Californianos apoyan el cierre de cárceles juveniles

Dicen que es mejor invertir en programas de rehabilitación dirigidos por la comunidad
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Californianos apoyan el cierre de cárceles juveniles
Jóvenes recluidos en Barry J. Nidorf Juvenile Hall de Sylmar. /Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión

Para Lupita Carballo, las cárceles juveniles son un problema más que una cura. Su novio Qua’Sean Wyatt, de 19 años, ha estado entrando y saliendo del sistema carcelario desde que tenía 10 años. Todo comenzó por la falta de comida en casa.

“Él entró a una escuela con su hermano y se robaron el lunch de la cafetería. Lo arrestaron y le dieron nueve meses en un centro juvenil para menores”, dijo Carballo, de 18 años. “Después, por cualquier cosa estaba entrando y saliendo. Lo que yo digo es ¿por qué no lo ayudaron desde el principio y lo siguieron dejando que se fuera por el mal camino?” cuestionó la joven.

Wyatt, quien había salido de la cárcel en enero del 2016, volvió a estar bajo arresto, pero esta vez en la cárcel de adultos después de ser culpado de robar una bicicleta. “Ahora esta en la cárcel otra vez y le quieren dar 14 años”, dijo preocupada Carballo. “Luego se lo llevan hasta Lancaster y ni yo ni su familia lo podemos visitar porque no tenemos carro y no tenemos dinero para pagarle un abogado”.

Carballo dijo que la situación de su novio representa el problema que enfrentan las minorías. “Yo creo que nomas los quieren agarrar por intereses propios del sistema porque reciben dinero”, dijo la joven.

Lupita Carballo junto a su novio Qua’Sean quien ha sido encarcelado varias veces desde que tenía 10 años. (Suministrada)

Cierre de cárceles juveniles

Es por eso que ella, al igual que una vasta mayoría de californianos, apoyan el cierre de las cárceles juveniles. A cambio piden que se invierta en la prevención y rehabilitación de los jóvenes dirigida por la comunidad.

California tiene uno de los sistemas penitenciarios más grandes de la nación, con más de 125 cárceles de condados y del estado que cuestan a los contribuyentes más de 1,000 millones de dólares al año.

Alrededor de 6,000 jóvenes, casi todos menores de 18 años, están encerrados; tres cuartos del total por delitos no violentos como robo, vandalismo, o huir de casa.

Los afroamericanos y los latinos representan el 80% de los encarcelados y son encerrados con más frecuencia que los jóvenes blancos que cometen las mismas ofensas. Una encuesta realizada por The California Endowment a 1,042 residentes de California— 84% de ellos votantes registrados—muestra un fuerte apoyo a alternativas al encarcelamiento que se centra en los servicios de salud, juventud y familia, y rehabilitación.

Los resultados de la encuesta son oportunos, porque la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles está considerando cerrar hasta seis prisiones juveniles y está a la espera de una propuesta de un plan para dirigir a más jóvenes a servicios comunitarios en lugar de encarcelamiento tras ser  detenidos.

El entusiasmo por la reforma se fortalece a medida que los encuestados aprendieron datos básicos sobre el alto costo de las razones por las que los jóvenes están encarcelados, y las disparidades raciales en el sistema.

Después de conocer estos hechos, en Los Ángeles el 69% de los encuestados dijo que apoya el cierre total de las cárceles juveniles.

Agentes de Libertad Condicional en Barry J. Nidorf Juvenile Hall de Sylmar. /Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión
Agentes de Libertad Condicional en Barry J. Nidorf Juvenile Hall de Sylmar. /Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión

Todos estos números aumentaron entre cinco y diez puntos porcentuales después de que los encuestados supieron de algunos hechos básicos sobre el tamaño y el alcance del sistema penitenciario juvenil de California.

Los californianos entienden lo que la investigación muestra claramente: encarcelar a los jóvenes es una estrategia fallida que debe ser reemplazada por lo que funciona”, dijo el Dr. Robert K. Ross, MD, Presidente y CEO de The California Endowment. “Es hora de cambiar nuestro pensamiento y nuestros dólares fiscales de castigo a la prevención”.

Carballo concuerda y dijo que si su novio hubiera recibido ayuda desde que lo encarcelaron la primera vez, no habría reincidido. “Le hubieran ayudado psicológicamente o a conseguir un trabajo”, expresó.