Padre de militar muerto: “Jamás nos recuperaremos”

Fernando Suárez del Solar rinde homenaje a su “Guerrero Azteca”, Jesús Alberto, caído el 27 de 2003 en la Guerra de Irak
Padre de militar muerto: “Jamás nos recuperaremos”
Fernando Suárez del Solar con la foto de su hijo, quien fue el primer soldado muerto en la invasión de Irak. (ARchivo)

Para Fernando Suárez del Solar, el Día de los Caídos en Guerra o Memorial Day debería ser un día para recapacitar sobre todos los jóvenes que como su hijo, Jesús Alberto Suárez del Solar, que “fueron engañados” para enlistarse en el Servicio Militar de Estados Unidos y dieron el corazón y la vida por este país.

Creador de la Fundación “Guerrero Azteca” en memoria de su hijo muerto en la Guerra de Irak el 27 de marzo de 2003, el afligido padre recuerda cuando en su hogar de Escondido, California charlaba con Jesús del significado del Día de los Caídos.

“Mi hijo me decía, ¿Por qué la historia de Estados Unidos solamente la recuerdan en base a las guerras?”, relata el padre.

Hoy, la memoria de Jesús Alberto es parte de esa historia que se forjó desde 2003.

“Desgraciadamente, Memorial Day para mí siempre va a ser algo muy triste”, indicó Fernando, mexicano de nacimiento y estadounidense por adopción. “Digo desgraciadamente porque tenemos un presidente [Donald Trump] que odia todo lo que suene definitivamente a México, un presidente que odia a los inmigrantes mexicanos y mi hijo era un inmigrante mexicano, y así como él hay miles en toda la historia que han dado la vida por este país, y hoy este país los insulta”.

Jesús Alberto fue el primer soldado de origen mexicano caído en la invasión norteamericana “Operación Libertad Iraquí”.

A pocos días de iniciado el conflicto bélico, tres infantes de Marina llegaron a la puerta de la casa de Fernando. Le informaron que su hijo había caído en combate y muerto como un héroe al recibir un balazo en la cabeza por fuego enemigo, aquel 27 de marzo.

La verdad era otra, totalmente distinta a la versión que escuchó.

Jesús Alberto murió por una bomba de racimo que el mismo Ejército de Estados Unidos había plantado un día antes de su muerte, en un puesto de control cerca de Al Diwaniyah, capital de la gobernación de Al-Qādisiyyah.

El joven había pisado esa mina.

Las fechas y los hechos cambiaron por completo la vida del afligido padre.

Activismo militar

A raíz del fallecimiento de su hijo en Irak, Fernando emprendió una lucha de concientización entre los jóvenes para educarlos en contra de la violencia y el militarismo.

Viajó a Irak en diciembre del 2003. Visitó el lugar exacto donde su hijo murió a causa de la “bomba de racimo”.

“Recogí tierra bañada con su sangre y en febrero de 2004 sembré un pirul en el parque Kit Karson de la ciudad de Escondido, utilicé esa tierra de Irak, de Tijuana, México, donde nació mi hijo y de Estados Unidos”, recordó. “Fue un acto simbólico de nueva vida y de hermandad”.

Lo llamó el “Árbol de la Paz”, y lo visitará este 29 de mayo de 2017.

Ya han pasado 14 años desde aquel trágico final de Jesús Alberto, quien tenía 20 años de edad y estaba asignado al 11° Batallón de Reconocimiento Blindado Ligero, 1ª División de Infantería de Marina, en Camp Pendleton.

 

Jesús Alberto Suárez tení 20 ños cuando flleció en la Guerra de Irak en 2003. (suministrada)
Jesús Alberto Suárez tení 20 ños cuando flleció en la Guerra de Irak en 2003. (suministrada)

“Ni su mamá ni yo nos hemos recuperado”, dijo Fernando a La Opinión. “Acabamos de pasar el Día de las Madres y para todos ha sido otro golpe muy duro, y más fuerte y más doloroso para ella, al no tener a su hijo a su lado”.

El saldo sangriento de la Operación Libertad Iraquí fue: 4,424 muertos, incluyendo aquéllos que murieron en acción y en hechos no hostiles entre los miembros del servicio militar de una coalición de naciones encabezadas por Estados Unidos y Gran Bretaña, además de 311,952 heridos en acción.

