Por un día, niños con cáncer se olvidan de su lucha para salvar sus vidas

Durante un divertido picnic anual conviven con otros menores que sufren su mismo mal y con el personal médico

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Por un día, niños con cáncer se olvidan de su lucha para salvar sus vidas
A Patrick Alemán a quien vemos junto a su mamá Fidela Alemán le detectaron deficiencia en glóbulos rojos desde los dos meses de nacidos pero todo los días da la pelea por su vida. (Araceli Martínez/La Opinión).

Patrick Alemán de ocho años se olvidó de que sufre de deficiencia en sus glóbulos rojos y se puso a cantar y disfrutar en el picnic anual que organiza el hospital City of Hope a todos los niños con cáncer y a los sobrevivientes de esta enfermedad.

Se emociona porque le dan juguetes, nos ofrecen comida y le gusta mucho cantar y participar en el show”, dice Fidela Alemán su madre.

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Pero los ojos se le llenan de lágrimas al recordar que Patrick nació con esta deficiencia al igual que otro de sus hijos, Edwin de 16 años.

“Cuando se le bajan los glóbulos rojos, se le ponen sus ojos y la piel amarilla. Anda muy débil, cansado. Por eso cada dos o tres semanas le tienen que poner una transfusión de sangre durante tres horas. Eso lo ayuda a activarse”, sostiene.

El picnic cuyo tema fue la Magia del Cine se llevó a cabo en el campus del hospital City of Hope en la ciudad de Duarte. Abundaron los antojitos, los juegos y pasatiempos. Algunos personajes de Walt Disney deambularon por el lugar y también hicieron acto de presencia varios dibujantes de historietas.

Los menores tuvieron la oportunidad de convivir con otros que entienden sus experiencias pero también de divertirse al hacer público sus talentos artísticos.

El pequeño Patrick interpretó una melodía del popular cantante Justin Bieber en el festival y hasta tuvo dos bailarinas que lo acompañaron en su presentación, causando la estruendosa ovación de los asistentes.

Luna Covarrubias cantó el Avemaría durante el picnic para niños con cáncer organizado por el hospital City of Hope. (foto suministrada).
Luna Covarrubias cantó el Avemaría durante el picnic para niños con cáncer organizado por el hospital City of Hope. (foto suministrada).

El arte los ayuda

Luna Covarrubias, de 6 años de edad y quien tiene leucemia desde hace 36 meses, cantó el Avemaría a capela. Ella es parte del coro de su iglesia.

“Este talento que ella tiene para el canto nos ha ayudado mucho a sobrellevar la enfermedad”, dice su progenitora Julia Álvarez.

Pero esta madre reconoce que no ha sido fácil. “Cuando se la detectaron, no entendía lo que pasaba. No sabía de qué se trataba”, admite
Se encontró con el hospital City of Hope y hace un año la menor terminó su tratamiento de quimioterapia.

“En los estudios, la sangre le ha salido 100% bien pero no podemos decir que se curó hasta que hayan pasado cuatro años”, indica.

Y revela que lograron salir adelante con el apoyo de City of Hope pero también con mucha fe y unión familiar.

Israel Rueda es un niño muy valiente que todos los días libra con mucha fuerza el cáncer en el cerebro que padece. (Araceli Martínez/La Opinión).
Israel Rueda es un niño muy valiente que todos los días libra con mucha fuerza el cáncer en el cerebro que padece. (Araceli Martínez/La Opinión).

Niños muy fuertes

Israel Rueda de siete años fue uno de los menores más aplaudidos durante su participación en el show de niños con cáncer del picnic anual de City of Hope.

“Él tiene cáncer en el cerebro. Y ha sido muy difícil pero Israel es muy fuerte. Hace todo lo que le pidan para recuperarse”, dice su madre Daisy Rueda.

Recuerda que todos pensaban que Israel era muy saludable hasta que a los cinco años sufrió un desmayo. “Lo llevamos al doctor, dijeron que todo estaba bien pero después de un segundo desmayo, los estudios determinaron que era cáncer en el cerebro”, observa.

Y esta madre admite que la enfermedad no tiene cura pero confía en que el reciente trasplante de médula espinal que le hicieron, le ayude. “Aunque ha respondido bien, su piel ha tenido complicaciones ya que su cuerpo pelea con el trasplante para adaptarse. Israel es un niño que está en la lucha por su vida”, sostiene.

Kevin Rodríguez presentó una rutina de baile en el picnic que el hospital CIty of Hope ofreció a sus pacientes menores que sufren de cáncer. (Araceli Martínez/La Opinión).
Kevin Rodríguez presentó una rutina de baile en el picnic que el hospital CIty of Hope ofreció a sus pacientes menores que sufren de cáncer. (Araceli Martínez/La Opinión).

Kevin Rodríguez de ocho años cautivó a los asistentes al presentar una rutina de baile. “Este picnic le gusta mucho porque convivir con otros niños que están pasando por lo mismo y han librado esta lucha” dice su padre David Rodríguez.

Explica que su hijo tiene Linfoma no Hodgkin desde los seis años. “Ha sido difícil pero estamos unidos. El hospital City of Hope ha sido increíble y un gran alivio”, observa.

“Se lo detectaron cuando se lastimó una pierna y no se curaba. Los exámenes indicaron que no era un golpe sino otra cosa, linfoma, un tipo de cáncer”, detalla.

Revela que el linfoma de Kevin quien es su hijo mayor, tiene cura y hay buenos pronósticos. “Cuando una enfermedad como ésta se presenta en un niño no hay que pensar lo peor sino en que hay ayuda”.

La oncologa pediatra Judith Sato dice que más del 80% de los niños con cáncer su curan. (Araceli Martínez/La Opinión).
La oncologa pediatra Judith Sato dice que más del 80% de los niños con cáncer su curan. (Araceli Martínez/La Opinión).

La mayoría se curan

La doctora especialista en oncología pediátrica Judith Sato, fundadora hace 35 años del picnic pediátrico del Hospital City of Hope dijo que en la actualidad curan a más de los 80% de los niños con cáncer.

“No importa el tipo de cáncer. Sabemos que los niños pueden tolerar tratamientos más agresivos y se los damos porque queremos que todos se curen”, indica.

Pero enfatiza que se toma más que cirugía, radiación y quimioterapia para que se recuperen. “Necesitamos darles todo el cuidado que necesitan no solo al paciente sino a toda la familia. Los niños no van solos al tratamiento. Tienen hermanos, padres, abuelos a quienes necesitamos educarlos, para que el niño tenga los mejores resultados”, anota.

Hace ver que en un lugar como City of Hope tienen psicólogos, trabajadores sociales, terapistas, enfermeras, mucha gente que los ayudan en el proceso de sanación. “Con eso tenemos mejores resultados, no solo queremos que se curen sino que sean ciudadanos exitosos, útiles a la sociedad”, recalca.

En 1986, la doctora Sato tuvo la idea de organizar un picnic con los niños con cáncer para que junto con sus familias y el personal médico pudieran disfrutar de un día al aire libre lleno de diversión.

“Queremos que se sienten como cualquier otro niño al menos por un día y que nos vean a los doctores como gente real no solo como alguien que les administra un tratamiento o la quimioterapia”, expone.

Agrega que con los años, cada vez más la comunidad ha salido a apoyar el evento.

“Todo lo que ven aquí son donativos de empresas. Hay 6000 voluntarios que atienden a 1000 pacientes y sus familia”, explica la también directora del programa de tumores músculo-esqueléticos de City of Hope.