California tiene la mayor cantidad de grupos de odio racial

Exsupremacista blanco explica por qué personas se involucran en grupos de odio

En un momento en que los actos violentos de neonazis y supremacistas blancos incrementan por todo el país, un exmiembro de estos grupos dijo que le preocupan más los individuos que los grupos de odio.

“Es muy difícil cambiar a alguien que ha sido adoctrinado de todo corazón con la creencia que lo que están haciendo es verdadero y que están salvando su raza, salvando su cultura y se creen soldados”, dice Timothy Zaal, de 52 años, quien perteneció a diferentes grupos de odio cuando era joven.

Este es el caso de James Alex Fields Jr., de 20 años, de Ohio acusado de atropellar con su auto Dodge Challenger a una multitud de activistas que protestaban contra los simpatizantes nazis en un mitin en Charlottesville, Virginia el sábado pasado.

En el choque murió Heather Heyer, de 32 años y 35 personas resultaron heridas, según la policía. Fields tiene vínculos con grupos neonazis y está en corte con cargos por asesinato de segundo grado.

“Muchas veces las personas que están involucradas tienen problemas más serios, como problemas psicológicos, puede ser algún trauma sexual o vienen de hogares destruidos”, aseveró Zaal.

Timothy Zaal, de 52 años, perteneció a grupos supremacistas blancos cuando era joven. (Suministrada)

También aseguró que las personas más introvertidas, como aquellas que no están activas en Facebook, los que se mantienen callados y los que no van a protestas son quienes están dispuestos a tomar acciones más violentas.

Como ejemplos expuso a los individuos que cometieron ataques terroristas domésticos como Timothy McVeigh y Dylann Roof.

Un rebelde sin causa

Zaal nació y creció en el Valle de San Gabriel en una época cuando el punk rock y la rebeldía estaban de moda. Cuando era un adolecente su hermano mayor fue atacado por un afroamericano quien le dio un disparo en el pecho. Afortunadamente sobrevivió.

“Mi hermano [de 17 años] perdonó a esa persona, pero para mi fue más como un miedo, un resentimiento que creció”, dijo Zaal.

Poco después él solo se reclutó con los grupos de odio. “Yo me acerque a los grupos de odio después que intenté inscribirme en el ejército y me rechazaron por razones médicas”, recordó Zaal. “Entonces pensé, ‘si no puedo pelear en el campo de batalla voy a pelear en las calles’ y me involucré con los grupos como White Aryan Resistance y Hammerskin Nation”.

Zaal participaba con grupos de punk rock y de odio creando violencia, no solo racial pero violencia en general. Esto era mezclado con el alcohol y las drogas. Su odio también “era como una droga” reconoció Zaal.

Su grupo constantemente intentaba reclutar a nuevos miembros distribuyendo propaganda en las calles de Hollywood.

Entre sus ataques más brutales estuvo el de 1981 cuando él y 13 compañeros golpearon a un joven gay de 13 años hasta casi matarlo.

Años después, en 1989 él y tres compañeros – entre ellos una mujer – golpearon a una pareja de iraníes. “A mi me identificaron como el líder, aunque no lo era y me dieron cargos civiles, así como cargos de atacar con un arma mortal y crear un motín”, dijo Zaal, quien pasó casi un año en la cárcel.

California y los Grupos de Odio

Grupos como a los que pertenecía Zaal en la juventud no son una excepción en el Estado Dorado.

Un estudio reciente por el Southern Poverty Law Center mostró que 917 grupos de odio operan actualmente en Estados Unidos. California – un estado que es conocido por ser liberal y dar la bienvenida a inmigrantes de todo el mundo – ocupa el primer lugar con 79 grupos de odio; en segundo lugar esta Florida con 63 grupos.

En California hay 79 grupos de odio. (Suministrada)

A Zaal no le sorprende que California lidere esta nada positiva y cree que es una respuesta a los muchos grupos multiétnicos que viven en el estado.

“[Los nacionalistas] temen del multiculturalismo…y tienen esta nueva frase que le dicen el ‘genocidio blanco’”, dijo Zaal. En otras palabras, el temor de los anglosajones extremistas a que su raza desaparezca debido a los abortos, bajos niveles de fertilidad y el incremento de diversidad e inmigración.

Deja el nacionalismo en el pasado

A principios de los noventas Zaal comenzó a cansarse de la vida que llevaba y quería un cambio. Le tomó más de seis años alejarse por completo de los neonazis y supremacistas blancos.

“Yo viajaba a lugares donde era tratado con respeto por personas de otras etnias”, dijo Zaal, quien también tuvo un hijo y no le quería dar el ejemplo del odio.

Dice que una persona que se involucra apasionadamente en el nacionalismo termina mal y los grupos de odio no lo van a ayudar. “Nadie te va a pagar tus gastos, nadie va a poner comida en la mesa de tu familia cuando tu termines en la cárcel”, aseveró.

Reencuentro con su víctima

Tres décadas después de uno de sus ataques más brutales, Zaal fue invitado al Museo de Tolerancia de Los Ángeles para hablar de su experiencia al dejar el movimiento skinhead.

Poco antes de su presentación habló con el presentador, Matthew Boger, el gerente de operaciones del Museo. En cuestión de minutos en la conversación, ambos se dieron cuenta que Boger fue el jovencito gay a quien Zaal golpeó en Hollywood y pensó que lo había matado.

Zaal y Matthew Boger se reencuentran en el museo de Tolerancia de Los Ángeles y deciden trabajar en un proyecto juntos. (Suministrada)

En lugar de dar la espalda a su problema, ambos se volvieron a reunir y con la ayuda del director Jason Cohen crearon el documental Facing Fear, que fue nominado a los Premios Oscar como mejor documental corto en 2014.

“Parte del proceso fue explorar la mente de Tim [Zaal] y encontrar cómo terminó haciendo esas cosas”, dijo Cohen. “Es importante tener este tipo de narrativa y buscar dentro de estos problemas para hallar una solución”.

Cohen dijo que espera poder realizar algunas proyecciones nuevamente para que la audiencia conozca un testimonio de esperanza y perdón.

En la actualidad Zaal forma parte de la organización Exit USA que se dedica a ayudar a miembros del nacionalismo blanco que quieren alejarse de la violencia.

“Yo estoy en contacto con exmiembros y tenemos un grupo de ayuda… Hay muchas personas que son parte de estos grupos [nacionalistas] y tienen problemas más profundos que debemos enfrentar”, dijo Zaal.

“El control de disturbios es una cosa, el control de poder es muy diferente… Acciones y pensamientos son dos diferentes cosas”, dice.