Formar a médicos hispanos, una receta para mejorar la sanidad en California

Los pacientes necesitan médicos que les puedan entender, no sólo en cuanto el lenguaje sino también en cuanto a la cultura
Formar a médicos hispanos, una receta para mejorar la sanidad en California
Más médicos hispanos

Formar a médicos de países latinos para tratar con más efectividad a la población hispana es la estrategia para mejorar la sanidad en California del programa Internacional para Médicos Graduados (IMG), que amparado por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), cumple diez años.

El proyecto IMG de UCLA Health proporciona educación y ayuda económica a doctores de Latinoamérica para que obtengan su certificado en Estados Unidos a cambio de que después pasen entre dos y tres años prestando sus servicios en zonas de California con pocos recursos.

De acuerdo con las últimas cifras presentadas en octubre de 2016, este iniciativa ha formado, desde su primera promoción en 2007, a 104 doctores latinos con el objetivo en mente de que puedan atender en las mejores condiciones posibles a la gran población hispana que vive en California.

Patrick Dowling, director asociado y cofundador de este programa, aseguró en una entrevista con Efe que uno de cada cuatro doctores de Estados Unidos son originarios de otro país.

“Pero siempre me pregunté por qué había tan pocos latinos en ese grupo (de profesionales extranjeros)”, señaló Dowling, antes de destacar que, pese a que en California el 39 % de la población es de origen hispano, sólo el 6 % de los doctores en este estado son latinos.

“Hay una brecha tremenda”, añadió Dowling.

“Los pacientes necesitan médicos que les puedan entender, no sólo en cuanto el lenguaje sino también en cuanto a la cultura”, afirmó, por su parte, Michelle Bholat, directora adjunta del programa, sobre la importancia que puede tener el español a la hora de afinar el sistema sanitario en California.

Para poder entrar en este programa es necesario, entre otros requisitos, haber obtenido el título de Medicina, ser residente legal en Estados Unidos y hablar español e inglés con facilidad.

La formación de IMG ayuda a los candidatos a prepararse para obtener su certificado en EEUU y a acceder al periodo de residencia, tras el cual, y como contraprestación por lo recibido, se comprometen a estar entre dos y tres años en comunidades urbanas y rurales de California con graves necesidades en el campo de la sanidad.

Blanca Campos, originaria de “una familia muy humilde” de Belize y que estudió Medicina en Costa Rica, es una de las doctoras que participó en IMG: “Estoy muy feliz de haber sido parte de este programa”, dijo.

Campos argumentó que hablar español ayuda a proporcionar el “cuidado adecuado” a los latinos, ya que los pacientes “desarrollan una confianza” mayor en sus doctores al compartir idioma.

Explicó, además, que tras terminar su periodo de residencia fue destinada a Wilmington, un barrio en el sur de Los Ángeles.

“Me encantó la experiencia. Te puedo contar que aún voy ahí dos veces al mes a ver pacientes durante el fin de semana porque amo esta comunidad y me encariñé mucho de mis pacientes”, detalló.

En el mismo sentido, Bholat contó que el día anterior había recibido un mensaje de un antiguo alumno del plan: “Nos mencionó en un correo electrónico cómo de felices están las familias cuando entran (a su consulta) y se dan cuenta de que su doctor habla español”.

De todos los participantes del programa hasta la fecha, el 45 % era de México por delante del 20 % perteneciente a Sudamérica y el 18 % originario de Centroamérica.

Al margen de los beneficios sociales y profesionales que pueda dar este programa, Dowling también enfatizó, por otro lado, que planes así contribuyen a mejorar la imagen de los inmigrantes hispanos en Estados Unidos más allá de sus habituales estereotipos.