Orgullosos de resistir

Más de 100,000 personas marcharon hasta West Hollywood durante la celebración del día del Orgullo Gay
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Orgullosos de resistir
Grupo de manifestantes en la Marcha de la Resistencia en LA.
Foto: Patricia Martínez / La opinión

Jim Morrison y Marilyn Monroe, encarnados en dos gigantescos murales, no quitaron ojo a la multitud que este domingo participó en la marcha anual del Orgullo Gay a su paso por West Hollywood. Una marcha que, por otro lado, habría hecho pestañear con incredulidad al mismísimo Donald Trump si hubiese estado presente. Más de 100,000 personas de los más diversos orígenes, tipos de orientación sexual, raza… ocuparon la calle en defensa de los valores que representan: los mismos a los que Trump parece oponerse.

Por ello, este año la marcha del Orgullo recibió el apodo de Marcha de la Resistencia (Resist March): un alegato a resistir contra la creciente misoginia, la discriminación hacia otras creencias religiosas como el Islam, la homofobia o el racismo. Resistir con la finalidad de seguir avanzando y de no ceder ante la creciente presión política. “Estamos olvidando que América son los Estados unidos y no divididos”, afirmó el mexicano Jaime Casas, “aquí puedo ver en los ojos de las otras personas que soy perfectamente normal como soy”, sentenció.

Grupo de manifestantes en la Marcha de la Resistencia en LA. (Patricia Martínez/ La Opinión)

Ser tratados y vistos como seres humanos iguales a los demás es una de las razones más repetidas entre los participantes. Al igual que Casas, Erik Escareño, miembro de la Leather Community (subcultura del cuero), grupo activista gay de los años 50 cuyos miembros se identifican con las prendas de cuero, también se expresó en esos términos: “Siempre hemos sido una comunidad invisible y tratados por los otros como si no debiésemos existir”, aseguró, “solo porque las cosas hayan mejorado en los últimos años no quiere decir que exista igualdad”.

“Los miembros de mi familia no están de acuerdo con mi orientación sexual. Estoy aquí para mostrar mi apoyo y para demostrarme a mí misma que no es malo, que no hay ninguna diferencia respecto al amor de otras personas”, afirmó una joven estadounidense de raíces filipinas, que prefirió mantener su anonimato. Reclamo compartido por Diana Limón, transexual mexicana: “Le diría a Trump que nos respete como gays y trans, que nos deje vivir”.

UNA MARCHA POR ORLANDO

Si bien los reclamos de la Marcha de la Resistencia fueron unánimes, cada una de las más de 100,000 personas que se manifestaron tenía su razón particular para asistir. Es el caso de José Luis Trejo, director de recursos humanos de Northeast Valley Health Corporation, un centro de salud que ofrece atención médica a inmigrantes en San Fernando: “Muchas de estas personas están en riesgo de perder su cobertura médica y hay pacientes que llevan quince o veinte años con nosotros”, se lamentó. Su miedo a que finalmente se suspenda  el Obamacare fue lo que le impulsó a salir a las calles.

Apple, como le gusta que le llamen, pasea de la mano de su novia por las calles de Hollywood. Su cuerpo físicamente está aquí, pero su mente ha retrocedido un año en el tiempo: “No es tanto una protesta en sí como un homenaje a lo que pasó en Orlando. Esta es una marcha por ellos”, afirmó convencida. Para ella, una marcha por quienes fueron asesinados por demostrar que otras maneras de vivir y amar eran lícitas y posibles. Para otros como Casas, una marcha para que las nuevas generaciones no sientan “ni un poquito” todo lo que ellos han sufrido.

Brazo de un manifestante durante la Marcha de la Resistencia en LA. (Patricia Martínez/ La Opinión)