Se han encontrado químicos retardantes de llama en más personas

Es difícil evitar estas toxinas, pero hay formas de limitar tu exposición
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Se han encontrado químicos retardantes de llama en más personas
Los retardantes de llama se usan en productos y electrodomésticos.
Foto: Pixabay

Un nuevo estudio descubrió que los retardantes de llama, que se usan en todo: desde muebles hasta juguetes para bebés, aparecen cada vez más en el cuerpo de la gente, incrementando una preocupación potencial para la salud.

Una investigación dirigida por Duke University muestra que dos retardantes de llama, que pertenecen a la clase de químicos conocidos como organofosfatos, no solo se encontraron en la orina de la mayoría de los 857 adultos y niños evaluados, sino también se encontró en aumento constante en muestras tomadas entre el 2002 y el 2015.

Esta no es la primera vez que se han encontrado organofosfatos en las personas. Pero este es el primer estudio en el que los niveles en la gente que vive en Estados Unidos han aumentado luego de un período prolongado.

“Sabemos, a través de pruebas en animales, que hay una variedad de resultados tóxicos asociados con la exposición a estos químicos en concentraciones altas”, dice Heather M. Stapleton, Ph.D., una profesora asociada de ética ambiental y manejo sostenible del ambiente en la Duke University y una de las autoras del estudio.

Ventajas y desventajas de los retardantes de llama

Los retardantes de llama se usan en productos, ya sea para detener o para retrasar la propagación del fuego. Se encuentran en diferentes productos, incluyendo asientos infantiles para el auto, muebles tapizados, televisiones, computadoras, ropa, juguetes para bebés, almohadas para lactancia y plásticos utilizados para elaborar recipientes para almacenar alimentos. En algunos de estos productos, los fabricantes utilizan retardantes de llama que les ayudan a cumplir con los estándares federales o estatales obligatorios de inflamabilidad, aunque hay evidencia que sugiere que no todos los productos con retardantes de llama los necesitan para cumplir dichos estándares.

Aunque es importante reducir la combustibilidad de los productos para el hogar, algunos retardantes de llama se filtran de los productos hacia el ambiente, y el cuerpo los puede absorber a través de la piel, al inhalarlos o tragarlos. No todos los retardantes de llama son dañinos, pero se sabe que algunos, incluyendo los organofosfatos causan efectos adversos en la salud pues hay estudios en humanos y animales que los vinculan con el cáncer, cambios hormonales y problemas de fertilidad.

En 2004, dichas inquietudes dieron lugar a que una de las mezclas de retardantes de llama más comúnmente usada, conocida como pentaBDE, fuera retirada voluntariamente luego de que se relacionó con problemas de salud y se encontró en niveles alarmantes en el cuerpo de las personas. En su lugar, muchos fabricantes empezaron a usar organofosfatos.

Más del 90% de los 857 adultos y niños que participaron en el estudio dirigido por Duke tenían en su orina dos organofosfatos usados comúnmente, TDCIPP y TPHP. En promedio, los niveles de uno de los químicos, el TDCIPP, era 17 veces más alto en los adultos en 2015 que los que había en 2002.

Los resultados del estudio dirigido por Duke indicaron que los organofosfatos están siguiendo el mismo patrón que el pentaBDE. “Los científicos supieron que la exposición al pentaBDE iba en aumento, así que lo descartaron”, dice Stapleton. “Ahora, los organofosfatos también están aumentando. Tenemos que estudiar más sobre los riesgos para la salud y a qué nivel estos químicos se vuelven dañinos”.

¿Son necesarios los retardantes de llama?

Los dos organofosfatos que se encontraron en niveles que van en aumento en el estudio son motivo de una particular inquietud. En 1977, los fabricantes descartaron usar TDCIPP en las pijamas de los niños cuando los científicos vincularon ese químico con el cáncer, en estudios hechos en animales. Hay más de estos estudios que también sugieren que el TDCIPP podría alterar la regulación de las hormonas del cuerpo, específicamente la hormona tiroidea y, tanto el TDCIPP como el TPHP, podrían causar problemas de fertilidad.

“Hemos sabido durante mucho tiempo que el TDCIPP es un elemento dañino, pero aún así, se sigue utilizando”, dice Robin Dodson, Sc.D., un científico investigador que está estudiando la contaminación del aire en interiores en Silent Spring Institute en Newton, Mass., y que no participó en el estudio.

Algunos científicos y grupos de consumidores piensan que los consumidores podrían estar expuestos a estos químicos de manera innecesaria. Por ejemplo, ha habido un debate en años recientes sobre si los retardantes de llama que se usan en muebles son lo suficientemente efectivos como para siquiera superar los riesgos asociados con la exposición a estos.

“Es un tema que causa mucha polémica”, dice Stapleton. “Estamos usando grandes cantidades de estos químicos en los muebles, aun así, la información sugiere que su efectividad para prevenir incendios es de mínima a ninguna”.

Cuando buscamos obtener un comentario del Consejo Estadounidense de Química (American Chemistry Council), una asociación comercial de la industria para las compañías químicas de Estados Unidos, nos dijeron que no habían tenido oportunidad de revisar el estudio, pero nos refirieron a los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) que dicen que los niveles detectables de un químico en la orina o en la sangre no necesariamente se relacionan con algún daño.

Los CDC no han respondido a nuestra solicitud de un comentario.

Cómo puedes protegerte

Los organofosfatos y otros retardantes de llama son casi imposibles de evitar porque hay tantos productos que los contienen y con frecuencia no lo indican la etiquetas. Aun así, hay algunas cosas que puedes hacer para limitar tu exposición a estos:

Revisa la etiqueta en los muebles nuevos. Una ley en California, que entró en vigencia en 2015, exige que todos los muebles tapizados que se vendan en el estado incluyan una etiqueta visible que te informe si se añadieron retardantes de llama (pero no te dicen cuáles).

Los consumidores fuera de California también podrían encontrar esta etiqueta en los muebles. Si no puedes encontrarla, pídele más información a un vendedor o al fabricante mismo. ¿Tienes curiosidad de que los muebles que ya tienes contengan retardantes de llama? Puedes enviar una muestra de la esponja de poliuretano a la Duke University y los investigadores le harán una prueba gratis.

Mantén el polvo a raya. En un estudio de 2016, Dodson y su equipo, liderado por investigadores de la George Washington University, analizaron polvo que se encuentra en las casas y descubrieron que contiene 45 químicos potencialmente dañinos, incluyendo retardantes de llama. Los compuestos pueden ingresar en tu sistema si los inhalas, los tocas o los tragas.

Los niños son particularmente vulnerables porque tienen más probabilidad que los adultos de tener contacto con el polvo e ingerirlo. Lávate las manos con frecuencia para evitar que el polvo llegue a la boca cuando comas o te toques la cara. Dodson también sugiere que pases la aspiradora con regularidad para mantener bajos los niveles de polvo. También podría ayudar tener un buen purificador de aire. (Revisa nuestra guía de compras y calificaciones sobre aspiradoras y purificadores de aire).

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