Mexicano logra la libertad, y residencia, tras pasar 5 años detenido por Migración

Su abogada logra probar errores en el caso de Luis Miguel Vera, cancelar su deportación y que le dieran su derecho a la "green card"
Mexicano logra la libertad, y residencia, tras pasar 5 años detenido por Migración
08/14/17/LOS ANGELES/Immigrant Luis Miguel Vera with his young son Luis Miguel Jr. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Muchas veces durante los cinco años que estuvo detenido en varios centros de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Luis Miguel Vera estuvo a punto de tirar todo por la borda y firmar su deportación a México.

“Estaba hasta la coronilla del encierro y de las condiciones de los centros donde me tuvieron. La comida era muy mala y el servicio médico muy lento“, dice.

Pero pese a tener todo en contra, no se rindió y cinco años después de pelear su caso, salió libre.

Todavía mejor, hoy en día, puede hacerse residente en el momento que él quiera.

“Lo único que me detuvo de no firmar la salida fue mi abogada Erika Román quien me animaba a no darme por vencido, cuando al visitarme, me informaba del progreso que llevaba mi caso”, recuerda.

Luis Miguel Vera con su esposa Mayra y su pequeño hijo Luis Miguel Jr.(Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Traído en la infancia

Vera, de 34 años, fue traído por sus padres de Zacatecas, México a California, cuando tenía un año de edad. “Tenía toda mi vida en este país que nunca pensé que me pudieran deportar”, cuenta.

Pero el 28 de julio de 2010, cuando manejaba por las calles de Pacoima – en el Valle de San Fernando – donde se crió, la policía lo detuvo al revisar sus placas y notar que tenía una multa pendiente por una luz trasera del vehículo que no funcionaba. Conducía además sin una licencia de manejo.

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“Me tuvieron detenido una semana en la cárcel del Sheriff de Los Ángeles. Al salir, ya me estaban esperando los agentes del ICE”, recuerda.

Pasó 11 meses en el Centro de Procesamiento del condado de Otero en Chaparral, Nuevo México. “Esa es una cárcel diseñada para quebrarte emocionalmente y obligarte a que firmes tu deportación cuanto antes”, dice.

Añade que ahí ya le dieron orden de deportación, pero como tenía una orden de arresto por no presentarse a la corte en Los Ángeles por el delito anterior al conducir un automóvil sin autorización, lo mandaron de vuelta a la cárcel en California.

“Una vez que se aclaró todo, me regresaron con el ICE. Estuve en el Centro de Detención Mira Loma de Lancaster y después me pasaron al Centro de Adelanto”, dice.

Luis Miguel Vera pasó cinco años de su vida detenido en varios centros de detención de ICE. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Años difíciles

“Fueron años muy estresantes. Me mantuve de pie a pura fe. Rezándole a San Juditas (el patrón de los casos imposibles). Mi familia me apoyó mucho. Pero a veces yo me metía abajo de la sábanas y me ponía a llorar de la desesperación”, revela.

“Fueron muy tristes esos cinco años detenido, perdí a mi papá, mi abuelito y un tío”, confía.

Vera fue detenido en julio de 2010. En diciembre de ese mismo año, logró casarse en el centro de detención de ICE en Nuevo México con Mayra Alejandra Vera, nacida en Estados Unidos y con quien ya vivía desde 2008. De inmediato, sometieron una solicitud de residencia en base a su matrimonio.

Su esposa dice que la familia gastó más de 10,000 dólares en abogados que nunca hicieron nada para encontrarle un alivio migratorio a su marido. No fue, explica, hasta 2013 cuando en el centro de detención de Adelanto, su esposo oyó hablar de la abogada en migración Erika Román y la contactó.

La jurista dice que el caso de Vera era extremadamente complicado. “Me motivó mucho ayudarlo cuando vi el sufrimiento de su familia y porque me dí cuenta que tanto los abogados que tomaron su caso antes de mi, como el gobierno, se habían aprovechado de él”, dice.

“Requería mucho tiempo, cuidado y trabajo”, expone.

Ahonda que desde el momento que fue detenido, hasta cuando ella aceptó el caso, había habido muchos cambios en las leyes de migración, y nadie se había tomado el tiempo para ver si Vera era elegible para la residencia y qué debía hacerse.

Román observa que le dijo a Vera con toda honestidad que si era paciente, podían ganar y sacarlo de la detención.

Fue muy difícil decirle eso porque cuando yo tomé su caso, él ya llevaba tres años bajo custodia de ICE, y su matrimonio y familia estaba bajo mucha tensión”, señala.

