Programas de música, arte y actuación en Skid Row

La organización The Midnight Mission ofrece conciertos gratuitos y la oportunidad de canalizar las necesidades artísticas de las personas sin hogar
Programas de música, arte y actuación en Skid Row
El arte tiene el poder de transformar y transportar a la gente a un lugar de paz.
Foto: Steven Collins/ Cortesía The Midnight Mission. / Steven Collins/ Cortesía The Midnight Mission.

No sólo de pan vive el hombre.

Y gracias a los programas de la organización The Midnight Mission, decenas de personas, que de otro modo no tendrían acceso a la música o al arte, ahora tienen la oportunidad de escuchar conciertos gratuitos, dibujar, pintar e incluso subir a un escenario para actuar.

Para los residentes de Skid Row, los programas Música con una Misión, Arte con una Misión y Risas con una Misión, representan una ventana a la esperanza y a un mundo mejor.

Música con una Misión es un programa de conciertos gratuitos para los homeless, Risas con una Misión permite a las personas sin hogar a subirse a un escenario con micrófono abierto (open mic) para actuar, bailar, cantar y compartir bromas, mientras que Arte con una Misión les da la oportunidad de canalizar sus necesidades emocionales y artísticas.

La idea de ofrecer conciertos gratuitos a los homeless nació siete años atrás, de la mano de Georgia Berkovich, Directora de asuntos públicos de The Midnight Mission, y amante de la música.

“Un día reflexionaba sobre cuán afortunada era y cuan agradecida estaba por mi vida, y me di cuenta de lo difícil que sería para mi, si no tuviese la oportunidad de escuchar música”, recordó Berkovich. “Fue entonces que comprendí que para las personas sin hogar, cada día puede ser el peor día de sus vidas, y que nunca pueden escuchar música”, reflexionó.

Fue entonces que Berkovich reclutó a amigos músicos que se ofrecieron a tocar en uno de los salones de la organización. Desde 2010, los conciertos, que comenzaron una vez por mes, se hicieron más frecuentes y en la actualidad tienen lugar casi semanalmente. Entre el almuerzo y la cena, de 2:00 a 3:30 p.m., entre 75 y 100 personas llegan a The Midnight Mission para escuchar música en vivo y escaparse de una realidad, que muchos desconocen y ni siquiera podrían imaginar.

“Es una manera única de compartir el amor por la música, que es una fuerza poderosa y con increíble poder curativo”, indicó Berkovich.

Músicos voluntarios comparten sus canciones.

Crisis de vivienda

La organización The Midnight Mission ofrece caminos para la autosuficiencia de hombres, mujeres y niños que han perdido su hogar. La organización cuenta con programas de rehabilitación, entrenamiento laboral, educación, refugio, comida y mucho más.

Según el último conteo de Los Angeles Housing Service Authority, este último año hubo un aumento del 23% de la población homeless de LA.

“Este aumento fue al margen de las 14,000 personas que recibieron vivienda, esto es, la población angelina está perdiendo su vivienda a un índice mayor de lo que se puede recuperar”, reflexionó Berkovich.

Entre las causas del aumento de personas sin hogar se citan el aumento desmedido del precio de la vivienda, el aumento de los índices de pobreza, la falta de acceso para el tratamiento de enfermedades mentales y la falta de oportunidades laborales, entre muchas otras.

El programa Risas con una Misión ofrece micrófono abierto para quienes quieren subir al escenario.

Arte y creatividad

El segundo jueves de cada mes, Arte con una Misión ofrece materiales donados, como lápices, libros para pintar y colores, a las personas sin hogar, para que puedan canalizar sus necesidades emocionales y artísticas. Los interesados pueden colaborar como voluntarios o con donaciones para este programa.

Entre los muchos artistas que llegan a cada evento, Berkovich mencionó a Monet, una artista que vive en las calles y tiene una enfermedad mental.

“No conozco su historia en detalle, pero la veo pintar hermosos olios”, indicó. “También llega un hombre que dice llamarse Black Kennedy Lincoln, que viene a todos los eventos y siempre ovaciona a los músicos de pie”.

Berkovich recordó un evento de arte al que llegó un hombre homeless con cicatrices en la cara, y aspecto enojado y amenazante.

“Muchos sentirían temor al verlo en la calle, quizás hablando solo. El hombre llegó a Arte con una Misión y pidió crayones y un libro para pintar. El minuto que se puso a colorear, su rostro se transformó. Fue como si se hubiese transportado a un momento en su infancia, y lo invadió un sentimiento increíble de paz”, recordó.

Este tipo de programas edifican relaciones, y le ofrecen a la comunidad la oportunidad de crear, reir y volver a soñar.

“Cuando hablamos de las personas sin hogar, muchas veces nos referimos en términos de ‘ellos’ y ‘nosotros’, como si los homeless estuviesen en una categoría diferente. Pero no se trata de dos grupos diferentes, somos todos iguales, solamente divididos por las circunstancias”, recordó Berkovich. “Una persona que vive en las calles puede ser nuestro hermano, nuestro padre, nuestra tía o abuela, que ha caído en desgracia. Nadie está excepto de perder su hogar de un día para el otro”, agregó.

Para más información, puedes visitar: http://www.midnightmission.org/

Music with a Mission