Eiza González, una “chica mala” en Hollywood

La actriz mexicana, ya asentada en Los Ángeles, interpreta a una ladrona de bancos en la película "Baby Driver"
Eiza González, una “chica mala” en Hollywood
Eiza González es Darling, una ladrona de bancos decidida y sin escrúpulos.

Hace menos de cuatro años, Eiza González abandonó su país natal, México, y se mudó a Los Ángeles para seguir creciendo como actriz en Hollywood, donde rápidamente encontró su lugar gracias a su participación en la serie “From Dusk till Dawn.

Al igual que muchos de sus compatriotas, entre los que se encuentran Salma Hayek, Gael García Bernal, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, González no está dispuesta a abandonar la meca del cine mundial; de hecho, la mexicana, nacida en Sonora hace 27 años, se encuentra en plena promoción de su próxima película, “Baby Driver“, una comedia de acción que se estrena hoy en los cines del país.

El film, dirigido por Edgar Wright, cuenta la historia de Baby (Ansel Elgort), un conductor de autos que, al ritmo de su música, utilizará su habilidad al volante para ayudar a una banda de ladrones de bancos liderada por Doc (Kevin Spacey) y compuesta por Buddy (Jon Hamm), Darling (González), Bats (Jamie Foxx), Griff (Jon Bernthal) y Eddie No-Nose (Flea).

Darling mantendrá una relación con Buddy, el personaje interpretado por Jon Hamm.

¿Qué es lo que te atrajo de Darling cuando leíste el guión por primera vez?

Pese a ser “la chica mala” de la historia y tener una personalidad bastante complicada, Darling es capaz de sacrificar todo lo que tiene para proteger y ayudar a su gente, y esa “garra” fue la que me atrapó desde el primer momento. Además, su pasión y su vena maternal fueron otras dos características que me parecieron muy interesantes como actriz, ya que no resulta fácil encontrar personajes tan polifacéticos como el de ella.

¿Te atrajo también el mundo de delincuencia y de adrenalina en el que se mueve?

¡Desde luego! Los individuos que se dedican a robar bancos, al igual que otros criminales, viven en un mundo gobernado por los instintos animales donde toda acción va seguida de una reacción casi instantánea. No hay tiempo para pensar ni para analizar las situaciones diarias, sino que la sociedad carece de normas y se basa en los principios de la rapidez y la simplicidad. Como actriz, este mundo tan alejado de nuestra realidad me pareció sumamente atractivo, ya que lo vi como una oportunidad para regresar a mi ser más básico y alejarme de mi “estado natural” como persona. Darling no se rige por lo que es correcto ni por lo que está bien, y por eso me encantó ponerme en su piel durante varios meses.

¿Es este mundo rápido una caricatura de la sociedad en que vivimos?

Podría ser, pero yo creo que el objetivo de la película es mostrar cómo sería el mundo si no existieran leyes y la razón pasara a un segundo plano. En mi opinión, la historia funciona porque todos los ladrones de bancos y el resto de personajes se dejan llevar por la impulsividad a la hora de tomar decisiones, y esto no es algo muy común en otras películas que he visto.

¿Fue difícil preparar un personaje tan diferente a ti?

Al principio me costó dejar de ser Eiza porque mi carácter es mucho más racional que el de Darling, pero poco a poco logré salir de mí misma para así poder estudiar el papel desde un lugar más neutral. Una de las cosas más importantes a la hora de interpretar un personaje es conocer su pasado y, en el caso de Darling, lo esencial para mí era comprender los motivos que le habían llevado a perder la fe y a vivir en un mundo tenebroso lleno de peligros y mentiras. Además, también analicé bastantes casos reales de ladrones de bancos y, para mi sorpresa, muchos de ellos compartían dos factores comunes: una infancia complicada y unos lazos familiares rotos. Todo esto me hizo acercarme a la verdadera naturaleza del personaje y romper su escudo de frivolidad.

Los protagonistas de “Baby Driver” y su director, Edgar Wright (primero por la izquierda), posan juntos en Los Ángeles.

Tu personaje de Santanico Pandemonium en “From Dusk till Dawn” tiene, al igual que Darling, una personalidad atrevida y desafiante. ¿Sientes debilidad por los papeles que suponen un reto personal para ti?

La verdad es que sí; de hecho, yo creo que todos los actores preferimos interpretar a personajes alejados de nuestra realidad diaria para “desacostumbrarnos”. En este sentido, Santanico y Darling son muy diferentes a mí, pero también son polos opuestos entre ellas, ya que, aunque las dos terminan ganándose el cariño del público, la primera es una esclava dispuesta a todo por sobrevivir, y la segunda es una villana sin escrúpulos. En lo que mí respecta, mi prioridad sigue siendo contar la historia de mujeres interesantes y, sobre todo, aprender de los equipos con los que trabajo y de los directores que me guían delante de las cámaras.

¿Fue difícil adaptarte al estilo y al modo de trabajar de Hollywood?

El cambio fue enorme y, desde luego, el proceso de adaptación también fue muy largo porque Hollywood es un mundo totalmente distinto al mercado mexicano no solo por el idioma, sino por el modo en que funciona la industria cinematográfica en Estados Unidos. ¡Es un ‘boom’ de información increíble! Sin embargo, todo valió la pena, ya que, aunque el camino fue duro, los retos a los que me enfrenté me permitieron conocerme mejor y me demostraron que era capaz de hacer cualquier cosa.