Sin embargo, un total de 4,491 miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos perecieron en Irak, entre 2003 y 2014.

Por el lado iraquí, datos del Proyecto Número de Muertos Iraquíes reportó un estimado de entre 173,766 y 194,058 civiles muertos, de 2003 a 2017. De ellos, 134,000 fueron civiles.

 

Fernando Suárez del Solar sostiene una foto de su hijo durante una protesta en contra de la Guerra en Irak. (Archivo)
Fernando Suárez del Solar sostiene una foto de su hijo durante una protesta en contra de la Guerra en Irak. (Archivo)

“[La Guerra de Irak] fue un baño de sangre inocente”, declaró Suárez del Solar. “Estamos hablando de algo horrible, porque Irak sigue siendo un caos; el pueblo iraquí nunca fue liberado y cada día estamos en más peligro de ataques terroristas. No se solucionó absolutamente nada ni con la muerte de nuestros hijos ni la muerte de miles de niños…No tuvieron claro el objetivo que trataron de darnos a entender, porque la patria y libertad de Irak sigue sumida en un verdadero caos…Fue una mentira total, absoluta”.

Sin embargo, aparte de haber perdido a su “Guerrero Azteca”, hay un dolor más que le carcome el corazón: desde aquel marzo de 2003 Erik, el niño que dejó huérfano su hijo Jesús Alberto, no lo ha podido ver desde que tenía un año de edad. Erik ya tiene 15 años.

“La madre se rehusó a que viera a mi nieto; sólo sé que están bien”, concluyó. “Pero eso también es otro dolor que nunca podremos superar”.

El baúl de los recuerdos

En el baúl de sus tristes recuerdos, Fernando encontró una carta dirigida en enero de 2003 a su hijo Jesús Alfredo, de la cual él jamás se llegó a enterar.

He aquí el texto original que comparte a los lectores de La Opinión:

“Carta a mi hijo soldado”

“El día de hoy quiero escribir algo sobre la situación en la que se han envuelto los Estados Unidos. Me refiero a la guerra en contra de Irak y su presidente Saddam Hussein. Los Estados Unidos han enviado miles de militares, hombres y mujeres que han partido de sus bases militares, dejando atrás a sus familias, a sus madres, padres, esposas e hijos.

La mayoría de ellos son jóvenes que apenas y rebasan los 20 años de edad y algunos de ellos son de origen latino.

Yo no quiero, ni tampoco me atrevería a dar una opinión sobre esta guerra. No quiero opinar si existe una razón fundada para realizar esta guerra ni tampoco si el presidente Bush tiene la razón o no para ordenar esta guerra.

Lo único que sé es que muchos padres latinos, esposas y niños van a llorar se van a llenar de miedo sabiendo que sus seres queridos corren un peligro mortal al estar dentro del gran Ejército americano, además de no saber si muchos de los jóvenes que fueron enviados al frente de batalla regresarán en buen estado físico o emocional.

Es por esta razón, hijo mío, que quiero decirte muchas cosas que llevo en el corazón. En primer lugar, quiero decirte que recuerdes por encima de todas las cosas los valores morales que heredaste de tus raíces hispanas y te pido que respetes a todos los que te rodeen.

Por encima de todo quiero que recuerdes que tú no eres un asesino, sé disciplinado, no abuses del enemigo, pero tampoco te acobardes ante él.

Sé firme, pero siempre ten misericordia de los demás, no te aproveches de los demás, aunque estos sean tus enemigos.

Sé una persona humanitaria, ayuda siempre a los heridos en combate sin importar a que bando pertenecen.

Porta tu uniforme de los Estados Unidos con orgullo, pero porta tu descendencia de guerrero Azteca con un orgullo mayor.

Sin importar lo que suceda, tú siempre tendrás en esta pequeña esquina del mundo a tu padre, a tu madre y a tu familia.

Hijo, cuídate mucho, sé valiente y fuerte de espíritu para que tengamos la fortuna de poderte ver de regreso, sin ningunos honores especiales, sin ninguna condecoración, pero con vida”.

20 de enero de 2003

Nota: Jesús Alberto nunca leyó esta carta. Murió el 27 de marzo de 2003.

