Los millennials ante el sexo

Estudio revela que las nuevas generaciones tienen menos sexo que las pasadas. Dos expertos en sexología hablan sobre los factores culpables de esto
Los millennials ante el sexo
Estudio revela que las parejas jóvenes y adolescentes de la llamada generación millennials están teniendo menos sexo que las generaciones pasadas.
Foto: Shutterstock

Los millennials, o Generación Y, tienen menos relaciones sexuales al cumplir los 18 años que sus antepasados de la Generación X cuando tenían la misma edad.

Así lo reveló el reciente estudio “Declines in Sexual Frequency among American Adults, 1989–2014”, de la Universidad de San Diego (California), liderado por la Dra. Jean M. Twenge, especializada en psicología y autora del libro “Generation Me”, que se enfoca en analizar a los nacidos entre las décadas de los 80s y 90s (es decir, que están entre las edades de 18 a 34 años) y que, según el Censo de Estados Unidos, más de 75 millones de los residentes de este país integran este rango.

De acuerdo con los resultados del estudio, publicado en los Archivos de Conducta Sexual y basado en una muestra de cerca de 30 mil personas de 18 años (cuyos datos se recaudaron entre 1972 y 2014), aunque “los estadounidenses de hoy son mucho más propensos a aprobar el sexo premarital y el de entre dos adultos del mismo sexo, y los jóvenes regularmente tienen acceso a la información sexual en línea y el consumo de pornografía se ha vuelto más común y más aceptado”, esto no significa que están teniendo más sexo.

Los análisis que separan los efectos de la edad, el período de tiempo y la cohorte sugieren que los nacidos en la década de 1930 [la generación Silenciosa] tienen relaciones sexuales alrededor de seis veces más al año que los nacidos en la década de los 1990s (millennials y la generación iGen)”, segura el estudio.

“Mucha de esta disminución se debe a la menor tasa de matrimonios en los últimos años, debido a que las personas casadas tienen relaciones sexuales de manera más consistente que las solteras, una tendencia aparentemente muy similar para quienes cohabitan. Además, aquellos con parejas estables tienen relaciones sexuales con menos frecuencia. Y la disminución de la frecuencia sexual parece estar enraizada en dos tendencias: los estadounidenses [de las nuevas generaciones] con parejas estables son menos numerosos y tienen menos relaciones sexuales”, concluye la investigación.

Factores contribuyentes

La sexóloga clínica Kelly Hamilton, con práctica en Irvine, California, está muy de acuerdo con los resultados porque en la actualidad los evidencia en su consulta “con mucha más frecuencia que antes”.

El problema es bien complejo”, dice la experta. “No se debe a un solo motivo, sino a muchos. Me he enfocado a estudiar las investigaciones y lo compruebo en mis consultas con parejas y, sobre todo, con los jóvenes universitarios”.

En general, lo que Hamilton ha visto a través de su práctica son estos factores que influyen al menor sexo que hoy se da entre los millennials y la generación iGe, llamada también “centennials” o los primeros nativos digitales, porque crecieron en plena ebullición de la internet, los teléfonos inteligentes o Smartphone y las redes sociales.

1.  Una generación muy global

Los milllennials han tenido acceso a muchas cosas del mundo y en su generación no necesariamente han tenido que tener contacto físico para tener una conexión con otras personas. “Ellos pueden tener amigos por todo el mundo e inclusivo hasta relaciones románticas e íntimas, que son muy, pero muy globalizadas, algo muy diferente con lo que pasaba con las generaciones pasadas”, explica Hamilton.

Aunque los millennials tienen sus grupos de amigos, necesariamente no necesitan tener con ellos un contacto físico, ya que están conectados globalmente con otras personas a través de la red cibernética. /Shutterstock

2.  Mucha pornografía

Las generaciones actuales han tenido un fácil acceso a la pornografía desde muy temprana edad, debido a la nueva tecnología (internet, Apps, redes sociales, etc.) que —según Hamilton— “ha creado un problema en las conexiones de su cerebro, que he llamado ‘el cruce de cables’,  que los ha llevado a  desarrollar una falsa sensación de lo que es la intimidad y tras ello a tener problemas al momento de conectarse sexualmente con su pareja, ya que las parejas reales no lucen físicamente como los artistas de las películas pornográficas, ni suenan como ellos no hacen todas las cosas que hacen ellos”, ahonda la experta.

