El exmilitar que creó un oasis en el desierto de San Bernardino

Ángel Servín, un exMarine de origen mexicano, es ejemplo de perseverancia; con un club de waterpolo intenta darle a los jóvenes una opción de éxito
El exmilitar que creó un oasis en el desierto de San Bernardino
Ángel Servín (c) enseña a David Jacobo (d) cómo disparar el balón en una práctica reciente en el San Bernardino Waterpolo Club.

Ciertamente, los designios de la vida trabajan de manera misteriosa. Ángel Servín lo sabe bien.

Desde muy temprana edad, el residente de San Bernardino se aficionó al deporte del waterpolo.

En la secundaria Arroyo Valley se destacó en la piscina por ser un jugador que siempre trabajaba al máximo para lograr sobresalir y ayudar a su equipo.

“No era el más rápido ni el mejor pero sí el que más esfuerzo realizaba”, comentó Servín.

Tras graduarse de la preparatoria, el joven de padres mexicanos y que nació en San Bernardino, decidió ingresar a las Fuerzas Armadas al firmar un contrato de cuatro años con los Marines.

“Mi papá nunca estuvo de acuerdo en que yo me uniera a los Marines, él es testigo de Jehová y no comulga con la filosofía militar”, explicó.

Por ello, Servín esperó a cumplir los 18 años de edad para ingresar a los Marines sin necesidad del consentimiento paterno.

Después de tres meses de entrenamiento en la base militar de San Diego, el joven recibió su especialización en telecomunicaciones y de inmediato fue adscrito a una misión de cuatro años por el continente asiático.

Estuvo en China, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, Vietnam, Corea del Sur y fue en Japón donde la tragedia lo atrapó.

Ángel Servín nació en San Bernardino y es de padres mexicanos. (Foto: Abraham Nudelstejer/Especial para La Opinión)

En un entrenamiento militar sobre la selva nipona, Servín cayó de un helicóptero en pleno vuelo cuando ensayaba maniobras y mientras se encontraba atado con un cable al interior de la aeronave.

Sin saber exactamente cómo es que sucedió, Servín resbaló y se precipitó a tierra.

Su cuerpo, aún atado al cable que lo sostenía al interior del helicóptero, se estrelló violentamente contra el suelo y en la caída se lastimó seriamente la espalda.

“A partir de ese día, las cosas ya no han sido igual para mí”, dijo Servín, quien ahora tiene 23 años de edad.

“Tengo dolores de espalda, de piernas y de rodillas muy fuertes”, explicó.

El trágico accidente le impide ahora disfrutar del waterpolo y la natación como lo hacía antes, pero no por eso dejó de perseguir su sueño.

Con el dinero de compensación que las Fuerzas Armadas le dieron por su accidente, Servín fundó el San Bernardino Waterpolo Club.

“Esta es mi pasión y a pesar de que ya no puedo nadar tanto como antes, eso no me va a impedir hacer lo que más me gusta en la vida”, dijo Servín en la alberca de la secundaria Arroyo Valley.

En esa misma piscina, Servín entrena a jóvenes de San Bernardino, la mayoría de ellos hispanos, que quieren aprender los secretos del waterpolo.

“Ángel es muy buena persona, él nos enseña todo lo que tiene que ver con el waterpolo, pero también nos enseña a ser mejores personas”, dijo Armando Hernández, de 15 años de edad.

El estudiante Armando Hernández, de 15 años de edad, domina el balón dentro de la piscina. (Foto: Abraham Nudelstejer/Especial para La Opinión)

En el San Bernardino Waterpolo Club, Servín eligió tener a Peter González como el entrenador en jefe del equipo porque ambos comparten la misma filosofía de vida.

“No solo se trata de enseñarle a los niños a jugar waterpolo, se trata de convertir a cada uno de ellos en una historia de éxito”, explicó Gonzáles, quien también es entrenador en jefe del equipo de waterpolo de la secundaria Arroyo Valley.

Ángel Servín (i) y Peter González (d) dirigen una práctica en la alberca de la secundaria Arroyo Valley. (Foto: Abraham Nudelstejer/Especial para La Opinión)

“Mi meta principal es que los jóvenes que vengan a entrenar a nuestro club encuentren un ambiente de respeto y disciplina que los aleje de las drogas y las pandillas”, comentó Servín.

“Mi mayor deseo en este club es ayudar a los jóvenes de San Bernardino a desarrollarse como seres humanos, ayudarlos y a conseguir sus sueños”.

Información de contacto

Para contactarte con el San Bernardino Waterpolo Club puedes llamar a Ángel Servín al (909) 520-2229 o escribirle al servinangel14@gmail.com