¡Adiós a los tatuajes!

Aumenta el número de adultos en Estados Unidos que lamentan haberse grabado la piel y quieren eliminar sus tatuajes
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¡Adiós a los tatuajes!
Erika Mendiola recibe tratamiento para remover su tatuaje por parte de una enfermera practicante en SunriseOutreach Center de Los Ángeles. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)

“¡Ay ay, ay!” es el grito de dolor de Erika Mendiola cuando le aplican rayos láser en su hombro derecho para removerle el tatuaje de una cruz.

El láser ha hecho contacto con la tinta y la piel hierve. No se abre, no se corta, ni produce cicatriz. Pero el dolor es evidente. Mientras más oscura es la tinta, el rayo es más continuo. Y Laura gime de dolor, aunque la sesión con lo enfermera Teresa Eligio duró menos de cinco minutos.

Para muchos, los grabados en sus cuerpos tienen un significado especial: el nombre de un ser querido, pertenencia a un grupo, etc. Pero a veces con el tiempo, lo que parecía una buena idea deja de serlo y el orgullo pasa a ser vergüenza. Muchos optan por removerlos.

Eligio, una enfermera practicante en SunriseOutreach Center de Los Ángeles realiza cada mes la remoción de tatuajes a 20 o 30 pacientes por día.

Es en promedio la cantidad de pacientes que ve la Clínica de Remoción de Tatuajes de Providence Health Services, que tiene varios hospitales en Burbank y el Valle de San Fernando.

Cada sábado, la clínica localizada en North Hollywood se llena de personas deseando remover sus tatuajes. Su popularidad es que es gratis, a cambio de que la persona realice trabajo comunitario. Muchos de los pacientes han tenido problemas con la ley o han estado involucrados en pandillas.

“La idea es que salgan de pandillas y para hacerlo, deben estar ocupados, quitarse eso de la mente y para eso tienen que quitarse sus tatuajes”, explica Karina Cisneros, supervisora del programa que existe desde 1982.

“Muchos de nuestros clientes quieren cambiar, pero les es difícil encontrar trabajo (a veces por sus tatuajes)”, agrega Cisneros.

Aumenta la demanda de eliminación de tatuajes

Según una encuesta de 2012, a cargo de Harris Interactive de Nueva York, uno de cada ocho estadounidenses adultos con tatuajes se lamentan habérselos hecho. Muchos, ahora quieren actualizarlos, modificarlos o eliminarlos.

Entre tanto, la Sociedad Americana de Cirugía Dermatológica (ASDS) informó que en 2011 sus médicos realizaron casi 100,000 procedimientos de eliminación de tatuajes, un aumento en comparación con los 86,000 realizados en 2010. Y de 2012 a 2013, el número de eliminaciones de tatuajes aumentó en un 52 por ciento.

Desafortunadamente, eliminar un tatuaje no es tan simple como cambiar de idea.

Erika Mendiola se hizo el tatuaje de una cruz en su hombro porque le gusto, ahora paga para removerlo. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)
Erika Mendiola se hizo el tatuaje de una cruz en su hombro porque le gusto, ahora paga para removerlo. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)

 

Láser, dermoabrasión y otros métodos

Los tatuajes se supone que son para siempre. Los artistas los crean usando una máquina eléctrica que sube y baja una aguja para inyectar tinta en la piel, penetrando la epidermis o capa externa, y depositando una gota de tinta en la dermis, la segunda capa de la piel. Las células de la dermis son más estables que las de la epidermis, por lo que la tinta seguramente permanecería allí durante toda la vida de la persona.

Una forma segura y eficaz de eliminar los tatuajes es mediante cirugía láser realizada por un dermatólogo especializado en la eliminación de tatuajes, señala Mehmet Kosoglu, PhD., quien estudia las solicitudes de autorización para la comercialización de dispositivos láser.

Según el doctor Markham Luke, dermatólogo de la FDA, la entidad ha autorizado varios dispositivos para su uso en la eliminación de tatuajes. La autorización significa que la FDA ha determinado que el dispositivo es, en gran medida, equivalente a otro dispositivo comercializado legalmente.

Kosoglu explica que, mediante la eliminación de los grabados con láser, pulsos de energía láser de gran intensidad atraviesan la epidermis y son absorbidos selectivamente por el pigmento del tatuaje. El láser descompone el pigmento en partículas más pequeñas, que pueden ser metabolizadas o excretadas por el organismo, o transportadas y almacenadas en los ganglios linfáticos u otros tejidos.

