Fisuras en el Congreso echan balde de agua fría a proyecto de ley migratorio

El presidente Trump enfrentará problemas para que se apruebe su propuesta

El miércoles, el presidente Trump dio a conocer el proyecto.
El miércoles, el presidente Trump dio a conocer el proyecto.
Foto: Zach Gibson - Pool/Getty Images

WASHINGTON.- El proyecto de ley que promueven el presidente Donald Trump y dos senadores republicanos para reducir la inmigración legal y endurecer los requisitos para futuros flujos migratorios ya afrontó este jueves la oposición de demócratas y algunos republicanos, empresarios y activistas, lo que augura una feroz lucha por su supervivencia en el Congreso.

El proyecto de ley, obra de los senadores Tom Cotton, de Arkansas, y David Perdue, de Georgia, fue presentado ayer con bombo y platillo en la Casa Blanca pero, a juzgar por las primeras reacciones, la iniciativa tiene escasas o nulas probabilidades de ser aprobada, reduciendo su despliegue a un gesto de “teatro”, según sus detractores.

En concreto, la iniciativa reduce por la mitad la inmigración legal para 2027; crea un sistema de visas con base al “mérito” y altas destrezas laborales, favoreciendo a los solicitantes que hablan inglés, tienen independencia financiera y no pedirán asistencia pública. También limita el ingreso de refugiados y las visas para la reunificación familiar, y elimina la “lotería” de visas.

La legislación fue presentada en unos momentos en que la tasa de desempleo se ubica en 4.4%, hay seis millones de vacantes, y muchas empresas afrontan una gran escasez de mano de obra en industrias como la agrícola, hotelería, servicios, construcción, turismo, tecnología, y cuidado de salud.

En la actualidad, los extranjeros conforman cerca del 17% de la fuerza laboral civil en EEUU, concentrados en distintas areas que requieren diversas destrezas laborales, según esta gráfica del Instituto para Política Migratoria (MPI).

Randy Johnson, vicepresidente de asuntos laborales de la Cámara de Comercio de EEUU (USCC), consideró que la propuesta tiene “muchos conceptos interesantes” pero el reducir drásticamente la inmigración legal obstruirá el crecimiento económico y la creación de empleos, y perjudicará a los negocios y comunidades en todo el país.

¿Qué pasará ahora?

La medida aún no tiene fecha de debate o voto pero necesitará un mínimo de 60 votos en el pleno del Senado, por lo que, aún si estuviesen unidos, los republicanos tendrían que conquistar el apoyo de al menos ocho senadores demócratas.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Charles Schumer, dijo hoy desde el pleno de la Cámara Alta que el proyecto de ley no resuelve en absoluto “las prácticas de empleadores sin escrúpulos, que abusan de los programas de visas para exportar empleos y desplazar a trabajadores estadounidenses”.

Schumer atacó las “contradicciones” y la “hipocresía” en la postura migratoria de Trump para proteger a los trabajadores estadounidenses cuando, hace un mes, aumentó el número de visas “H2-B” que beneficia a empresas hoteleras como la suya.

“El presidente quiere hablar de inmigración porque cree que la política (del asunto) le favorece pero, en realidad, su política migratoria tiene en su núcleo una pasmosa hipocresía. El presidente critica y busca limitar casi todo programa de inmigración, excepto el que beneficie a sus negocios”, afirmó Schumer.

De entrada, la medida ya provocó fisuras entre las distintas facciones del Partido Republicano: por un lado están los de corte moderado que apoyan reformas más amplias y, por otro, están los ultraconservadores que comulgan con posturas “restriccionistas” y que encontraron eco en la campaña electoral de Trump.

Senadores como Ron Johnson, de Wisconsin; Lindsey Graham, de Carolina del Sur, y John McCain y John Flake, de Arizona, han dicho que no la apoyarán en su versión actual.

Graham, que representa a un estado agrícola con alta dependencia en trabajadores migrantes, advirtió que el proyecto de ley tendría un efecto devastador en Carolina del Sur, y recordó que mayores restricciones en las visas, incentivan más “trampas” al sistema.

Un club “elitista”

Expertos y activistas consultados hoy por este diario coincidieron en que la medida agravará la escasez de trabajadores ahora y para el creciente número de entre los 76,4 millones de “babyboomers” (los nacidos entre 1946 y 1964) en vías de jubilación, y no sirve ni de arranque para un debate sobre una reforma migratoria de amplio alcance.

“Esta es una política elitista y el mensaje que envía es que EEUU solo aceptará a los más ricos, omitiendo que la economía también necesita a los de bajas destrezas laborales. ¿Y quién cuidará a los jubilados, cuando no hay suficientes empleados en el sector de salud?… la edad promedio en EEUU es de 45 años pero hay un alto número de personas de al menos 56 años, y van a necesitar a estos trabajadores en su jubilación”, advirtió María Teresa Kumar, presidenta de “Voto Latino”.

“Esto es puro teatro. Si a la Administración de verdad le importa la clase trabajadora, debería exigir rendición de cuentas a los empleadores y los salarios que ofrecen”, afirmó.

Por su parte, Jeremy Robbins, director ejecutivo de “New American Economy”, señaló que la medida tiene “enormes agujeros” porque, contrario a su objetivo, la economía necesita de trabajadores con distintos niveles de destrezas y que contribuyen al crecimiento de los negocios y la economía nacional.

“La inmigración crea empleos y ayuda a crecer la economía. El empresariado jugará un papel central para demostrar el problema de la escasez laboral y cómo los inmigrantes pueden ayudar a resolverla”, dijo Robbins, cuyo grupo representa a 500 alcaldes y empresarios, y ha desglosado el impacto positivo de los inmigrantes en cada sector de la economía.

Mientras, Alex Nowrasteh, analista del conservador Instituto Cato, vaticinó que el “RAISE Act” no logrará el apoyo de los demócratas ni tampoco de al menos la mitad de los republicanos.

“En el mejor de los casos, será una pieza de negociación para lograr otras concesiones, como el muro, que el programa E-Verify (para verificar el estatus migratorio de los trabajadores) sea obligatorio, u otras medidas policiales. El plan sería abandonar el proyecto a cambio de esas concesiones, pero éste no tiene chance de convertirse en ley, así es que no es una amenaza creíble”, pronosticó Nowrasteh.

En abril pasado, un grupo de 1, 450 economistas demócratas y republicanos –incluyendo seis Premios Nobel-, envió una carta a los principales líderes del Congreso en la que señalaron que la inmigración es una de las “ventajas competitivas más significativas” de EEUU en la economía global, y cualquier esfuerzo por reducir la inmigración legal amenazaría la estabilidad económica en este país.