 

Fernando Suárez del Solar se convirtió en un activista en contra de la Guerra y el militarismo tras la muerte de su hijo en la invasión de EEUU en Irak. (Archivo)
Fernando Suárez del Solar se convirtió en un activista en contra de la Guerra y el militarismo tras la muerte de su hijo en la invasión de EEUU en Irak. (Archivo)

‘Carta A Mi Hijo Ausente”

Por: Fernando Suárez del Solar (Carta escrita pocos días después de la muerte de su hijo, Jesús Alberto, en la Guerra de Irak)

“Jesús, mi GUERRERO AZTECA. hijo mío. Deseo que sepas lo orgulloso que estoy de ti, como hijo, hermano, esposo, padre y como mexicano. Me siento tan triste al saber que ya no podré abrazarte, besarte y escuchar tu voz, pero al mismo tiempo estoy feliz de saber que estás en un lugar lleno de luz, armonía, flores, paz, al lado del Señor.

Tú siempre quisiste ser un guerrero, por eso tú mismo te llamaste Guerrero Azteca, y moriste combatiendo, con valentía por tus propios ideales, por tu propia convicción de que esta Guerra servirá para que tu hijo y todos los niños del mundo tengan un lugar más seguro para vivir.

Sé que tú estabas convencido que era necesaria esta guerra para librarnos del terrorismo que asesina a miles cada año, a miles de inocentes y tú, por tu gran corazón no querías que esto continuara, pero te pregunto hijo mío. ¿Qué va a ser de nosotros? ¿De tu madre? ¿De tus hermanas? ¿De tu esposa?

¿De tu hijo? ¿De mí? ¿Cómo crees que podamos vivir sin tu hermosa presencia? ¿Por qué hijo? ¿Por qué tuviste que partir?

Perdóname hijo, pero lloro al saberte ausente, lloro por tu valentía, lloro por el gran dolor de no tenerte… Sé que soy egoísta, que mi amor de padre me hace querer tenerte a mi lado, pero no puedo evitarlo, existe un gran, un inmenso dolor aquí en mi pecho, un gran vacío que hay en mi corazón por tu dolorosa partida, Jesús, mi bebé.

Quiero pedirte perdón si no fui el mejor padre, si fui duro contigo, algunas veces fui injusto, pero siempre fue lleno de amor hacia ti, todo era para que fueras lo que fuiste, un gran hombre lleno de virtudes, lleno de nobleza. Sé que te darás cuenta desde donde estés del inmenso amor y respeto que despertaste en toda la comunidad mundial y en especial en Escondido, fue algo que tocó el corazón de tu madre, el saber que todos te aman y te respetan por el gran sacrificio que hiciste por este mundo.

Mi Guerrero Azteca. Mi adorado hijo. Qué dolor tan grande tengo en mi corazón, pero quiero que sepas que tu recuerdo, tu imagen llena de valor, me dará las fuerzas necesarias para continuar en esta lucha diaria y para apoyar a tu madre y hermanas.

Ten por seguro que cumpliré la promesa que te hice el día de tu partida, cuidaré a tu hijo y tu esposa por sobre todos y todas las cosas.

Tú me diste un gran ejemplo, me diste una gran enseñanza, el valor y la nobleza de espíritu. Por tu memoria, por el gran amor que te tengo, te juro que siempre haré honor a tu sacrificio, tu muerte no será en vano, ni la muerte de tantos jóvenes compañeros tuyos.

Lucharé para que todos ustedes sean recordados como héroes y más que nada, como grandes seres humanos. Jesús, mi Guerrero Azteca, sé de tu orgullo de ser mexicano y quiero pedirte perdón, pero tuvimos que aceptar la nacionalidad americana por ti, para poder proteger a tu hijo en el futuro, sé que lo entenderás y sabrás perdonarnos por esta decisión.

Jesús, gracias por ser mi hijo, y como dije en tus funerales, nunca te enterramos sólo te sembramos, porque tú eres la semilla de una nueva generación de jóvenes amantes de la paz y del amor en el mundo. Dios te tenga a su lado y llénanos de amor hijo mío. No me despido, solo es un hasta luego”. Tu padre que te adora.

Fernando Suárez del Solar Escondido, CA., Abril de 2003