Por el bien de tu espalda, no uses tacones altos

Relacionan a este tipo de zapatos con el síndrome de las facetas vertebrales
Por el bien de tu espalda, no uses tacones altos
El síndrome de las facetas vertebrales es un padecimiento frecuentemente causado por usar tacones altos.
Foto: Pexels

Silvia es una joven muy bonita. Viste impecablemente y tiene veintitrés años. Trabaja todo el día de pie sobre unos tacones de cuatro pulgadas que hacen resaltar la belleza de sus piernas.

Su trabajo consiste en demostrar productos de belleza y perfumería en distintas tiendas elegantes de la ciudad. De noche, Silvia es “discotequera”. Sobre unos tacones aún más altos, baila salsa, merengue, rock o al son que toquen.

Desde hace unos meses, Silvia comenzó a notar que le faltaba flexibilidad en la espalda. Un poco después, notó que, cuando echaba los hombros hacia atrás y arqueaba la espalda, sentía un dolor en el área lumbar o de la espalda baja. Varias veces tuvo que salir de la pista en pleno baile. Desde ayer tiene un dolor agudo y persistente en el área lumbar y no resiste estar sentada por más de unos minutos.

El síndrome de las facetas vertebrales es un padecimiento frecuentemente causado por usar tacones altos. También suele ser causado por torcer la espalda exageradamente. Puede también ser una complicación que acompañe la degeneración de un disco o de los ligamentos supraespinales o interespinales, aunque esto suele suceder en pacientes de mayor edad que nuestra amiga Silvia.

Las facetas son articulaciones que unen entre sí a la vértebras de la columna. Son como visagritas forradas de cartílago que conectan las vértebras, permitiéndoles el movimiento. Cada vértebra tiene facetas superiores. Entre vértebra y vértebra, están los discos, que son cojincitos de cartílago rellenos de una sustancia gelatinosa que evitan el roce de hueso contra hueso. Los ligamentos supraespinales e interespinales son como correas entretejidas que unen y sostienen las facetas.

Las facetas no deben sostener peso, no están diseñadas para ello. Cuando se usan tacones altos, se cambia el ángulo de las curvaturas de la columna y se fuerza a las facetas a trabajar de más. Cuando se tuerce la espalda excesivamente, se pueden dislocar.

Por último, cuando hay degeneración de otros elementos estructurales de la columna, como los discos, recae sobre las facetas un peso indebido. El peso las deforma, se estiran o se encogen para poder hacer su trabajo, pero ya sus cartílagos no pueden evitar el roce de hueso contra hueso y ahí viene el dolor.

Si no está acompañado de complicaciones, como la degeneración de un disco, el síndrome de las facetas vertebrales es completamente reversible por medio de un tratamiento quiropráctico. Cuando viene acompañado de complicaciones, hay que tratar el caso completo, pero si no, la quiropráctica puede ofrecer, en casi todos los casos, alivio al dolor y la oportunidad de vivir una vida normal sin necesidad de calmantes ni operaciones.