La preparación final, un ejercicio de disciplina para la vida

Compilar los datos de documentos, claves de acceso y cuentas facilita la tarea a la familia de quien fallece y ayuda en vida a tener mejor perspectiva financiera

“Localizador de efectos”. Este era el rotulo con el que el muy minucioso abuelo de quien escribe estas líneas clasificó un cuaderno en el que se contenían todas la claves para encontrar documentos pertinentes a su vida. En los momentos de aturdimiento que siguen al fallecimiento de un ser querido, tener acceso con claridad a sus documentos legales, personales, los relativos a los activos y deudas ayudan a gestionar con calma algo que puede ser tan triste como fatigoso.

Pero dejar las cosas ordenadas, no solo ayuda a quienes quedan atrás sino que además da claridad, a cualquier edad, sobre la posición financiera y vital de cada persona. El localizador de efectos o  como quiera que se llame el archivo donde se encuentren los documentos o las coordenadas de donde se pueden encontrar estos, no hace más que aumentar las páginas con la edad y debe comenzarse cuanto antes.

A la hora de empezar a hacer este ejercicio, que puede ser complicado (además de aburrido y en algunos casos frustrante), es aconsejable contar con el asesoramiento de un abogado o un asesor financiero que incluso pueden ser los depositarios de todos o casi todos los documentos o sus duplicados.

En la actual era digital, por supuesto, también hay empresas en internet que ofrecen servicios para personas que necesitan completar determinados documentos tanto de testamentaría en muerte como testamento vital (disposiciones en caso de que la persona quede incapacitada para tomar una decisión sobre su propia vida). Entre ellos están Everplans.com o Principled Heart que le ayuda, a cambio de un precio, con los documentos necesarios, incluidos los poderes legales que pueda necesitar y permite compilar los relativos a sus finanzas, disposiciones y situación médica. Solo ayudando a compilar se da idea de toda la tarea que se tiene por delante para tener todo atado y bien atado.

¿Cuáles son los documentos que conviene tener organizados y a mano? Esta es una lista general y aproximada que cambia con más o menos entradas en la situación particular de cada uno.

  • Número de Seguro Social, Pasaporte, Cédula de su país, certificado de nacimiento, de ciudadanía, cambios civiles (matrimonios, divorcios, adopciones).
  • Direcciones de familia y amigos inmediatos
  • Datos del médico de familia y medicación que se tome de forma regular.
  • Datos del empleador
  • Datos de cuentas bancarias y nombres de las personas autorizadas para ellas, cofirmantes o beneficiarias.
  • Informes financieros de ingresos, de activos (casa, inversiones, colecciones) y deudas.
  • Póliza de seguro de vida y otros seguros de sus activos.
  • Documentos sobre sus planes de pensiones: 401k o IRA. Asegúrese, en este caso y el anterior, de ir actualizando los beneficiarios según sea conveniente (si ha tenido un hijo o ha enviudado, por ejemplo)
  • Los impuestos pagados en los últimos tres años
  • Información sobre la hipoteca o sobre el alquiler. En caso de que se tenga una propiedad, la escritura de propiedad o deed.
  • Poderes legales actualizados.
  • Disposición de últimas voluntades o testamento. Recuerde que en cuestiones legales cualquier decisión posterior anula la anterior y que no todos los estados aceptan los testamentos ológrafos, es decir, los escritos a mano por el testador y con firma y fecha a pie de página que suelen ser frecuentes en Latinoamérica.
  • Testamento vital, que de indicaciones de qué desea que se haga en caso de que su recuperación de salud sea imposible y se tenga que tomar una decisión sobre prolongar o no su vida artificialmente.
  • Si ha hecho algún arreglo para su propio fallecimiento, como asegurar su entierro al lado de sus seres queridos, todos los documentos que así lo acreditan.
  • Si tiene cuentas de correo electrónico, de Facebook u otros medios sociales, es conveniente que se cierren o se compartan las claves si se quiere que sean gestionadas por otros, para evitar que alguien suplante la identidad.