Julión Álvarez es acusado de lavar dinero del narco mexicano

La sombra del narco vuelve a cernirse encima del regional mexicano
Julión Álvarez es acusado de lavar dinero del narco mexicano
Julion Álvarez, en medio del escándalo.
Foto: Getty Images

El popular cantante mexicano, Julión Álvarez, ha sido identificado junto a otros 21 mexicanos, incluido el galardonado futbolista, Rafael Márquez, como prestanombres de los cárteles de la droga mexicanos para lavar dinero con sus empresas.

El intérprete oriundo de Chiapas habría facilitado tres empresas establecidas en Jalisco a la organización liderada por el capo Rafael Flores Hérnández, para limpiar las ganancias que obtiene de manera ilícita.

Rafa Márquez aparece en la lista de 21 sancionados por el Departamento del Tesoro
Así es la red que denuncia EEUU.

A Julio César Álvarez Montelongo, nombre real del artista, le ha sido cancelada de inmediato su visa como parte de las sanciones del Departamento de Estado, se le han congelado todas sus cuentas bancarias en el país, así como sus propiedades. Las empresas estadounidenses tienen prohibido hacer negocios con los sancionados.

Cabe aclarar que se trata de un procedimiento civil y no penal, pero una acción no impide la otra. Así que de momento no se anunció una orden de búsqueda internacional, pero tampoco se descarta.

Apenas este martes, el músico que se hizo famoso como solista con éxitos como “Y fue así”, paseó públicamente con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, y el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco. El mandatario compartió una foto en el Cañón del Sumidero en sus redes sociales, que tiempo después borró.

En 2015, Peña Nieto mencionaba a Julión Álvarez como un “ejemplo para la juventud”:

No es la primera vez que artistas mexicanos son relacionados con el narcotráfico. Personajes de la talla de Jenni Rivera, Joan Sebastian, Vicente Fernández y Gerardo Ortiz, son algunos nombres que aparecieron en la órbita de los capos, pero ninguno había sido sancionado oficialmente por las autoridades.

Las reacciones en Internet no se hicieron esperar, y fueron de la incredulidad al enojo y la ironía.