Todo mal se cura con la risa

Ríete y calma tu estrés; tu cuerpo te lo agradecerá
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Todo mal se cura con la risa
La risa es curativa. Es una terapia que te puedes dar en cualquier momento.
Foto: Pixabay

Todo el mundo sabe que reír es agradable, que hace mucho bien, pero, en medio de las tensiones diarias, no necesariamente es tan fácil soltar una buena carcajada. Así lo ha comprobado Eddie Fuentes, master neurocoach, quien desarrolló el Taller Terapéutico Neuro-Risa para ayudar a las personas a integrar el humor a su vida e, incluso, utilizarlo como herramienta para vencer fobias, aumentar la autoestima y disminuir la ansiedad y el estrés. 

“La risa es curativa. Es una terapia que te puedes dar en cualquier momento, en cualquier lugar. Cuando te ríes, bajan las  hormonas del estrés y aumenta la  relajación muscular”, afirmó Fuentes.

El neurocoaching combina el coaching con la neurociencia o programación neurolingüística. Esta metodología tiene como propósito que quienes la practican aprendan a conectar con sí mismos para autodescubrirse y resolver los asuntos que les impiden alcanzar sus metas. Los miedos y limitaciones aprendidas a través de experiencias anteriores se sustituyen, dando  paso a pensamientos que cambian ese discurso interno que sabotea las oportunidades de progreso.

Durante las sesiones de neuro-risa se realizan distintos ejercicios grupales, pero cada participante trabaja de acuerdo con su propio interés. La dinámica comienza ubicando imaginariamente a las personas en el  vientre materno. Poco a poco, según progresa el intercambio con Fuentes, pasan a experimentar otras etapas en el desarrollo hasta llegar a la adultez.

De acuerdo con el neurocoach, para romper con el antiguo patrón de pensamiento negativo e implantar uno nuevo, se necesita un “activador”, es decir, un elemento que sirva para marcar la experiencia de aprendizaje. Y, en este caso, el “activador” es la risa.

“Las creencias limitantes, las preocupaciones y las fobias son cosas que uno aprende. Pero en cualquier  momento puedes decidir enfrentar esa creencia, cambiarla y practicar otra forma de pensar”, detalló Fuentes.

A modo de ejemplo, para entender cómo funciona el cambio en el patrón de pensamiento, exhorta a pensar en el proceso que ocurre cuando se aprende a guiar un carro estándar. Al principio, hay que tener paciencia y pensar cada movimiento. Al practicar los pasos, guiar se convierte en una acción automática que no es necesario analizar.

Uno de los ejercicios que realizan los participantes del taller que Fuentes ofrece a grupos y empresas desde 2015 se realiza en pareja. Las personas se paran frente  a frente. Una de ellas tiene que enumerar todas sus cualidades, mientras la otra se burla, como tratando de evitar que su compañero pueda continuar reconociendo sus características positivas. El propósito, según el instructor, es enfrentar la voz interna que a menudo bloquea la iniciativa y el amor propio.

“Siempre estamos pendiente a las cualidades de los demás pero cuando se trata nosotros, a veces no nos valoramos por no querer ser arrogantes o egocentristas. A veces ni nos damos cuenta de cuánto valemos y no creemos en nosotros mismos”, opina el neurocoach.

En otra dinámica, la risa se integra al taller para recordar lo importante que es procurar reír, reírse de sí mismo, con los demás y buscar el humor en situaciones.

Según los comentarios que ha recibido Fuentes tras las sesiones, muchos de los participantes aprenden a poner en práctica las técnicas para manejar mejor sus estados de ánimo procurando soltar más a menudo una sonrisa o carcajada.

Despierta tu sonrisa

  • Ríete de ti mismo. Si cometiste un error, si te pasó algo desagradable, intenta no ser siempre tan duro contigo.
  • Mírate al espejo y comienza a reír. Tu cerebro no diferenciará entre la risa forzada y la genuina. Al final, terminarás riéndote como si te hubieran hecho un buen chiste. Además, recordarás que la risa es vital.
  • Vive en el presente.  Muchas de las preocupaciones surgen por estar pensando en el pasado o en el futuro.
  • Decide integrar más humor a tu vida. Alquila películas cómicas, compra boletos para un espectáculo de comedia, invita a tus amistades a contar experiencias chistosas. Regálate ese momento feliz de vez en cuando.