¡Ojo si tus hijos tragan agua de mar o piscina!

La acción puede causarles la muerte de darse el llamado 'ahogamiento seco', que se puede presentarse después de haber experimentando un incidente en el cual 'casi se ahogan'
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¡Ojo si tus hijos tragan agua de mar o piscina!
En niño que ha inhalado agua tras haber permanecido sumergido en ella ante un evento accidental puede llegar a perder la vida a causa de del llamado 'ahogamiento seco'.
Foto: Shutterstock

La reciente muerte del niño latino de Texas, Frankie Delgado, de 4 años de edad,  tras haber tragado agua cuando una ola lo tumbó y sumergió en las aguas poco profundas del mar donde se encontraba jugando, ha puesto en primer plano un incidente poco común del que poco se habla: el “ahogamiento seco” que, al igual que el “ahogamiento secundario”, conlleva a la muerte cuando no se detecta a tiempo.

¿En qué consiste?

“El ahogamiento seco es una reacción física retardada que se da cuando pequeñas cantidades de agua entran en la vía respiratoria y los conductos de aire en los pulmones quedan llenos de agua, provocando la aparición de un edema o hinchazón y, ante ello, son incapaces de intercambiar oxígeno hacia y desde la sangre”, explica la Dra. Michelle Blumstein, especializada en pediatría y vinculada al Departamento de Emergencias del Nicklaus Children’s Hospital de Miami, Florida.

Al darse esto, los niveles de oxígeno en la sangre disminuyen y el corazón se desacelera al punto de provocar la muerte. Se estima que este tipo de ahogamiento afecta aproximadamente a un 5% de los niños que, luego de estar sumergidos tienen problemas para recuperar la respiración.

Existe además otro riesgo similar, llamado “ahogamiento secundario”, que ocurre cuando el agua diluye o quita el surfactante pulmonar, sustancia vital para evitar que las pleuras (membranas serosas que cubren las paredes de la cavidad torácica y la superficie de los pulmones) se peguen y colapsen.

En estos casos, el cuerpo no puede intercambiar dióxido de carbono y oxígeno, lo que deriva en edema pulmonar.  Aunque estos tipos de ahogamientos pueden darse en individuos de cualquier edad, es mucho más común en los niños.

Ante la reciente fatalidad, la Dra. Blumstein dice que los padres deben estar alertas ante la posibilidad de que sus hijos puedan llegar a ser víctimas de este tipo de ahogamiento después de verse involucrados en un episodio insignificante donde inhalaron agua, ya sea de mar, río, lago, bañera o piscina.

El problema es que las consecuencias del ahogamiento seco aparecen 24 horas [o a veces hasta las 76 horas] después de haber estado sumergido en el agua”, explica la pediatra.

Por ello, para prevenir una fatalidad, los padres deben estar atentos a los síntomas que alertan la sospecha de la presencia de la extraña patología.

Los síntomas

De acuerdo con la galena, estas son las señales que indican que hay que acudir al hospital antes de que ocurra una fatalidad:

  • Dificultad para respirar
  • Tos persistente
  • Somnolencia o disminución de la energía
  • Irritabilidad
  • Dolor de pecho
  • Diarrea o vómito, o ambos a la vez
  • Comportamientos extraños, como falta de atención o dificultad para pronunciar palabras o realizar actividades que ya tenía dominadas

Aunque los síntomas del ahogamiento seco son claros, muchos padres no los reconocen porque tienden a pensar que el menor se siente agotado tras haber estado todo un día jugando y nadando bajo los rayos del sol o desganado tras la experiencia de haber quedado sumergido accidentalmente en el agua.

“El chequeo médico es importante en todo menor que haya inhalado agua”. Esto permite actuar a tiempo con los tratamientos médicos que evitan los ahogamientos seco o secundario.

Más vale prevenir que lamentar

Además de alertar a los padres sobre estos tipos de ahogamientos, la Dra. Blumstein insta a los progenitores y cuidadores de los menores a tomar todas las medidas de precaución para evitar los incidentes del ahogamiento regular que cada año se dan durante la temporada veraniega.

“El ahogamiento regular es algo común [durante el verano] y hay que prevenirlo”, acentúa la galena.

Datos de los Centros de Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) señalan que los ahogamientos son una de las principales causas de muerte por lesiones accidentales en los niños de 1 a 14 años, y tres niños mueren todos los días en Estados Unidos como consecuencia del ahogamiento. De hecho, el ahogamiento mata a más niños entre las edades de 1 a 4 años que cualquier otra cosa, a excepción de los defectos de nacimiento.

Cifras de la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de Estados Unidos (CPSC) revelan, por su parte, que la mayoría de estas tragedias suceden en las piscinas privadas de los hogares y todas ellas son prevenibles.

Los niños que aprenden a nadar tienen menos riesgos de ahogarse./Shutterstock

Medidas de prevención

Carlos Espinoza, director de la División Acuática del Departamento de Parques y Recreación de la Ciudad de Los Ángeles, ofrece estas recomendaciones que previenen los casos de ahogamiento en los niños:

  • Vigilar con constancia a los niños cuando están disfrutando del agua ya sea en una piscina privada o pública, río, mar o lago.
  • Educarlos acerca de los peligros del agua.
  • Enseñarles que nunca deben meterse a las piscinas ni nadar solos sin la supervisión de un adulto.
  • Enseñarles que los juegos violentos dentro o alrededor del agua son peligrosos al igual que el correr al borde de una piscina.
  • Ponerlos en clases de natación lo más pronto posible, especialmente si tienen planeadas unas vacaciones en zonas para el disfrute de playas, piscinas o juegos con agua.
  • Tomar clases de reanimación cardiopulmonar (CPR) y primeros auxilios. (Disponibles en la Cruz Roja).
  • Cercar las piscinas de acuerdo con las regulaciones y colocar alarmas en sus puertas. “Incluso se tienen hasta unas alarmas o sensores que se ponen sobre el agua de las piscinas, que se activan al caer cualquier objeto del peso de una mascota o niño”, resalta Espinoza.
  • Hablar con los adolescentes sobre el riesgo de ahogarse al nadar bajo la influencia de alcohol o las drogas.