Cómo las sondas Voyager 1 y 2 descubrieron planetas y lunas durante 40 años

Voyager 1 y su gemela Voyager 2 son las primeras sondas espaciales hechas por el hombre en salir al espacio interestelar y las que más tiempo llevan en el espacio: desde 1977

Si la NASA tuviera que seleccionar una entre todas sus misiones más exitosas, posiblemente escogería la que cumplen las sondas gemelas Voyager 1 y 2, que fueron los primeros objetos hechos por el hombre en el planeta Tierra que alcanzaron el espacio interestelar.

Desde hace más de 40 años ambas sondas se mantienen enviando valiosa información a la Tierra.

Voyager 1, el objeto humano más lejano, fue lanzado el 5 de septiembre de 1977  y Voyager 2, el segundo más lejano,  el 20 de agosto de 1977. Aunque las naves espaciales gemelas ahora están lejos más allá de los planetas en el sistema solar, NASA continúa comunicándose diariamente con ellos mientras exploran la frontera donde comienza el espacio interestelar.

Su historia no sólo ha afectado a generaciones de científicos e ingenieros actuales y futuros, sino también a la cultura de la Tierra, incluyendo el cine, el arte y la música. Cada nave lleva un disco dorado de los sonidos, imágenes y mensajes de la Tierra. Dado que estas naves podrían perdurar miles de millones de años, estas cápsulas del tiempo podrían algún día ser las únicas huellas de la civilización humana.

Montaje de imágenes de los planetas captadas por Voyager 2. NASA

“Creo que pocas misiones pueden igualar los logros de las Voyager durante sus cuatro décadas de exploración”, dice Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misiones Científicas (SMD) de la NASA. “Nos han educado en las maravillas desconocidas del universo y verdaderamente han inspirado a la humanidad para continuar explorando nuestro sistema solar y más allá”.

Récords y descubrimientos

Las sondas Voyager han establecido numerosos récords en sus viajes. En 2012, la Voyager 1, lanzada el 5 de septiembre de 1977, se convirtió en la única nave espacial en entrar en el espacio interestelar.

Voyager 2, lanzada el 20 de agosto de 1977, es la única nave espacial que ha volado por los cuatro planetas exteriores: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Sus numerosos encuentros planetarios incluyen el descubrimiento de los primeros volcanes activos más allá de la Tierra, en la luna de Júpiter Io; evidencias de un océano subterráneo en la luna de Júpiter Europa; la atmósfera más parecida a la Tierra en el sistema solar, en la luna Titán de Saturno; la luna helada Miranda en Urano; y géiseres fríos y helados en la luna Tritón de Neptuno.

A pesar de que han dejado a los planetas muy atrás y que ninguna de ellas se acercará remotamente a otra estrella durante 40,000 años, las dos sondas aún envían observaciones sobre las condiciones en que disminuye la influencia de nuestro Sol y empieza el espacio interestelar.

Debido a que la energía de las Voyager disminuye en cuatro vatios al año, los ingenieros están aprendiendo cómo operarlas bajo restricciones de potencia cada vez más estrictas. Y para maximizar la vida útil, también tienen que consultar documentos escritos hace decenios que describen comandos y software, además de la experiencia de los exingenieros de las Voyager.

“La tecnología tiene muchas generaciones de antigüedad, y se necesita a alguien con experiencia de diseño de los años 1970 para entender cómo funciona la nave espacial y qué actualizaciones se pueden hacer para que puedan seguir operando hoy y en el futuro”, dijo Suzanne Dodd, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena.

Los miembros del equipo estiman que tendrán que apagar el último instrumento científico para el año 2030. Sin embargo, incluso después de que la nave espacial se mantenga en silencio, continuarán en sus trayectorias a su velocidad actual de más de 48,280 kilómetros por hora, completando una órbita dentro de la Vía Láctea cada 225 millones de años.