Gustavo Dudamel: “En vez de crear barreras y muros; creamos puentes”

Dudamel celebra el poder unificador de la música con motivo del festival CDMX de la Filarmónica
Gustavo Dudamel: “En vez de crear barreras y muros; creamos puentes”
Dudamel dirigirá la Filarmónica junto a Café Tacvba y Natalia Lafourcade

Gustavo Dudamel, 36, da la impresión de estar dirigiendo una orquesta incluso cuando solo está conversando. Gesticula, lanza los brazos al aire, abarca con la mirada un campo visual amplio, atento a todo lo que ocurre frente a sus ojos verdosos enmarcados en unas delicadas lentes negras. Nunca parece faltarle la energía, la misma con la que conduce la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles en sus más diversos proyectos; ahora con el corazón y la mente puestos en México.

“Vamos a celebrar la Ciudad de México y lo que significa artísticamente, cómo se conecta espiritual y también sanguíneamente [con Los Ángeles]”, explica a La Opinión Dudamel en relación al festival CDMX de la Filarmónica, que tendrá lugar del 9 al 17 de octubre en el Walt Disney Concert Hall, “tratamos de hacer algo corto en el tiempo pero muy rico, que nos dé una muestra de la riqueza de la cultura mexicana”.

“Va a haber de todo”, anticipa poco después sin florituras, abandonando por un instante las frases largas y meditadas de buen orador. El compositor mexicano Antonio Sánchez interpretará una composición inédita junto a la proyección de Birdman; Café Tacvba y Natalia Lafourcade tocarán arropados por la Filarmónica; Arturo Márquez presentará un nuevo danzón; Alejandro G. Iñárritu, a quien Dudamel llama de “hermano”, será el curador de una noche de cine mexicano, etc.

Café Tacvba es un grupo maravilloso, admirado en el mundo. Yo les escuchaba siempre de muchacho”, confiesa Dudamel sin esconder su entusiasmo, “tienen un altísimo nivel musical y artístico al igual que Lafourcade; abrazarlos sinfónicamente es algo muy especial y lo vamos a hacer”, afirma decidido. Le apasiona mezclar, reinventar, fusionar una música que entiende como “una”, sin distinción de géneros, de lenguas ni de países.

MÚSICA PARA EL CAMBIO

“No podemos quedarnos enfrascados en el tiempo. Eso pasa mucho con la música clásica, enfrascarse en lo clásico, quedarse en un rincón donde se empolva completamente. Con respeto hacia lo que se puede combinar y hacer, eso es lo que hemos tratado”, añade. Seguro de sí mismo, acostumbrado a pelear imposibles —con proyectos tan exitosos como El Sistema en su Venezuela natal y YOLA en Los Ángeles— para Dudamel la música es ante todo una herramienta de cambio.

“Tocar en una orquesta o cantar en un coro es transformador porque hay una disciplina colectiva, un trabajo en equipo. El individualismo nos está separando y creando nuestros propios muros. Cuando cien o doscientas personas trabajan juntas están creando armonía, y es un ejemplo de convivencia porque cada instrumento suena distinto y cada una de esas personas piensa diferente”, reflexiona.

Gustavo Dudamel dirigirá a la Filarmónica de LA y la Orquesta Simón Bolívar en las nueve sinfonías de Beethoven.
Gustavo Dudamel dirigiendo a la Filarmónica de Los Ángeles (Craig T. Mathew/ Matthew Imaging)

Dudamel parece entender mejor la lógica musical; los abrazos que violines, trompetas y clarinetes se dan entre ellos, que los comportamientos de algunos seres humanos. En tiempos hostiles, de creciente rechazo, amenaza nuclear y fortalecimiento de fronteras, él se muestra sutil: “En vez de crear barreras y muros; creamos puentes. Queremos construir un puente de justicia humana y conexión espiritual, y decir siempre que somos uno”. Uno como la música.

“Es como la América siempre tratan de separarla, pero la América va desde aquí arriba hasta allá abajo”, dice acompañando sus palabras con las manos y alargando ‘allá’ como si de verdad lo sintiera lejos, “tenemos que mostrarnos como un continente y como el planeta que somos. La única manera de cuidarnos y de salvarnos es trabajando todos juntos”, sentencia.

Sus manos y ojos siguen moviéndose. Su cabeza permanece atenta como si la entrevista apenas hubiese comenzado. Dudamel emana una energía inabarcable, casi palpable, fruto como reconoce de sus dos grandes pasiones: “La música y el amor, eso es lo que me mueve, estoy profundamente enamorado”, desvela instantes antes de repetirlo en inglés ante sus confudidos asistentes. “Music and love”, todo lo que Dudamel necesita para unir el mundo.