Tuvo una deportación exprés, pero no le afectó para hacerse ciudadano

La victoria de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos lo hizo decidirse y no posponer más el proceso

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Tuvo una deportación exprés, pero no le afectó para hacerse ciudadano
09/01/17 /LOS ANGELES/ Immigrant Joaquin Vergara becomes a US citizen after retiring. (Photo Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

El triunfo de Donald Trump como presidente de Estados Unidos en noviembre de 2016 impulso a Joaquín Vergara a no aplazar más el proceso para hacer ciudadano, una decisión que pospuso por 45 años.

Trump hizo que me decidiera a hacerme ciudadano ,sobre todo por seguridad,ante todo lo que está pasando”, reconoce el inmigrante mexicano de 67 años.

Vergara metió sus papeles para la ciudadanía días después de la victoria de Trump y prestó juramento como ciudadano en una ceremonia celebrada en el Centro de Convenciones de Los Ángeles el 22 de agosto. Un evento en el que 10,000 residentes permanentes adquirieron la nacionalidad estadounidense.

La verdad no veo gran diferencia, salvo que me siento más seguro”, admite.

Joaquín Vergara se hizo ciudadano en agosto pasado motivado por el triunfo de Donald Trump. (Photo Aurelia Ventura/La Opinion)

Menciona que ya no se sentía muy cómodo con solo su tarjeta de residente permanente. “Escuché rumores de que puede que el gobierno ya no quiera renovarlas y nos diga que nos regresemos a nuestros países porque ya no nos necesita”, dice.

Por si o si no, inició el proceso de naturalización. Solo que buscó ayuda del abogado en migración Eric Price para asegurarse que no hubiera ningún problema.

Es que cuando yo tenía 14 años me hicieron una deportación exprés y me tomaron huellas”, comenta.

Joaquín Vergara se dedicó toda su vida a construir albercas para los más ricos del condado de Los Ángeles. (Photo Aurelia Ventura/La Opinion)

Narra que la detención ocurrió en un restaurante en Long Beach en 1964. “Yo había venido de vacaciones, a visitar a mi tío. Ese día íbamos a ir al acuario. Pero antes fuimos a comer a un restaurante, y en lo que mi tío y mi primo fueron a lavarse las manos, se me aproximó un agente de Migración vestido de civil que me pidió mis papeles”, cuenta.

Vergara respondió que no tenía. “Había entrado al país con una ‘mica’ que ponía un límite en las millas que uno podía viajar, y yo las había traspasado”, dice.

Ese mismo día lo deportaron a Tijuana. Pero a los dos años regresó cuando ya tenía 16 años, y esta vez sí que no tenía papeles.

Vergara terminó la secundaria y dos años de colegio en West Covina. Empezó a trabajar con su tío que se dedicada a construir albercas para los más ricos de Los Ángeles. “Aprendí el oficio y me gustó porque me di cuenta que podía ganar más que yendo a la universidad”, cuenta.

A los 22 años se casó con una ciudadana estadounidense y le dieron la residencia en 1972. “Aparentemente no me afectó la deportación exprés porque era menor de edad”, dice.

Su propio jefe

Al mismo tiempo que se casaba, decidió lanzarse por su cuenta y abrir su propio negocio de instalación de albercas espectaculares que solo los millonarios de Bel Air, Santa Mónica, Beverly Hills, Brentwood o Malibu pueden pagar.

“Me especialicé en un tipo de alberca difíciles de construir, en residencias ubicadas en terrenos irregulares y en despeñaderos, que nadie quería hacer por el costo de los seguros y lo laborioso”, dice. “Es un trabajo muy delicado y elaborado de mucha responsabilidad”, observa.

Muchas de las sofisticadas albercas y patios que Joaquín Vergara construyó para famosos y celebridades fueron publicadas en revistas de decoración. (Photo Aurelia Ventura/La Opinion)

Vergara confiesa que le fue muy bien. “Llegué a darle trabajo a más de 40 trabajadores mexicanos, salvadoreños, hondureños. Tuve algunos afroamericanos pero solo trabajaban medio día y no volvían ni por el cheque del salario. Se les hacía muy pesado el trabajo, y sí que lo es”, enfatiza.

Su nómina era de más de $20,000 dólares a la semana”, expone.

Sus clientes eran personalidades de alta talla en la música, el deporte, el cine y la política, no solo de Estados Unidos sino de Europa. “Lamentablemente no puedo dar nombres porque cuando uno trabaja para ellos, le hacen firmar contratos de privacidad”, sostiene.

Recuerda que muchos de ellos llegaban a ver el avance de sus piscinas, acompañados de representantes y guardaespaldas.

Hace un año y medio, decidió retirarse y ahora solo acepta hacer albercas a recomendados. “Para no aburrirme”, confiesa.

Rconoce que no se hizo ciudadano en más de cuatro décadas porque estaba muy ocupado y no veía la necesidad. “Como residente, viajé por todo el mundo sin problema”, observa.

Sin embargo, admite que hizo mucha desidia, pese a que su madre – quien también se naturalizó estadounidense – le insistía que debía hacerlo.

Las deportaciones previas y la naturalización

Vergara dice que la deportación exprés que sufrió en su juventud no le afectó para el proceso de la ciudadanía porque era menor de edad.

El abogado Eric Price confirma que una deportación exprés en el pasado a la hora de hacerse ciudadano no importa porque este tipo de información la examina USCIS (Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos ) antes de aprobar la residencia.

Por lo tanto, si se le dio la residencia, no debería causar un problema al momento de procesar la ciudadanía”, indica.

Sin embargo, recomienda precaución.

“A veces, a USCIS se le pasa una deportacion que no te hacia elegible para la residencia. Así cuando solicitas la ciudadanía, no solo no la van a aprobar sino que se puede complicar la residencia si se descubre que esta fue otorgada erroneamente”, subraya.

Eso sí, opina que la ley de migración castiga con mayor rigor las infracciones cometidas por los adultos.

Price aconseja a quienes tengan deportaciones previas, consultar a un abogado confiable para aclarar dudas y obtener la información precisa del gobierno sobre su caso.