Ronald Solórzano: productos nostálgicos a la mesa de su hogar

Empresario salvadoreño importa productos de 11 países para el deleite del paladar de sus clientes
Ronald Solórzano: productos nostálgicos a la mesa de su hogar
Ronald Solórzano muestra las famosas pacayas que trae de El Salvador. Este vegetal también es parte de la gastronomía de Guatemala. / fotos: Jorge Luis Macías


Desde la cuna más humilde en su natal San Salvador, en El Salvador, Ronald Solorzano, su madre Daisy y sus hermanos Christian, Roberto y Karla se levantaron para triunfar como empresarios en el lucrativo mercado de los productos nostálgicos frescos.

Esos que añoran los inmigrantes al dejar su patria para radicar en Estados Unidos.

Ronald, de 33 años edad, cuenta que la empresa familiar SOLFI International fue fundada en noviembre de 2006 en Los Ángeles y comenzó con una inversión mínima de 3,000 dólares.

Hoy, manejan un presupuesto cercano a los dos millones de dólares.

Gracias al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, a través de la compañía SOLFI International, la familia ha logrado importar dichos productos nostálgicos —que son únicos y provienen de más de una decena de países.

Por ejemplo, en cualquier parte de esta nación donde habite un salvadoreño algunas de estas frutas y verduras son reconocidas por el sabor característico de la rica y exquisita comida salvadoreña.

“Recuerdo que cuando comenzamos, algunos comerciantes nos hicieron encargos de productos como loroco, chipilín y chufle”, dice el director de ventas salvadoreño.

Manojos de chipilín fresco, traído de El Salvador a EEUU es uno de muchos productos nostálgicos que importa la compañía SOLFI, Inc. / Foto: Jorge Luis Macías

“Lo malo fue que cuando el producto ya lo teníamos aquí, ya no quisieron nada y tuvimos que ir de puerta en puerta ofreciendo nuestros productos”.

Sin embargo, interesados en responder a la necesidad de sus compatriotas, los Solórzano Figueroa —de ahí el nombre de la compañía SOLFI— comenzaron a diversificar la oferta a horchata, cebada, camarones, pescado seco, queso de capita, duro blando, morolique [estos tres últimos diveros tipos de queso salvadoreño], entre otros; aparte de la hoja de plátano para los tamales de elote.

Hoy, algunos productos nostálgicos que ofrecen los Solórzano Figueroa provienen de 11 países, incluyendo: México, como la pitaya y el jackfruit; El Salvador, de donde traen silbe, níspero y zapote y Guatemala, de donde llega la hoja de plátano.

De Nicaragua, vienen lácteos y frijol; de Ecuador, pepino melón y malanga; de Colombia, viene el golden berry —conocida como uchuva; de Puerto Rico, llega el mango; de Republica Dominicana, los mamoncillos [conocidos como talpa jocote] y el aguacate. También se encargan de traer otros productos desde Jamaica, Granada y Vietnam.

El empresario salvadoreño explica al cliente de un supermercado las cualidades nutritivas de las lichas o rambután que importa desde Honduras. / Foto: Jorge Luis Macías

“Nuestra cadena de distribución se extiende entre los principales supermercados latinos de California, particularmente San Francisco y Los Ángeles”, dice Solórzano.

“También tenemos presencia en los estados de Colorado, Nevada, Florida, Nueva York, Massachusetts y Texas”.

Los resultados obtenidos por esta familia hispana se cimentaron en el líder del hogar: Roberto Antonio Solorzano León, agricultor y ganadero oriundo de Chalatenango, quien en 2008, fue asesinado cuando unos pandilleros lo atacaron para robarle.

No obstante, Roberto Antonio enseñó a sus hijos a trabajar duro para lograr sus metas.

“Mi padre nos mostró en vida que los triunfos se logran con una educación basada en humildad, fe, honestidad y dar todo lo mejor de uno mismo”, afirma Ronald. “Trabajamos de sol a sol y nunca nos rendimos para salir adelante”.

En la actualidad, la familia Solorzano Figueroa emplea directamente a unas 100 personas y a otras 100 de manera indirecta, en Estados Unidos y en El Salvador.

“Nosotros tratamos bien a nuestros empleados. Ahí está nuestro secreto, el cual nos permite presentar productos de máxima calidad a todos nuestros clientes”, subraya el empresario.

“Hemos demostrado que cuando se quiere hacer algo positivo en la vida, todo se puede lograr… Creo que nosotros, al crear fuentes de trabajo tanto en Estados Unidos como El Salvador, representamos muy bien al “Pulgarcito de América”.

Orgullo hispano

“Para mí, el mes de la Herencia Hispana representa que nosotros los latinos somos gente honrada y trabajadora”, afirma Ronald, residente de Estados Unidos.

“Lo importante en la vida no es la posición social ni económica sino el ánimo que uno tenga para trabajar duro y salir adelante… Pero sobre todo, mantener una firmeza en que sin la fe y sin Dios nada podemos hacer”.

Solórzano Figueroa subraya que ser salvadoreño “es un orgullo porque nosotros los latinos tenemos el privilegio de poder traer nuestra cultura, tradiciones y valores a Estados Unidos, una nación que prospera gracias a nuestro espíritu emprendedor”.

“Para hacer de este país una nación grande y una mejor sociedad, los latinos nunca nos tenemos que rendir”, concluye. “En este sentido, los salvadoreños presentamos la riqueza de nuestro folcklor, cultura y gastronomía única”.

La exótica fruta dragon fruit , una especie de pitaya de México es parte de la serie de productos que el salvadoreño Ronald Solórzano trae a EEU. / Foto: Jorge Luis Macías