Pit Bulls: nacidos para ser agresivos

Recientes ataques de estos animales causan preocupación; hay 30,000 Pit Bulls en Los Ángeles
Pit Bulls: nacidos para ser agresivos
Los Pit Bulls son perros de lucha, su mala fama es más culpa de los humanos que de la misma raza canina

Evelyn Ruiz trabaja en una tienda de animales en la ciudad de Whittier y es dueña de un perrito Chihuahua llamado “Bubble”, pero asegura que, como experta en mascotas, lo pensaría dos veces para tener un Pit Bull, animales que están en el ojo del huracán por recientes ataques a otros perros y personas.

Pero quienes aman a los Pit Bulls valoran su fuerza y agilidad, aunque sus detractores consideran que estos perros son parte de una raza que es como una máquina de matar, por su alta carga genética de furia.

“La mala reputación de los Pit Bulls se debe a las continuas y repetidas cruzas endogámicas”, indica Félix A. Aguilera, un experto en domar y educar Pit Bulls. “Ha habido una reproducción de la raza sin propósito, y a ello se le suma dueños irresponsables y sin conocimiento del poder de los perros”.

Genéticamente, el Pit Bull fue creado en Estados Unidos a principios del siglo pasado del cruce entre perros bulldogs y terriers. El objetivo era crear una raza que combinara la bravura de los terriers con la naturaleza atlética de los bulldogs para ponerla a competir en el “bull-baiting” (“cebo de toro”), un “deporte” que consistía en encerrar perros para hostigar y atacar a un toro atado hasta la muerte.

La realidad es que estos caninos nacieron para ser perros agresivos, para pelear y muy frecuentemente muestran su fiereza hacia otros perros y hacia las personas.

 

Perros de distintas razas reciben entrenamiento por parte de profesionales. (Jose Luis Macias, Especial para La Opinión)
Perros de distintas razas reciben entrenamiento por parte de profesionales. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)

Ataques recientes

De hecho, el pasado 13 de mayo, en la localidad de Newhall, un agente del FBI que estaba fuera de servicio dio muerte a balazos a un Pit Bull que atacó a su pastor alemán.

Tres días antes, en el área de Skid Row, tres Pit Bulls que caminaban sin correa atacaron salvajemente a un hombre de 50 años. La victim sufrió múltiples mordeduras y fue transportado a un hospital.

El dueño de los animales fue testigo de cómo un policía disparó a quemarropa y mató a dos de los tres Pit Bulls, a fin de preservar la vida de la víctima humana.

“En caso de pelea o de ataque, para separarlo es aconsejable utilizar un palo de madera delgado para hacer giro y palanca en la zona detrás de los colmillos para tirar de ambos perros y separarlos”, recomienda Félix Aguilera, propietario de tres Pit Bulls.

Aguilera es entrenador de Pit Bulls en la organización Propietarios Responsables de Pit Bulls de Los Ángeles (LARPBO), en la ciudad de Long Beach.

“Otra forma de detener un ataque es vaciándole agua con una botella en la nariz para que el animal sienta que se ahoga”, dice. “Pero un perro bien entrenado, siempre va a soltar a quien ataca y obedecerá la voz de su dueño”.

Explica también que es contraproducente golpearlos, ya que el animal creerá que el dolor se lo causa el enemigo y morderá más fuerte y no querrá soltar a la presa. Esto fue precisamente lo que hizo uno de los dos policías en el ataque de los tres Pit Bulls en Skid Row.

“En el peor de los momentos hay que mantener la calma”, exhorta. “Los animales son diferentes a las personas cuando reciben un golpe; definitivamente, golpearles solamente empeora la situación”.

Danny Cuevas emplea toda su fuerza para poder controlar a su perro, un poderoso y musculoso mastín italiano de apenas 10 meses de edad que cruzado con Pit Bull. Este animal es valorado por ser un gran compañero, como perro guardián y cazador. (Jose Luis Macias, Especial para La Opinión)
Danny Cuevas emplea toda su fuerza para poder controlar a su perro, un poderoso y musculoso mastín italiano (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)

Sin embargo, él y otros defensores de los Pit Bulls expresan que en los ataques de perros de cualquier raza influyen su genética, tamaño, socialización, educación, obediencia, pero, sobre todo, responsabilidad del dueño, ya que el animal responde a comandos solamente por instinto.

