‘Mi hija Isabella es una guerrera’

Se gana demanda y $36 millones se otorgan a una niña, quien tras accidente de auto sufrió una lesión cerebral. Hoy lucha en cada terapia por su mejoría
‘Mi hija Isabella es una guerrera’
Isabella (d), quien tuvo que pasar seis meses en el hospital tras el accidente, cuenta con el apoyo de sus padres Carina (i) y Manuel Escamilla y de su familia. / FOTO: ALEJANDRO CANO

A los 6 años de edad, Isabella Escamilla era una niña juguetona, sonriente y amable que le gustaba pasar el tiempo en el parque o en el jardín jugando con sus hermanos y padres.

Hoy, cinco años después, esta pequeña residente de Highland —condado de San Bernardino— depende de una silla de ruedas transportarse, se comunica en lenguaje de señas y requiere de atención médica especializada las 24 horas del día.

La vida de Isabella y la de su familia cambió para siempre el 3 de octubre de 2012 cuando la menor fue atropellada por un automóvil cuando se dirigía a la escuela.

Entusiasmada por tomar el autobús escolar, Isabella cruzó la calle sin fijarse y fue impactada por una conductora, que no tuvo tiempo de reaccionar.

La familia responsabilizó del accidente a la empresa Durham, cuya empresa tiene su sede en Illinois, del accidente que le ocasionó fractura en el cuello, brazo, pierna y pelvis. Además de, un trauma cerebral que la mantendrá en silla de ruedas por el resto de su vida.

Isabella ha logrado el movimiento de uno de sus brazos. / Foto: Alejandro Cano

Según indica el abogado de la familia, Geoffrey Wells, la conductora del autobús escolar no siguió los reglamentos de seguridad establecidos, causando el accidente.

El último jueves, tras cinco años de batalla legal, un jurado de la corte superior de San Bernardino falló a favor de la familia Escamilla, otorgándole 36.1 millones de dólares.

“La conductora tenía 22 años de edad y apenas un mes en el trabajo. Claramente no estaba bien entrenada ya que no siguió los protocolos de seguridad”, comentó Wells a La Opinión.

“El autobús no tenía las luces rojas encendidas como lo marca el reglamento. Este accidente puso haberse evitado… Además, el accidente nunca fue reportado por la conductora, lo que es una clara violación a sus propios reglamentos”.

“Este caso tiene que ver con la seguridad pública, y estoy muy contento de que el jurado envió un mensaje claro a Durham School Services (el acusado) y a otras compañías de autobuses escolares, que deben seguir sus propias reglas sobre los cruces a media calle y prender las luces y las señales de alto o habrá consecuencias graves”, dijo Andy Basseri, abogado que representó a Isabella, con oficinas en Beverly Hills y Rancho Cucamonga.

A través de un correo electrónico, Kate Walden, directora de comunicaciones de la empresa Durham, declinó hacer algún comentario sobre el tema a este diario.

Según datos de la corte, la empresa fue encontrada responsable del 80 por ciento del accidente; mientras que, la familia fue responsable del 20 por ciento restante. La conductora del automóvil que atropello a la niña no fue responsabilizada.

Eso se debe a que la niña cruzó la calle en una zona en donde no estaba permitido. Datos de la corte indican que la empresa acusó a la niña de violar el código de tráfico, mientras que la familia acusó a la empresa de negligencia.

Para Carina Escamilla, madre de Isabella, el veredicto le generó sentimientos encontrados ya que por una parte se hizo justicia pero por otra piensa que ni todo el dinero del mundo regresará el tiempo a cuando su hija corría libremente.

Escamilla, oriunda de Ciudad de México (México), dijo a La Opinión que todo el dinero otorgado irá a un fondo médico especial para la niña.

“Eso me trae alivio ya que cuando ocurrió el accidente mi mayor preocupación era qué sería de mi hija si yo faltara. Ella necesita mucha atención médica y sé que este dinero le dará la atención adecuada. Fueron cinco años de batallar pero valió la pena, se hizo justicia”, indicó esta madre, de 38 años de edad.

Según dio a conocer el abogado Wells, el costo para cuidados médicos de la niña anual es de 365,000 dólares ya que necesita atención las 24 horas del día.

Escamilla agregó que la niña no puede expulsar las flemas por sí misma, lo que tiene que ser extraído de manera manual cada 15 a 20 minutos. “Debido a que la niña se comunica con señas, el riesgo de morir ahogada en su sueño es elevado”, dijo.

“Pero gracias a Dios y a las terapias continuas mi hija ha recobrado parte de movimiento en su brazo y pierna derecha. Los doctores me dijeron que si sobrevivía quedaría en estado vegetativo y mira, ahora ya se comunica y mueve tantito su mano. Mi hija es una guerrera”, dijo Escamilla.

No se queden callados

“El veredicto envía un mensaje claro y conciso a las empresas de transporte: obedezcan sus protocolos de seguridad o pagarán por su irresponsabilidad”, dijo Wells. “El otro mensaje es que ninguna familia debe quedarse callada ni temer a las gigantes empresas que tienen el poderío económico para enfrentar cualquier batalla legal”, añadió.

“Ninguna familia debe quedarse sin justicia. Nos tomó cinco años y aunque en algún momento dudamos como en cualquier otro caso, en el fondo sabíamos que teníamos un caso sólido. La realidad es que hay familias que se quedan calladas por la falta de documentos legales, familias que prefieren callar para evitar posibles problemas, eso no debe callarlos”, señala Wells.