El fácil acceso a la pornografía, que facilita la posible adicción ésta desde temprana edad. /Shutterstock

3.  Un punto de vista sobre el sexo muy diferente al de las pasadas generaciones

No hay duda alguna que los millennials tienen de partida un concepto y una práctica del sexo mucho más abierta que las previas generaciones. “Ellos son los de la generación del sexo con extraños y del llamado ‘hook-up sex’, un encuentro solo casual para tener un sexo sin compromiso, cotejear y romance, y sin tener que quedarse juntos por toda una noche”, destaca Hamilton.

Esta cultura del ‘hook-up sex’  les ha permitido a los millennials tener “un sinnúmero de experiencias” que, de acuerdo con la experta en sexualidad, “los ha inundado hasta el punto de no saber a la final qué es lo que realmente quieren y esto ha creado en muchos de ellos casos de depresión, particularmente en las féminas que hasta las ha llevado a tomar la decisión de mejor no tener sexo”.

4. Falta de habilidad para desarrollar un relación ‘cara a cara’

Las relaciones románticas y sexuales de las nuevas generaciones son a través de una pantalla que los inhabilita a tener las sensaciones, emociones y acciones que se necesitan en una relación física y real.

“Esto los ha llevado a ser personas inseguras al momento de tener el sexo real”, enfatiza Hamilton. “Yo tengo casos en mi consulta de jóvenes de 20, 21 o 22 años con problema de erección, algo que no se vía en las generaciones pasadas. Y esto es causa de lo que los sexólogos clínicos hemos llamado ‘la ansiedad sobre su habilidad durante el acto sexual’”.

5. Demasiada práctica de la masturbación

La masturbación es otro factor que ha influido en el tener sexo real con otra persona. “Esto resultada precisamente del fácil acceso que las generaciones de hoy tienen de la pornografía y del nuevo estilo de tener el llamado ‘sexo virtual’ a través de una pantalla, que les va robando la capacidad de tener o mantener una erección durante el coito con su pareja sin la estimulación personal”, subraya la experta.

6. Mucha tecnología en el lecho matrimonial

Los iPad, los teléfonos inteligentes y las redes sociales se han transformado en un intruso en el lecho matrimonial o de cohabitación que mantiene ocupado mentalmente a las parejas de las nuevas generaciones, manteniendo sus mentes ocupadas en otras cosas menos en el romance o el cortejo para tener sexo.

Los teléfonos inteligentes y otros aparatos electrónicos de la nueva tecnología han invadido el lecho de la pareja moderna, robando tiempo e interés para el sexo. /Shutterstok

7. Mucho ‘sexting’

Este es otro problema que ha llevado a los millennials a tener menos sexo real con su pareja, “porque les resulta mucho más conveniente el no tener que vestirse sexy ni tener que sudar para una buena actuación [en el encuentro sexual]”.

La crisis económica del país también suma

El Dr. Dave Rodríguez, especializado en sexología y basado en Oxnard, California, considera que las crisis económica que ha afrontado el país es las últimas décadas han contribuido también a que los millennials tengan menos sexo que los de las generaciones pasadas.

“Desde mi punto de vista, las crisis económicas han forzado a muchos millennials a permanecer en los hogares de sus padres, porque no pueden cubrir los gastos de tener su propio lugar para vivir y, por ende, el tratar de tener sexo en el hogar de los progenitores, particularmente si están algo avanzados en edad, es algo difícil e incómodo. Y esta misma razón ha contribuido a que estén más enfocados en su formación académica o en sus planes de vida, para alcanzar su independencia y avance económico”, enfatiza el sexólogo.