DACAempresarios no se esperan a que los contraten, generan sus propias fuentes de trabajo

Inmigrante amparado con este alivio migratorio dice que hay que tener muchas ganas para sacar un negocio adelante
DACAempresarios no se esperan a que los contraten, generan sus propias fuentes de trabajo
09/21/17/LOS ANGELES/Rigoberto Barboza, DACA recipient and business owner of Navega Viajes Economicos in La Puente. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Rigoberto Barboza no se había aún beneficiado de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) cuando decidió entrarle a los negocios y abrir una agencia de viajes.

“Me ha ido bien. No me puedo quejar. Estoy operando igual o mejor que negocios de la industria de viajes que tienen más de 20 años en la zona”, dice contento.

A Barboza, lo trajeron de Guerrero, México cuando tenía 11 años. Hoy tiene 27 años. Estudia administración de empresas en la Universidad Cal Poly en Pomona, California. En 2013 se beneficio con DACA. Un año antes, en 2012 abrió su negocio de agencia de viajes.

“Simplemente lo que me inspiró fue ayudar a la gente porque yo había trabajado en otra agencia de viajes y nunca tomaba en cuenta mis propuestas”, recuerda.

Rigoberto Barboza, es un beneficiario de DACA y propietario del negocio Navega Travel en La Puente. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Por ejemplo, dice que él siempre le proponía a su patron, abrir un negocio de transporte al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX) que llevara gente del área de La Puente. “Mi patron no me hacía caso. Yo se lo propuse porque veía esa necesidad. En esa época no había UBER ni Lyft”.

Reconoce que se adentró en el negocio de los viajes sin mucha experiencia y casi sin dinero. “Para diciembre de 2012, tenía muchos problemas. No sabía cómo llegar al cliente”, señala.

Pero la temporada alta de viajes que comienza en enero lo salvó, y comenzó a crecer.

“En febrero de 2016 cerré la oficina de El Monte y abrí la agencia de viajes Navega en La Puente”, menciona.

Con Barbosa, trabaja su esposa María Barboza, su hermana Ana Laura Barboza que también es DACA, y una empleada.

Este inmigrante que llegó a Los Ángeles sin hablar inglés, que vivió en la pobreza y fue criado por una madre soltera, dice que durante mucho tiempo escondió que era indocumentado y DACA.

Eso lo llevó a mentir. “La gente me preguntaba, cuándo fuiste a México. Hace cuatro meses, respondía. Y qué tal está, muy bonito, decía. Y creaba toda una historia”, recuerda.

Sin embargo, reconoce que esconder su identidad, le causaba náuseas. “Comencé a decirle a mis clientes que era indocumentado, después DACA, y no podía viajar. La gente lo entendió”, dice.

Aunque admite que tener un negocio de viajes y ser DACA, lo limita.

“Es irónico que yo trabaje en la industria de viajes y no pueda viajar. Más cuando a los agentes de viajes nos invitan a visitar lugares con los gastos pagados para que conozcamos y regresamos a promover con los clientes”, se lamenta.

Su esposa quien sí puede salir del país es quien hace los viajes al exterior a los que son invitados como agencia. 

Rigoberto Barboza, un joven DACA está muy contento de tener su propia agencia de viajes en La Puente enfocada en viajes a México. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Su negocio, su prioridad

Rigoberto Barboza dice que todo su enfoque y energía es sacar adelante su agencia de viajes.

“Me sigo preparando, yendo a la universidad a estudiar administración de empresas porque quiero sobresalir”, remarca.

Y no le queda duda que ser empresario y DACA es difícil porque no reciben ayuda del gobierno ni pueden solicitar ciertos préstamos. “Solo he recibido para la compra de los vehículos pero porque siempre existe la opción de que los puedan recuperar”, menciona.

Luego del anuncio de la eliminación de DACA para el 5 de marzo de 2018, Barbosa admite que nunca ha estado preparado para regresar a México, más cuando él proviene de un lugar en Guerrero inundado por el crimen, y de donde salió huyendo en una corta visita que hizo el año pasado cuando fue a visitar a sus abuelos enfermos, gracias a un permiso de viaje (Advance Parole en inglés).

“Yo voy a seguir con mi negocio. Lo abrí cuando no tenía DACA y sin saber que esa protección se iba a dar”, afirma.

“Lo que quiero decirle a los DACA y a cualquier persona indocumentada es que sí se puede tener un negocio propio. Lo más difícil es tener las ganas. Uno tiene que levantarse a las 5, 6 de la mañana, acostarse a las 2, 3 de la mañana. Dormir pocas horas”, sostiene.

Y recalca que no se debe usar DACA como excusa para no decidirse a emprender e innovar. “Yo abrí mi agencia de viajes, sin conocer bien de administración, sin dinero con préstamos de la familia. Hasta un tío en diálisis con la vida en un hilo me prestó 200 dólares”.

Rigoberto Barboza, un beneficiario de DACA es también propietario del negocio Navega en La Puente que ofrece viajes económicos a México. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

No quieren lástima

No hay que perder tiempo en quejarse. Hay que tratar”, enfatiza.

Y dice que no le parece que vean a los DACA con lástima. “No somos soñadores o dreamers porque lo que menos hacemos es soñar, no dormimos. En realidad, somos luchadores y lo único que exigimos al gobierno es acceso porque estamos contribuyendo a este país”, resalta.

Hace ver que tampoco le gusta que los vean a los DACA como ejemplares porque estudian, trabajan y tienen negocios propios, y por lo tanto deben tener derecho a la legalización.

“Me parece que no solo nosotros, los jóvenes DACA que reunimos ciertas cualidades nos merecemos la residencia sino que debemos centrarnos en dársela a todos los inmigrantes por el solo hecho de ser seres humanos que se portan bien y no andan matando gente”, subraya.

Y ese es el caso  de los padres inmigrantes que han hecho muchos sacrificios por sus hijos. “Ellos merecen un camino a la legalización. Gracias a ellos, los DACA somos lo que somos. Ellos vinieron a Estados Unidos escapando del crimen y la muerte y han dejado sus vidas en las fábricas donde han sido explotados y abusados”, destaca.

Además de la agencia de viajes Navega en La Puente, Rigoberto Barboza tiene una empresa de transporte al LAX. Recientemente solicitó la residencia ya que su esposa es ciudadana estadounidense.

Guía para los negocios

Este año, Iliana G Pérez, beneficiaria de DACA, estudiante de doctorado, anticipando una posible eliminación de este programa, creó la página Immigrants Rising, una guía para orientar a los inmigrantes sin importar su estatus legal, en la creación de su propia empresa o para trabajar por su cuenta.

Como Rigoberto Barboza, hay muchos otros jóvenes DACA que han decido no ser empleados sino abrir negocios y empresas en diferentes áreas.

En febrero de este año, La Opinión documentó el caso de los hermanos Yasmin, Uriel e Ignacio Viramontes, beneficiarios de DACA, que decidieron tomar en sus manos el negocio de sus padres Dulces Colibrí y hacerlo crecer.

“Tenemos un plan a dos años para hacer prosperar la empresa y eso es lo único que en estos momentos ocupa nuestra atención. Sí estamos bien financieramente, podremos pelear cualquier amenaza de deportación“, dijo entonces Ignacio Viramontes Jr. a La Opinión.  El permiso del trabajo de los hermanos se vence en 2019.