Trabajadores indocumentados son clave para reconstruir Houston tras “Harvey”

Activistas advierten que el clima "antiinmigrante" en Texas agravará la escasez de mano de obra inmigrante y entorpecerá la reconstrucción en Houston
Trabajadores indocumentados son clave para reconstruir Houston tras “Harvey”
Houston sufrió la peor inundación en su historia. Joe Raedle/Getty Images
Foto: Joe Raedle/Getty Images)

WASHINGTON – El Congreso envió este viernes al presidente Donald Trump un paquete de $15,250 millones en ayuda para los damnificados por el huracán Harvey en Texas pero, además de ese dinero, la reconstrucción de Houston y otras áreas devastadas dependerá de trabajadores indocumentados ahora en peligro de deportación, advirtieron activistas.

Dos semanas después de la llegada de “Harvey”, las inundaciones han dado paso a montañas de escombros, entre retazos de paredes, muebles inflados como esponjas, y colchones invadidos por moho y bacteria.

La limpieza tomará meses y los daños apenas comienzan a contabilizarse, pero de entrada se calcula que el huracán dañó al menos 200 escuelas tan sólo en Houston, y más de 200,000 viviendas en toda la costa del estado.

En total, los daños económicos podrían ascender a unos $180,000 millones, por encima del de $160,000 millones que, ajustado a la inflación, dejó el huracán “Katrina” en Nueva Orleans y otras ciudades de Louisiana en 2005.

Eso no incluye la estela de daños de “Harvey” en las localidades de Crosby, Dickinson, Beaumont, y Port Arthur , entre otras.

El tiempo apremia, porque la basura y los escombros esparcidos en las calles como un mosaico surrealista, no sólo acumulan moho sino que atraen pestes.

Miles de personas acudieron a refugios por ayuda en Texas. Getty Images

Al igual que ocurrió con el huracán “Katrina”, los trabajadores indocumentados, principalmente de México y Centroamérica, también serán clave para los esfuerzos de reconstrucción en Houston, la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos y donde éstos conforman casi la mitad de la fuerza laboral.

Sólo que, incluso antes de “Harvey”, los trabajadores indocumentados llevaban años sufriendo abusos laborales, incluyendo “robo” de salario y clasificación de “contratistas”, deliberadamente errada por parte de sus empleadores para no pagarles beneficios.

De la mano de leyes estatales para recrudecer el combate a la inmigración ilegal, la llegada de la Administración Trump ha aumentado su riesgo de la deportación.

“Hemos escuchado casos de trabajadores que ahora no se presentan a los trabajos de construcción porque tienen miedo de ser arrestados o deportados, aunque otros conocen sus derechos y siguen en la lucha, porque no tienen otra opción“, dijo Samantha Robles, directora de comunicaciones del “Proyecto de Defensa Laboral”  (“Workers Defense Project”) de los trabajadores en Texas.

“Apenas empezamos a entender la devastación que dejó Harvey y lo que afronta Houston, donde muchas familias viven por debajo de la línea de la pobreza… nos preocupa que en esta transición hacia la recuperación y reconstrucción, los trabajadores tengan empleos seguros, sin importar su estatus migratorio”, subrayó Robles.

Un informe que elaboró su grupo junto con la Universidad de Texas, indicó que, en Texas, uno de cada cinco trabajadores se lesiona en el trabajo, uno de cada cuatro es víctima de “robo” salarial, y cada tres días muere uno en un accidente en el trabajo.

Según datos del Censo de 2010, más de 950,000 trabadores en Texas están empleados en el sector de construcción, la mayoría de origen hispano. Pero no se han beneficiado de la bonanza y estabilidad del sector, ya que afrontan bajos salarios, falta de capacitación, y condiciones laborales “peligrosas”, indicó ese informe.

La monumental reconstrucción de Houston es, a todas luces, un proyecto a largo plazo, y aunque es difícil predecir el impacto de la persecución de inmigrantes en Texas, ya hay señales de que sí tendrá un impacto en esos esfuerzos.

Eso se debe en parte a la continua escasez de mano de obra en diversos rubros de la economía, en particular en construcción. Una encuesta reciente realizada entre contratistas en el área de Houston destacó que muchos de éstos han tenido que rechazar jugosos proyectos por escasez de trabajadores.

El miércoles pasado, el presidente de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (NAHB, en inglés), Granger McDonald, dijo en un comunicado que su grupo apoya una reforma migratoria que ayude a aliviar “la escasez de mano de obra en el sector de construcción residencial, agilice la reconstrucción de Texas, y apoye el crecimiento económico de esta nación en general”.

Carlos Duarte, director estatal en Texas del grupo “Mi Familia Vota”, teme que el clima creado contra los inmigrantes indocumentados, tanto a través de la ley estatal “SB4” –momentáneamente suspendida- como la revocación de “DACA” anunciada el martes pasado, sí tendrá un impacto en la recuperación de Houston.

“Este marco de persecución tendrá un efecto devastador en la reconstrucción… en Houston, una de cada tres personas es inmigrante, y el 39% es de extracción obrera, pero el clima anti-inmigrante actual ha obligado a muchos a dejar sus trabajos de construcción, que de por sí son peligrosos, o piensan abandonarlos”, señaló Duarte.

“La comunidad inmigrante ha contribuido sustancialmente a la reconstrucción tras cada huracán, y las autoridades deberían promover políticas que ayuden a fortalecer a nuestras comunidades, en vez de prestarle oído a una minoría de votantes” extremistas, observó Duarte, quien consideró que los políticos deben mostrar “liderazgo”, como lo han hecho “nuestros hermanos en Houston, con o sin documentos”.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha dicho que suspenderá las acciones de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) contra inmigrantes indocumentados en zonas afectadas por el huracán Harvey en Houston, y ahora con el huracán “Irma” en Florida, salvo que se trate de extranjeros criminales.

Pero pocos activistas de la comunidad inmigrante se fían de ese mensaje, y consideran que la continua persecución de inmigrantes solo evoca una advertencia similar a la emanada de una popular película: “Houston, tenemos un problema”.