Echó a volar sus sueños y ahora es piloto

El capitán Jorge Velázquez, hijo de inmigrantes guatemaltecos hace historia en la aviación de EEUU, gracias a su madre
Echó a volar sus sueños y ahora es piloto
Jorge Velázquez, de 36 años, es hoy piloto para la compañía United Express. / Fotos: Jorge Luis Macías


La historia de Jorge Velázquez, un piloto comercial de la aviación en Estados Unidos, se resume en el esfuerzo de su madre, quien hizo lo necesario porque él nunca abandonara la escuela y lo posible para que completara sus estudios. De repente, el joven de origen guatemalteco se encontró haciendo lo que muchos considerarían imposible.

Jorge tiene 36 años. Es piloto profesional para la compañía United Express. Nació en Los Ángeles, pero cuando apenas tenía 3 años y medio quedó huérfano de padre.

Su familia vivía en el área del bulevar Olympic y la calle Irolo. En la zona habitaba un tipo blanco racista que asesinó a balazos a su papá Jorge Ángel, quien trabajaba de cocinero en Estudios Universales y además, era el único sustento de la familia.

“Fue un crimen a sangre fría; mi papá no tenía enemigos y este señor lo mató”, dice Jorge. “Desde entonces, mi mamá se vio obligada a convertirse en padre y madre”.

El orgulloso piloto junto a su madre María Isabel Velázquez (d) y su novia LISA Reza (i). / Foto: Jorge Luis Macías

En efecto, María Isabel Velázquez se dedicaba a las labores del hogar y, de pronto, tuvo que salir a buscar el pan y la sal para alimentar a su hijo limpiando casas.

Jorge no vivió entre lujos ni riquezas, pero siempre hubo un plato de comida para él. También tenía lo básico en su vida: educación.

“Vuelan” los sueños

Cierto día, veía en la televisión el programa mexicano “Siempre en Domingo” con Raúl Velasco. Un video musical de la canción “La Incondicional”, interpretada por Luis Miguel, despertó en él la inspiración para perseguir la carrera de aviación.

Su curiosidad era tal, que cuando iba con sus padres al aeropuerto de Los Ángeles a llevar o recibir a sus familiares de Guatemala, en lugar de dar abrazos se quedaba contemplando el vuelo y aterrizaje de los aviones.

“Estaba encantado”, recuerda. “Trataba de aprender en libros o disfrutaba películas como Top Gun [con Tom Cruise]”.

Creció, y a los 15 años se salió de la escuela University High School en West Los Ángeles. Tenía que buscar una agencia sin fines de lucro para dar servicio comunitario. Era un requisito para la graduación.

“Me fui al Museo de Aviación y la Biblioteca Donald W. Douglas [en Santa Mónica]”, dice. “Ahí comencé limpiando aviones, motores de las naves y ayudando a los mecánicos a hacer arreglos y limpiando las instalaciones”.

Ahora imparte charlas a los niños y los motiva a cumplir sus sueños. / Fotos: Jorge Luis Macías

Ahí, Jorge conoció a Oscar García y al capitán Armando Echeverría, de American Airlines. Ellos lo guiaron para ser un piloto comercial.

Pero la carrera era muy cara. Él estaba solo con su madre. Le preocupaba que el sueño que echó a volar desde niño no se realizara nunca.

Sin embargo, nunca se dio por vencido. Continuó sus estudios y se graduó de la secundaria en 1999 y entró a la Marina estadounidense, a los 18 años.

Tras ocho años de servicio, una fuerte disciplina, entrenamiento y educación, gracias al GI Bill (Ley de Reajuste de los Militares) obtuvo la asistencia financiera para acudir a la escuela de pilotos comerciales en Fresno, California, donde obtuvo su licencia comercial en 2007.

Jorge Velázquez ya fue instructor de vuelo y de manejo de instrumentos. Este fue otro de sus sueños cumplidos.

Orgulloso de ser hispano

“Ser hispano representa todo lo que soy”, afirma Jorge Velázquez. “Así lo es, porque lo llevo en la sangre”.

Expone que, a pesar de haber nacido en Los Ángeles, la cultura de la patria de sus progenitores es algo que valora.

“Las experiencias de vida de ellos, que dejaron todo para venir a esta gran nación es lo que me ha dado vida; aquí crecí y me eduqué”, señala. “Ser hijo de inmigrantes me dio la oportunidad de apreciar a mi gente hispana, que viene a trabajar y a representarnos bien. Mi mamá me inculcó que el trabajo duro es lo que paga y yo aprecio lo que ella hizo para llegar a esta altura de mi vida. Solo dejé que mis sueños volaran”.

Velázquez afirma que ser de origen guatemalteco es un gran orgullo. / Foto: Jorge Luis Macías

En el poco tiempo que le queda libre, Jorge Velázquez acude a dictar charlas en escuelas primarias y secundarias en el país.

“Cuando uno habla de la carrera de aviación a los niños y les hace ver que ellos también pueden triunfar en un campo predominantemente de gente de raza blanca, ellos se motivan”, dice. “Ellos entienden que siempre habrá alguien para llevarlos a un lugar más lejos de lo que ven a su alrededor”.

“He visitado la ciudad de Antigua y a mis familiares [en Guatemala]. Aprecio mucho llevar sangre chapina en mis venas”, concluye. “Eso me recuerda de dónde vengo y de dónde son mis raíces… ¡ah! se me olvidaba decir que no hay cosa más rica en el mundo que las hilachas [platillo tradicional de Guatemala que se prepara con carne de res en hebras y se acompaña con aguacate, arroz y tortillas”.