El tipo de láser que se utiliza para eliminar un tatuaje depende de los colores del pigmento. Cada color de tinta absorbe luz de distintas longitudes de onda, los tatuajes de varios colores pueden hacer necesario usar distintos láseres. Los colores más claros como el verde, el rojo y el amarillo son los colores más difíciles de borrar, mientras que el azul y el negro son los más fáciles.

En general, un sólo tratamiento con láser no será suficiente. A Erika Mendiola, de Jalisco, México, le tardaría aproximadamente unas 10 sesiones de rayos laser, cantidad que concuerda con el promedio figurado por la Academia Americana de Dermatología. Cada tratamiento mensual le cuesta $65 dólares.

El doctor Kosoglu indica que los láseres de pulsos se han utilizado para eliminar tatuajes durante más de 20 años. Sin embargo, puede ser un proceso laborioso. “La eliminación completa, sin cicatrices, a veces no es posible”, señala Kosoglu.

Otros métodos son la dermoabrasión —realmente el “lijado” de la capa superior de la piel— y la escisión, la cual consiste en cortar el área cubierta por el tatuaje y cerrar la piel con puntadas.

 

. Los colores más claros como el verde, el rojo y el amarillo son los colores más difíciles de borrar, mientras que el azul y el negro son los más fáciles. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)
. Los colores más claros como el verde, el rojo y el amarillo son los colores más difíciles de borrar, mientras que el azul y el negro son los más fáciles. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)

 Dolor y efectos secundarios

¿Duele eliminar un tatuaje? Depende del nivel de tolerancia al dolor de una persona. Si no, pregúntale a Erika Mendiola.

“Se me hincha un poco la piel, pero el dolor desaparece rápido”, expresó. “Jamás me pondría otro tatuaje. No vale la pena”.

Joaquin Flores conoce bien este dolor. Ya le han hecho 16 sesiones con laser en la Clínica de Remoción de Tatuajes de Providence. Son para eliminar dos cuernos en su cabeza y las letras que cubran todo su cuello – malas decisiones, dice de su juventud. Quiere unirse al Ejército, pero ahí no permiten ese tipo de tatuajes.

“Después que mi hijo cumplió 5 años quise dar un mejor ejemplo”, cuenta el hombre de 32 años residente de Lancaster.

Dice que borrar estos tatuajes le han dado un giro a su vida.

“Ahora más gente me habla, todo ese tipo de estereotipos negativos se han ido”, explica este guardia de seguridad. “Esto (el programa) es grandioso. Ha hecho una gran diferencia”.

¿Se volvería a poner los tatuajes, se le pregunta?

“Tomaría mejores decisiones. Probablemente no”, dice enfático.

La Dra. Leah Heap, que ofrece sus servicios de manera voluntaria en la Clínica de Remoción de Tatuajes Providence compara el dolor del procedimiento con laser a ser salpicado con gotas de aceite caliente o a ser golpeado en la piel con una banda elástica o liga.

“Es mucho más doloroso quitarse un tatuaje, que ponérselo”, dice.

Un dermatólogo capacitado o una enfermera registrada como Teresa Eligio podrá ajustar el tratamiento a un nivel que sea cómodo para el paciente.

Algunos efectos secundarios pueden ser hemorragias localizadas, enrojecimiento o dolor leve, ninguno de los cuales debería persistir por mucho tiempo. Otro posible efecto secundario es la formación de cicatrices.

. Los colores más claros como el verde, el rojo y el amarillo son los colores más difíciles de borrar, mientras que el azul y el negro son los más fáciles. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)
. Los colores más claros como el verde, el rojo y el amarillo son los colores más difíciles de borrar, mientras que el azul y el negro son los más fáciles. (Jorge Luis Macias, Especial para La Opinión)

Ayuda a internos de Los Ángeles

En Los Ángeles, el Departamento del Sheriff ha implementado la Unidad de Transición Comunitaria y la Clínica de Tatuajes mediante las cuales se pretende evitar la reincidencia de los internos al ser liberados y que tengan mayores probabilidades de ser empleados, ya sin tatuajes.

La remoción de tatuajes comenzó en febrero de 2012 como una alianza entre la Oficina de Servicios Médicos del LACSD y la Oficina de Servicios para Internos. Los resultados son supervisados por personal médico entrenado y, aunque inició con 25 presos, el programa ha crecido y ha tratado a 276 hombres y 260 mujeres.

“Los tatuajes visibles, especialmente aquellos que están relacionados con pandillas o profanos, pueden afectar negativamente la capacidad de un recluso de encontrar empleo después de su liberación”, dijo el capitán de la Oficina de Servicios Médicos Kevin Kuykendall. “Un exrecluso que puede encontrar un trabajo es más capaz de reintegrarse en la comunidad, y menos probable que termine en la cárcel”.

Con información de Francisco Castro