cocinadas y tamizadas. Cada alimento nuevo se le da de entre 3 a 5 días para permitir que su sistema digestivo se ajuste a los nutrientes.

A esta misma edad también se recomienda la introducción de yogur y frutas variadas (machacadas) para empezar a educar su gusto, iniciando primero con la manzana y la pera, para luego incorporarle —una por una—, el banano, la uva y la ciruela. La fresa, el melocotón, la naranja y la fresa deben dejarse hasta que cumpla 12 meses, ya que pueden provocar alergias.

“Nunca se deben endulzar las papillas de frutas que se le dan al bebé, ya que las frutas tienen su propia azúcar natural”, resalta Meléndez Klinger.

A los seis meses. Se le incorporan las papillas saladas de verduras —particularmente de alverjas (chicharros), calabaza, camote (batata o boniato), habichuelas o frijoles, aguacate y zanahorias— que pueden prepararse con un solo vegetal, mezclados o con algo de proteína macerada (pollo o carne de res magra).

De siete a ocho meses. Se le incorporan los cereales que contienen proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales. También las galletas de harina de trigo de rápida disolución al entrar en contacto con la saliva. Antes de esta edad, se recomiendan solo las galletas de arroz, ya que no contienen gluten.

De nueve a 12 meses. El bebé estará listo para ingerir diversos alimentos sólidos de textura suave y finamente picados, ya que cuenta con algunos dientes. Al cumplir los nueve meses se le incorpora la yema de huevo (mezclada con otros alimentos) y al al año el huevo entero.

Al año el menor está listo para comer más alimentos sólidos, que quera llevarlos a la boca el solo.

Frecuencia y porciones

De cuatro a seis meses, el bebé debe ingerir un alimento sólido una vez al día. A partir de los seis o siete meses, dos veces al día y alrededor de los ocho o nueve meses, tres veces al día.

En cuanto a las porciones, éstas deben ser de una a dos cucharadas inicialmente y luego, de nueve a 12 meses, de seis a ocho cucharadas.

Otros puntos a tener en cuenta

Sylvia Meléndez Klinger señala que al momento de seleccionar los primeros alimentos sólidos para el bebé se deben tener en cuenta estos tres puntos:

1. Nutrientes. Los niños pequeños necesitan consumir con moderación alimentos  bajos en azúcar y ricos en los nutrientes fundamentales para su desarrollo y salud.

2. Consistencia, color y textura. Una variedad de texturas suaves y simples son mejores (como cremosa, grumosa o macerada) para ayudar a los niños pequeños a empezar a desarrollar su capacidad para masticar y tragar.

3. Perfil del sabor. Los primeros alimentos sólidos para los bebés deben tener un perfil entre bajo a moderado del sabor dulce o salado para evitar la preferencia temprana, sobre todo, por los alimentos dulces.