‘Las personas que salen de prisión merecen una segunda oportunidad’

Programa de L.A. ayuda a 27 hombres a recibir certificado para reintergrarse a la fuerza laboral
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‘Las personas que salen de prisión merecen una segunda oportunidad’
La supervisora del condado angelino Hilda Solís celebra junto a los 27 graduados.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Raúl Aldrete conoció por primera vez las montañas a sus 43 años de edad.

Esto sucedió al salir de la cárcel, donde cumplió una condena de 24 años. Cuando dejó el encierro ingresó a un programa de entrenamiento de tres meses para reincorporarse a la fuerza laboral y donde se le dio la oportunidad de comenzar a escalar.

“Yo nunca había ido a las montañas de chiquillo y aquí [en el programa] nos llevaron muchas veces a hiking [a escalar]”, dijo Aldrete.

“Es algo que yo disfruté mucho porque no solo me ayudó física sino también emocionalmente”, agregó ayer poco antes de recibir su certificado de graduación de Los Angeles Reentry Workforce Collaborative Program (Programa colaborativo de reingreso a la fuerza laboral de Los Ángeles) en el colegio comunitario Los Angeles Trade Technical (LATTC).

Este programa esta enfocado en reducir la reincidencia de las personas encarceladas con anterioridad y busca crear oportunidades de carrera duraderas a través del aprendizaje.

Raúl Aldrete recibe su diploma de manos de Scott Budnick, fundador de AntiRecidivism Coalition, y la supervisora Hilda Solís. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinión)

En el evento donde 27 hombres —todos exconvictos— recibieron su certificado también estaba David Ramírez, de 24 años, quien junto a sus padres, hermanos y su hija esperaban emocionados a que comenzara la ceremonia.

Ramírez, quien estuvo involucrado con pandillas desde muy joven, estuvo en la cárcel por 30 meses tras ser encontrado con un arma de fuego. Lo que más lamenta es que no pudo estar presente cuando nació su hija Juliet en 2015, el mismo día de su cumpleaños.

“Ahora quiero cambiar mi vida por mi hija”, dijo este hombre mientras cargaba a su pequeña de 2 años.

Ramírez dijo que se enteró del programa por primera vez cuando estaba en prisión. El fundador de la Coalición AntiReincidencia, Scott Budnick, fue a visitarlos y les ofreció una oferta difícil de rechazar.

“Dijo que ellos tenían trabajo para nosotros afuera entonces cuando salí yo ya quería cambiar mi vida. Después de hacer plomería por poquito tiempo me metí al programa”, cuenta.

El grupo de 27 miembros participó en rigurosos entrenamientos que incluían caminar por las montañas. (Foto: ortesía de AntiRecidivism Coalition)

Dicho programa es una asociación entre la Federación de Los Ángeles (AFL-CIO), la Coalición AntiReincidencia, el Consejo de oficios de construcción de los condados de Los Ángeles/Orange y LATTC.

“Nuestro trabajo es apoyarlos cuando van a casa, darles un camino para una carrera, hospedaje, terapia, mentoría y ayudarlos con sus familias pero también ayudar a reducir la población en las cárceles y cambiar las leyes”, dijo Budnick.

“Muchos de nuestros miembros visitan las oficinas de los legisladores en Sacramento y la Junta de Supervisores de Los Ángeles para contar sus historias de éxito y demostrar que las personas que salen de la prisión se merecen una segunda oportunidad”, añadió.

El condado de Los Ángeles es hogar de la población más grande de exconvictos en California con miles de individuos que son liberados cada año pero no reciben ayuda al salir.

La ceremonia se llevó a cabo en el Los Angeles Trade Technical College. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinión)

“El objetivo es que una vez que terminan este programa [de tres meses] tienen un lugar garantizado en el programa de aprendiz el cual les garantiza un trabajo remunerado en la industria de construcción”, dijo Rusty Hicks, tesorero y secretario de la federación AFL-CIO.

Durante el entrenamiento los participantes aprendieron desde habilidades sociales, entrenamiento laboral, físico y emocional así como el crear una amistad entre ellos.

Aldrete dijo que el programa le ayudó a vencer su temor de salir a la calle solo.

“Antes sentía como que todos sabían que yo estaba en la prisión y creía que todos me estaban viendo”, narra.

Mientras tanto los padres de Ramírez dijeron estar muy contentos de que su hijo poco a poco empieza a encontrar su camino.

“Fue muy duro la primera vez que él cayó en la cárcel pero como familia debemos apoyarlos en las buenas y en las malas”, dijo su madre, Janet Ramírez sin poder contener las lágrimas.

“Estamos muy agradecidos con el programa que le esta ayudando a hacer un cambio positivo en su vida”, añadió su padre, Diego Ramírez.

David Ramírez (i) besa a su hija Juliet, mientras su madre Janet Ramírez (d) lo abraza al final de la ceremonia de ayer. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinión)

Representantes de LATTC motivaron a los graduados a continuar con su programa de aprendiz y eventualmente tener la oportunidad de regresar y aprender otro oficio o convertirse ellos mismos en profesores.

Durante la ceremonia, la supervisora Hilda Solís les dijo a los graduados que esta es una buena segunda oportunidad para que todos ellos obtengan un “buen cheque” y ayuden a sus familias. “No importa lo que hicieron en el pasado. Tengo mucha fe en todos ustedes”, aseveró.

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