El primer paso fue sacarlo bajo fianza en 2015, algo que no habían conseguido en al menos cinco ocasiones. Vera salió libre tras el pago de una fianza de 12,000 dólares.

Luis Miguel Vera está feliz de poder estar con su familia de nuevo. Su hijo Luis Miguel Jr. y su esposa Mayra. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Fue un milagro

El año pasado, la abogada logró cerrar y ganar el caso. “Fue como un milagro. Todo mundo decía que lo iban a deportar.  Y literalmente estábamos comprando tiempo para figurarnos la manera de llegar a la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito. Al final conseguí que me diera la razón porque pude probar que estaban malinterpretado la ley”, indica.

Puntualiza que los errores que se presentaron en el caso de Vera fue que no habían tomado en cuenta que en abril de 2001, su madre María Vera Barajas había solicitado la residencia de su hijo bajo el programa 245(i).

Otra falla fue que un delito que Vera cometió en el pasado se estaba considerando como agravado, cuando no lo era.

Cuando regresamos a la corte de migración, el juez se dio cuenta que yo tenía razón en mi análisis y dictaminó que Vera no era deportable y cerró el caso”, dice Román.

El trabajo en equipo de toda la familia fue fundamental para que la abogada Erika Román pudiera conseguir la liberación de Luis Miguel Vera.(Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

No tenían derecho

El punto crucial, estima la defensora, es que Vera estuvo detenido cinco años cuando las autoridades de migración no tenían el derecho de hacerle eso porque el migrante tenía una petición de residencia pendiente de la madre y porque el delito por el que se le quería deportar, no era grave.

Desafortunadamente, opina que muchos abogados toman el dinero de sus clientes inmigrantes y no se preparan para el caso ni son responsables.

“Uno de los abogados que tuvo se mudó a otro estado, y a otra firma legal, y cuando lo busqué, nunca me respondió”, explica.

Vera dice que él le creyó a la abogada Román porque la percibió honesta y le dio expectativas realistas a diferencia de sus otros defensores.

Román dice que el defensor de un inmigrante tiene que poner mucha presión en las cortes, estudiar bien los casos y tomar en cuenta que las leyes de migración están en constante cambio y en cualquier momento surge la oportunidad de que se pueda detener la deportación y lograr la residencia de un cliente.

“Mi recomendación a los inmigrantes es que siempre busquen una segunda opinión de un abogado. Recuerden que es su vida la que está en juego y deben exigir al abogado que contraten que tome responsabilidad. Y no se rindan por más que su caso se vea mal”, indica.

Luis Miguel Vera muestra su permiso de trabajo y está en espera de juntar el dinero para pagar por su residencia a la que ya tiene derecho. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Trabajar en equipo

Añade que para ganar un caso es muy importante que las familias cumplan con toda la documentación que el abogado les pide. “Solo así es posible que lo que un día comienza como un sueño, se haga realidad. Liberar a Luis Miguel y conseguirle la residencia fue solo un sueño por mucho tiempo”, reconoce la abogada.

Pero ganar un caso es el resultado de un trabajo de equipo entre el abogado y la familia y eso fue lo que pasó con Vera, asegura.

El propio Vera dice que muchas veces algunos jueces le dijeron que todo estaba perdido, y cuatro abogados de migración lo abandonaron tras sacarles miles de dólares.

Cuando salió libre en 2015, “no lo podía creer”, dice dejando escapar una sonrisa. “Hoy aprecio más que nada mi libertad. Y aprendí a no dar nada por seguro”, revela.

La abogada Erika Román logró sacar a Luis Miguel Vera de la detención en la que estuvo por cinco años. Aquí la vemos junto a Luis Miguel Vera y su familia. (foto suministrada).
La abogada Erika Román logró sacar a Luis Miguel Vera de la detención en la que estuvo por cinco años. Aquí la vemos junto a Luis Miguel Vera y su familia. (foto suministrada).

La abogada Román hizo realidad lo que parecía imposible: “Ahora él ya tiene un permiso de trabajo, y es elegible para la residencia permanente. Estamos listo para solicitarla“, expone.

La residencia es posible gracias a la petición de la madre de 2001, la de la esposa ciudadana con base a su matrimonio y a que la orden de deportación fue anulada.

“Ya estoy juntando el dinero para pagar el trámite de la residencia”, dice Vera mientras abraza a su hijo de 10 meses.

Vera trabaja para una compañía de construcción. “Mi sueño es trabajar duro por mi familia, para darles una casa y hacerme ciudadano”, confiesa.