¿No puedes evitar las peleas en pareja? Recuerda que no sirven para nada

Hay varias maneras de darle la vuelta a esa situación incómoda para seguir viviendo en paz
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¿No puedes evitar las peleas en pareja? Recuerda que no sirven para nada
Si a tu mujer le gustan las peleas, hay tres maneras de hacerles frente.
Foto: Pixabay

Sí, es cierto, son terribles y desgastantes esas discusiones que se disparan por una estupidez y van creciendo como una bola imparable y de pronto, te ves cubierto por una furia enceguecedora y, al menos en la mirada y en la voz, asesina.

Sí, ya sé que tu mujer te provoca, que te irrita, que no entiendes qué le pasa ni qué quiere de ti. O lo que ves de esa manera. No estamos para discutir si es así o no. No importa. Porque lo que tu mujer hace o deja de hacer es cuestión de ella. No es tu decisión ni responsabilidad. Y entonces te podrás preguntar: “cómo salgo de esto, ¿es que no hay nada que se pueda hacer? ¿tengo que dejar que diga lo que se le ocurra y callarme la boca? ¿tengo que seguir viviendo con ella y aguantar día a día esta catarata insoportable? Quiero tomármelas, quiero estar tranquilo y que no me rompa más la paciencia. Pero. ¡ay! no sé. los chicos, la casa, los amigos, las comidas juntos, los cumpleaños, no me quiero perder todo eso, ¿por qué dejarlo?”

La convivencia matrimonial no es elegida día a día, se da por hecho y es parte del contrato de quienes han decidido vivir juntos. Pero sostenerlo cotidianamente, no siempre es fácil. Recuerdo una escena de “El huevo de la serpiente”, la película de Ingmar Bergman en la que encierran a una pareja y les hacen inhalar un gas que inhibe los frenos morales y estimula la violencia. Pasan de ser amables y educados a atacarse en una escalada de furia que parece irrefrenable. La convivencia forzada y forzosa, a veces puede tener un efecto tan tóxico como ese gas inodoro y puede transformarse en un pequeño infierno. ¿Se puede parar? Yo que tú lo intentaría y depende de cómo elijas reaccionar frente a la conducta de tu mujer.

Lo que sea que haga o diga tu mujer como ataque te dispara esa reacción. Y ¿qué hacemos los mamíferos ante un ataque? Tenemos tres respuestas posibles: contraataque, sometimiento o abandono del campo.

Elegiste contraatacar, evacuar tu ira o tu desesperación con hostilidad. El grito, la reacción verbal agresiva, es una descarga motriz que te proporciona el aparente alivio de no someterte. Pero es una descarga ineficaz puesto que te deja más cargado que antes. Además de los síntomas y las alteraciones físicas inmediatas, tu contraataque provoca una escalada de violencia que, una vez desatada, no es fácil de frenar. Y terminan diciéndose cualquier cosa, ataques desnudos y descarnados destinados a destruir al adversario como fieras destrozándose dentro de una jaula.

Es un poco como cuando te indican un análisis de orina de 24 hs, llamás al laboratorio y te dicen: descarte la primera orina de la mañana, colecte la de todo el día y la primera del día siguiente. Y es una excelente analogía de lo que puedes hacer cuando te sientes atacado y el cuerpo te dice que la violencia está por salir como un vómito imparable. Esa primera reacción: descártala. Da media vuelta, abandona el campo como haría todo buen mamífero que no quiere enroscarse en una pelea, ve al baño y cierra la puerta o a la cocina y sírvete un vaso de agua o al dormitorio y cámbiate las medias, salí del lugar en donde pasó lo que viviste como un ataque. Descarta la primera orina de la mañana. Es tóxica, no es buena, no sirve. Todo lo que digas y lo que tu mujer te responda si no lo haces no tiene valor comunicacional, es puro ataque, las palabras son armas que pueden ser letales porque después no se olvidan, son corrosivas, oxidan lo que tocan y es difícil volver de ahí.

Haz caso. Es menos difícil de lo que parece. Sales del lugar de víctima y eliges el lugar de quien decide sobre su conducta y no se deja avasallar. Cuando contraatacas, te estás sometiendo al ataque, aceptas el escenario bélico y pierden los dos.

Si eliges descartar la primera orina de la mañana, eliges el escenario en el que quieres.