Peregrinos reclaman una reforma migratoria

Un año más, un grupo de peregrinos se suma a la misa por los inmigrantes celebrada en LA
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Peregrinos reclaman una reforma migratoria
Peregrinos en su marcha hacia la catedral.
Foto: Patricia Martínez / La Opinión

Una reforma migratoria urgente que no separe a las familias y que respete la dignidad de las personas. Ese es el único pensamiento y rezo que ha acompañado a un grupo de 16 caminantes durante casi 50 millas de peregrinación: distancia que separa la parroquia de Santiago de Compostela, en Lake Forrest, de la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles; donde este domingo se celebró una multitudinaria misa por todas las personas inmigrantes.

“Todos estamos de acuerdo en que esto no es una protesta. Es una peregrinación, una experiencia a través de la que pedir a Dios que intervenga en la reforma migratoria”, aclara Tom Haas, apodado cariñosamente por el resto de peregrinos como ‘El Coyote’, pues es quien se encarga desde hace tres años de la logística y seguridad de esta expedición.

“Estamos rezando para cambiar los corazones y mentes de aquellos que se oponen a la inmigración”, continua Haas, pues según él, en el momento en el que una persona cruza el muro “ese hecho se convierte en una cuestión humanitaria, y eso es algo completamente diferente de cara a la Iglesia Católica”, afirma este veterano, que antes colaboraba con la organización Border Angels en el desierto de Arizona.

El fundador de la peregrinación Antonio Méndez carga con una piedra. (Foto: Patricia Martínez/La Opinión)

Durante toda la peregrinación, el ambiente es festivo. En la última etapa de apenas dos horas, desde la Iglesia de Dolores Mission, el heterogéneo grupo de unas 50 personas avanza decidido, bajo un sol abrasador y a gritos de “María Reina”, mientras se turnan entre ellos el peso de una cruz de madera bendecida por el Papá en la Ciudad de Juárez en 2016.

Le toca el turno a Antonio López. Sujeta la cruz con fuerza, pegada a su cuerpo y a su hombro derecho. Tiene solo 15 años y este es el segundo año que participa de esta peregrinación porque, como él dice, aunque él nació en los EEUU sus dos padres tuvieron que cruzar la frontera: “Un niño solo quiere venir acá para estudiar, mis papás por eso se vinieron acá: para que yo tuviese un buen futuro. [Con esta marcha] quería ver como se sienten cuando vienen aquí”.

El peregrino Antonio López cargando con la cruz. (Foto: Patricia Martínez/La Opinión)

NO MÁS DEPORTACIONES

El mexicano Emiliano Leónides se unió a esta marcha en 2015. El año anterior, su fundador Antonio Méndez la había realizado completamente solo. Nunca más tuvo que enfrentarse a esa soledad: esta peregrinación, en la que en palabras de Leónides “se pide por todos nuestros hermanos que sufren en las fronteras”, ha ido creciendo cada año hasta sumar en esta ocasión un total de 16 peregrinos, si bien en las últimas etapas se adhieren muchos más caminantes.

“Caminamos unidos en la oración pidiendo a Dios para que toque los corazones de todos aquellos que tienen el poder y que pueden cambiar las leyes para el bien de muchos. Oramos no solo por los inmigrantes de este país sino por los inmigrantes de todo el mundo”, explica Leónides, a quien le acompañan en esta marcha su ahijada de 17 años, sujeta al programa DACA, y la madre de esta.

Poco después de la 1 p.m. llegan a la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, donde reciben la bendición del párroco y les entregan ramos de flores y botellas de agua. En la capilla de la catedral, comienza un rezo silencioso por todas aquellas personas inmigrantes que hoy, aunque sea en sus pensamientos y oraciones, les han acompañado en esta caminata. Unas horas después, el arzobispo de LA José Gomez da inicio a la misa anual por los inmigrantes, a la que acuden unas 3,000 personas.

Peregrinos orando en la capilla de la catedral. (Foto: Patricia Martínez/La Opinión)

“La doctrina de la Iglesia está de acuerdo en que los países tiene derecho a proteger sus fronteras, pero siempre se tiene que respetar la dignidad de la persona y la unidad de la familia que es la base fundamental de la sociedad, y con las deportaciones están destrozando las familias”, explica Gomez en una entrevista exclusiva a La Opinión, “Es muy importante que no haya más deportaciones, que se suspendan hasta que se tenga un sistema migratorio adecuado a las necesidades actuales”.

Visión compartida no solo por la Iglesia Católica, sino también por representantes de otras religiones: metodistas, hindúes… que también acudieron a esta cita. “Mi vida está entregada a la religión, soy un monje budista cada minuto de cada día y considero mi responsabilidad hacer lo que pienso que está bien. Las organizaciones religiosas deberían ponerse al frente en lo que se refiere a asuntos morales y éticos, debemos empezar a comunicarnos y buscar juntos mejores soluciones”, afirma Dhammananda, monje budista del templo Maithree Vihara de Los Ángeles.