Isabel Rojas: embajadora del arte y la cultura latina en Los Ángeles

Una latina que es un verdadero ejemplo a seguir, estudió el bachillerato y la maestría a los 50 años, por lo que dice que nunca es tarde
Isabel Rojas: embajadora del arte y la cultura latina en Los Ángeles
Isabel Rojas, de 67 años, frente al mural “Muro que habla, canta y grita”, del artista Paul Botello. / Foto: Aurelia Ventura
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión


A Isabel Rojas nunca se le ocurrió que su hijo adolescente —a quien le dio por hacer grafiti en los callejones del este de Los Ángeles— iba a ser su principal inspiración para convertirse en una de las latinas más influyentes de esta ciudad en materia de arte.

“En los 90s el grafiti era muy difícil de entender. Entonces tratando de mantener la conexión madre e hijo, me involucré y me enamoré del arte público y me hice una historiadora y curadora”, dice.

A sus 50 años, Rojas decidió ir a la universidad a estudiar historia del arte. Así, obtuvo una licenciatura y una maestría en Cal State Los Angeles.

Sentada frente al mural “Muro que habla, canta y grita”, del artista Paul Botello, ubicado en el parque Rubén Salazar en el este de Los Ángeles, Rojas dice que esta obra le trae muchos recuerdos.

“La muerte del periodista méxicoamericano Rubén Salazar provocada por un policía durante una marcha pacífica del Moratorio Chicano en agosto 29 de 1970 fue inmortalizada en este mural”, explica.

Y en ese mismo mural, símbolo de empoderamiento de los latinos, Isabel recuerda cómo llegó a Los Ángeles cuando tenía 22 años.

“Salí huyendo de Chile. Yo era de izquierda. A muchos amigos los mataron. Pedí asilo en Cuba, Francia, Suiza, Estados Unidos. El último país que pensé que me iba a aceptar, me acogió”, rememora.

“Yo llegué aquí con mi maleta vacía pero mi mamá me dio una bolsita de plástico con las joyas de mi bisabuela. Las vendí en una joyería por la calle Whittier. En esa época había muchos judíos que eran dueños de muchas mueblerías en el este de Los Ángeles”, narra.

Con lo que le pagaron y con la ayuda de su exesposo logró dar el enganche para poner una tienda de máquinas de coser.

Esos primeros años, confiesa, se sentía sola sin conocer a nadie; fue cuando comenzó a identificarse con la lucha diarias de los chicanos y los inmigrantes. “Yo sufría los mismos problemas de discriminación, igualdad y justicia social”, expone.

Su entrada al arte

Su primer trabajo fue en 2009. Fue la curadora de su primera exposición en Cal State Los Angeles, “Paredes de Pasión: Los Murales de Los Ángeles” (Walls of Passion: The Murals of Los Angeles).

“Tuvo una asistencia de miles de personas. Lo que hicimos fue salir a fotografiar todos los murales y elegimos 35. Los agrandamos y los pusimos  en una exhibición donde mezclamos murales fotorrealistas con arte grafiti”, cuenta.

Luego empezó a publicar ensayos. Y tanto despliegue de actividad hizo que la organización no lucrativa de abogacía del arte público, la Mural Conservancy of Los Angeles pusiera sus ojos en la inmigrante chilena.

“En abril de 2011 me nombraron directora y estuve en ese puesto hasta abril de 2016 hasta que decidí retirarme para dedicarme 100% a promover el arte y la cultura de nuestra gente”, expresa.

Pero durante estos años, Isabel ha sido una figura clave en el muralismo angelino.

“Tuve un papel muy importante en escribir la ordenanza de murales en 2013 hecha ley por el alcalde Eric Garcetti. Esta ley detuvo la moratoria de murales que existió por diez años en la ciudad”, dice.

“Cuando logramos que se levantara la moratoria, me sentí como David contra Goliath. Pero no lo hice sola. yo tenía el apoyo de todos los muralistas. Fui su voz para hacer que los murales fueran legales y restaurar la libertad de expresión de los muralistas”, dice orgullosa.

En 2014, el Concejo de la Ciudad de Los Ángeles, la nombró como una de las 15 latinas en el arte que han hecho un impacto en el escenario cultural. En 2016, el Concejo de nuevo la nombró una de las creadoras excepcionales a las que no debemos perderles la pista.

Al hacer un recuento de su vida, Isabel dice que llegó sin un peso en el bolsillo, sin familia, sin saber el idioma, y aquí se reinventó y se superó.

“En realidad todo lo que he hecho son puras cosas positivas. Quiero creer que son una inspiración y un ejemplo, y que soy como uno de los 800,000 millones de jóvenes DACA que son un modelo a seguir para todos”, expone.

¿Qué es la herencia hispana?

En este mes de la Herencia Hispana, les dice a los latinos que “nunca es demasiado tarde para reinventarse y estudiar. Si nosotros luchamos por nuestros sueños, los podemos lograr. Lo más importante es que nuestros hijos estudien. Esa es la mejor arma para defendernos en este país”.

“En verdad, los latinos somos un ejemplo de perseverancia. No existe otro lugar en el mundo donde tengamos que probar todos los días quienes somos y que si valemos. Tenemos que estar orgullosos de quienes somos. No podemos permitir que nadie nos aplaste, y borre nuestra herencia y cultura latina”

Y a sus orgullosos 67 años, admite que todavía tiene mucha cuerda por delante.

“Me gustaría seguir estudiando, hacer mi doctorado. Y quiero enfocarme en promover nuestra cultura, promover a nuestra gente, sus pinturas, su arte público”, indica.