Centro de tecnología para personas invidentes se expande

Toda persona con discapacidad visual o invidente es bienvenida al centro
Centro de tecnología para personas invidentes se expande
José Valdez repasa las directrices para utilizar un iPhone con la estudiante Rosa Negrete.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Cuando un amigo de José Valdez le regaló un teléfono inteligente que ya no ocupaba hace cinco años, él se esforzó por aprender a utilizarlo a pesar de ser invidente.

“Desde antes que existiera el iPhone, yo tocaba los celulares de pantalla plana y decía ‘¿Cuando voy a poder usar uno de estos? No tiene botones’”.

Sin embargo, su tenacidad por aprender llevó a Valdez a que en cuestión de meses aprendiera a usar su primer teléfono inteligente, un iPhone 3S, el cual fue su puerta a la tecnología.

“A mi nadie me enseño… era el único celular que tenía y como quien dice tuve que aprender a fuerzas”, dijo sonriendo Valdez, recordando aquel momento.

Ahora Valdez, de 28 años, muestra orgulloso su iPhone 7 y es un experto en el uso del iPhone utilizando una aplicación de voz para invidentes.

Ben Pomeroy, director de programas digitales del Instituto Braille, en la apertura del renovado centro de tecnología para estudiantes invidentes. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Su experiencia lo llevó a recibir una pasantía como instructor en el centro de tecnología Connection Pointe del Instituto Braille en Los Ángeles para personas con discapacidad visual o invidentes.

“Muchos [invidentes] que vienen aquí tienen la misma mentalidad que yo tenía, ‘No lo sé usar, no tiene botones, no veo, cómo le voy a hacer’ y ya cuando escuchan que yo tampoco veo y estoy usando un teléfono, entonces se animan”, dijo Valdez.

El Connection Pointe abrió sus puertas en 2015 con el fin de capacitar a las personas con impedimentos visuales en tecnología.

“Ellos venían y nos decían que querían aprender y les dábamos el software apropiado de acuerdo a su necesidad”, explicó Ben Pomeroy, director de programas digitales en el instituto.

Con el tiempo, el salón que se utilizaba para el uso de computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes comenzó a sentirse pequeño. La demanda era tan alta que de 100 personas que ayudaron en el primer año, la participación incrementó a 544 en la actualidad.

Para la suerte de todos los que utilizan los servicios de este centro, Pomeroy junto a otros docentes, voluntarios y donantes del Instituto Braille anunciaron que el centro se había expandido. Se agregaron dos salones más; uno para hacer talleres en grupo, y otro para tener clases uno a uno.

José Valdez,28, instructor en el Centro Connection Pointe de Los Ángeles, con Tessa, su perro guía. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“A veces es difícil poner atención cuando se oye que están tecleando o cuando están utilizando las aplicaciones de voz”, dijo Pomeroy el miércoles por la tarde, cuando oficialmente se anunció la renovación y expansión del centro.

“Ahora tenemos 17 estaciones de computadoras, casi todas son PCs, una es Mac. Tenemos televisores con Closed Caption para quienes quieren leer su correspondencia y los dos salones adicionales”, explicó.

Leonardo Medina, de 35 años, perdió la vista completamente a la edad de 20 años tras un accidente. Sin embargo, su tenacidad por aprender pese a sus obstáculos lo llevó a convertirse en un experto de Microsoft.

Con su computadora portátil en mano, Medina orgullosamente mostró algunos reconocimientos que ha recibido por su experiencia y dijo que su computadora también tiene un programa de voz.

“Yo sé hacer PowerPoint y todo lo relacionado con Microsoft”, dijo Medina, quien tiene cinco años asistiendo al centro Braille. Él viaja de Oxnard unas dos o tres veces a la semana para tomar su curso.

Leonardo Medina, un estudiante invidente, en la apertura del renovado centro de tecnología . (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

A trabajar después de sus cursos

Valdez dijo que cuando termine su pasantía con el Connection Pointe le gustaría trabajar en un lugar donde pueda hacer algo similar. “Estoy aprendiendo ahora también a usar el teléfono Android para poder enseñar a todos”, dijo el joven.

Por su parte, Medina dijo que una vez termine su curso de computación no buscará un lugar específico donde trabajar, pero sí un lugar “donde pueda echar la mano”.

“Está confirmado que a más del 80% de personas que saben Braille les dan trabajo”, explicó Medina. “Pues es como todo. Es como los que saben leer y escribir tienen más posibilidades de un trabajo que los que no saben”, explicó.

Pomeroy dijo que cualquier persona con discapacidad visual o invidente es bienvenida al centro. Las clases se ofrecen de manera gratuita. Con esto, los estudiantes se ahorran los 100 a 250 dólares que pudiera costar una clase privada.

Las personas pueden hacer todas las citas que gusten y escoger entre una clase con uno de los cuatro instructores invidentes, o con el instructor vidente.

Para conocer más acerca de las clases de tecnología visite su sitio web.