Aguilera señala que muchas de las personas que acuden a las clases en Long Beach para Pit Bulls no entrenados los dejan solos y se la pasan platicando entre ellos.

“Muchos no estamos preparados para tener ningún tipo de perro”, critica. “Son irresponsables, porque no saben ni lo que tienen; estos perros necesitan ejercicio, disciplina y afecto, se necesita trabajar con ellos y debe haber un propósito del porque se les quiere tener; hay personas que quieren tener un ‘niño’ de cuatro patas mirando la televisión o durmiendo en un departamento”.

Los detractores de los Pit Bulls dicen que no hay poder humano que logre controlar los instintos agresivos de estas razas, y que lo mejor es esterilizarlos para evitar su procreación.

Según estadísticas de LA Animal Services, entre enero de 2011 y marzo de 2017, la población total de Pit Bulls en Los Ángeles supera los 30,000.

En ese mismo lapso, sin embargo, más de 12,000 de estos animales han sido sacrificados mediante la eutanasia.

En Los Ángeles, un animal puede ser considerado peligroso si ha atacado a una persona u otro animal. Un oficial de LA Animal Services podría investigar para determinar si un animal es peligroso. Si así lo comprueba, el animal puede ser incautado para mayor observación.

 

Los perros pit bulls pueden ser muy dóciles y controlables si son bien entrenados. (Jose Luis Macias, Especial para La Opinión)
Los perros pit bulls pueden ser muy dóciles y controlables si son bien entrenados. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)

Alejandra Ramírez, etóloga clínica experta en el comportamiento de perros y gatos, explica que la agresividad de estas razas depende 50 por ciento de la genética y 50 por ciento del entorno en el que crece el animal y la crianza que recibe.

“Mala reputación de los Pit Bulls”

Jessica Torrento es dueña de dos perras Pit Bull: “Maya”, de 2 años y tres meses de edad, y “Aba”, de tres meses.

Las dos mascotas son parte de su familia, su esposo Roberto y sus dos hijos adolescentes, Valerie, de 15 años y Joshua, de 17.

“Yo no tenía ningún conocimiento de la raza Pit Bull, pero aprendí a educarme sobre el tema y a educar a Maya”, dice Jessica. “Ella es como un árbol, si lo riegas y lo cuidas crece sano; lo mismo sucede con los Pit Bulls, hay que saber educarlos como a los hijos”

Jessica es parte del grupo llamado Propietarios Responsables de Pit Bulls de Los Ángeles (LARPBO) y asegura que los entrenamientos obtenidos por su perra “Maya” le permiten asegurar que tiene control sobre su mascota “en un 99.99%”.

“Los Pit Bulls tienen mala reputación”, admite. “Pero yo puedo demostrarle al mundo que es un mito”.

Señala que el comportamiento de estos animales depende exclusivamente de la educación que se le dé no solo a un Pit Bull, sino a cualquier perro de cualquier raza.

 

La niña Lupita Aguilera, de 11 años de edad, y su tío, Félix A. Aguilera, un experto en domar y educar Pit Bulls durante casi tres décadas, miman a “Cleopatra”, una dócil y bien educada perra Pit Bull. (Jose Luis Macias, Especial para La Opinión)
La niña Lupita Aguilera, de 11 años de edad, y su tío, Félix A. Aguilera, un experto en domar y educar Pit Bulls. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)

Y ejemplifica al decir que ella no manejaría un camión pesado como lo hace su esposo Roberto. “No me atrevería, porque me estrellaría”, expone. “Es lo mismo con los Pit Bull, son perros musculosos, con mucha energía y hay que saber controlarlos mediante su educación y entrenamiento”.

Por ello, afirma que cada persona tiene que ser responsable con cualquier raza de perro, sin importar su raza o su tamaño.

“La agresiva soy yo”, dijo en son de broma.

Responsabilidad y mandato

Sammi Maon-Lovell, dueña de un perro esquimal y líder del equipo de entrenamiento de perros en LARPBO, expresa que cada vez que alguna persona adopta a un Pit Bull le ofrecen ayuda para educar y entrenar a la mascota.

“Lo primero que recomendamos es trabajar en la obediencia del perro a su amo y crear un vínculo entre el perro y el dueño”, aconseja. “En el caso de los Pit Bull, estos son perros con mucha energía y se tienen que entender uno al otro”.

En la escuela de Long Beach y en Sherman Oaks entrenan y educan a un promedio de 70 Pit Bulls cada semana.