El tiempo se acaba y se apuran a renovar DACA en Los Ángeles

Si envías tu solicitud el miércoles o jueves, existe el riesgo que Migración ya no te apruebe la renovación pues el paquete lo deben recibir para el 5 de octubre

Daniela Jaqueline Camacho recibe ayuda de Saul Ríos de COFEM para llenar su solicitud de DACA. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Daniela Jaqueline Camacho recibe ayuda de Saul Ríos de COFEM para llenar su solicitud de DACA. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Daniela Jaqueline Camacho llegó este martes a las oficinas del Consejo de Federaciones Mexicanas en Norteamérica (COFEM) en la Placita Olvera para pedir ayuda en la renovación de su permiso DACA.

De 20 años y con más de 17 de vivir en Los Ángeles, la joven mexicana postergó la renovación por falta de dinero, a pesar que le es muy útil.

“Lo ocupo para trabajar y ayudar a mis padres con la renta y todo para salir adelante”, expresó esta empleada de un hotel.

En COFEM le cubrieron la mitad de los $495 que cuesta la renovación, le ayudaron a llenar la solicitud y este mismo martes la envió, con la esperanza de que llegue a Migración para este jueves 5 de octubre, fecha límite para que los que puedan renovar su permiso lo hagan.

Camacho, quien ha trabajado desde que obtuvo DACA a los 16 años quizá sea de las últimas en someter su solicitud.

Daniela Jaqueline Camacho es de las últimas en renovar su DACA. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Daniela Jaqueline Camacho es de las últimas en renovar su DACA. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

 

Aunque la fecha límite vence este jueves, la realidad, dice Anabella Bastida, directora de COFEM, es que Migración debía tener esos paquetes para el 5 de octubre.

Aquellos que envíen sus solicitudes el miércoles o el mismo jueves corren el riesgo de que no se las acepten.

“Es cuestión si ellos quieren enviar la aplicación con el riesgo que se las nieguen”, segundó Saúl Ríos, coordinador de programas para COFEM.

Es un riesgo que Camacho entiende bien, pero que debe tomar.

Dice que tras el anuncio del fin del programa, se sintió “triste y furiosa”.

“Decía ‘para qué voy a ir a la escuela si no voy a poder trabajar cuando agarre mi carrera’. Esto me da esperanza, pero tengo temor porque no sé qué va a pasar. No sé si van a ayudar a los dreamers o si lo van a quitar para siempre”, dice de los esfuerzos en el Congreso para aprobar el Dream Act, una ley que legalizaría a los beneficiarios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia.

“Sí queremos hacer algo de nosotros, pero cómo podemos si no hay leyes que nos puedan ayudar”, pregunta Camacho.