Cómo controlar los berrinches de los niños

Consejos básicos para modificar el mal comportamiento de los hijos menores
Cómo controlar los berrinches de los niños
Los berrinches o rabietas son normales en los menores de 18 a 24 meses, pero los padres deben aprender cómo controlarlas con paciencia y amor.
Foto: Shutterstock

Pataleo, manoteos, llanto, gritos, revolcadas en el piso y lanzada de chupetes, biberones, juguetes u otros objetos que vuelan por el aire como si fueran unos proyectiles sin dirección concreta. Hablamos de los berrinches o rabietas que suelen darse en los menores.

“Los berrinches son manifestaciones que normalmente suceden en los niños cuando entran en una etapa en la que desean mostrar su independencia, haciendo lo que quieren a la hora que quieren, desafiando la autoridad de sus padres”, explica la Dra. Rebecca Peterson, especializada en psicología y basada en Sherman Oak, California.

Se dan como un medio de comunicación al que opta el menor al no saber cómo canalizar sus sentimientos de miedo, ansiedad, frustración, ira, tristeza, sueño o cansancio.

Pero aunque sean una manifestación del proceso normal del desarrollo infantil, la psicoterapita de niños, adolescentes, adultos, parejas y familias dice que es importante que los padres controlen estos berrinches, ya que, de no hacerlo, podrían formar individuos  manipuladores, desafiantes,  indisciplinados e irrespetuosos de las reglas y la autoridad, tras no haber tenido una crianza con normas y límites establecidos.

Cómo controlarlos

La Dra. Peterson dice que sin ser tan estrictos ni tampoco permisivos, los padres deben modificar esta conducta —desde sus primeros episodios— con amor, firmeza, consistencia y mucha serenidad y paciencia.

¿Cómo hacerlo? La psicóloga ofrece a continuación estas técnicas básicas:

1. Amor, abrazos y diálogo en vez de golpes y gritos

“Corresponde al padre, quien es el adulto y se supone que debe saber cómo controlar sus emociones, estar calmado para poder dialogar con cordura con el hijo que está en pleno berrinche”, explica la experta. “Los gritos no conducen a nada, solo provocarán mucha más irritabilidad en el menor”.

Y es que como dice la experta, cuando los padres se muestran calmados, el menor bajará con rapidez la intensidad de su rabieta.

2. Consistencia en todo lugar

No es coincidencia que al estar en público muchos menores tengan sus berrinches. Esto se debe a que ellos se percatan desde muy temprano que sus padres limitan sus “no” o acciones disciplinarias ante los demás.

“Es un error grandísimo que, por vergüenza, los padres dejen que el niño se salga con las suyas tras su rabieta o berrinche ante los demás”, resalta la especialista. “Sin importar el lugar, siempre tienen que ser consistentes con sus normas y acciones para poner límites”.

En vez de dejarlos hacer lo que quieren, la Dra. Peterson explica que cuando el niño o la niña se encuentra en pleno berrinche, se debe tomar en brazos con mucho amor y serenidad para retirarlo del lugar donde se encuentran y conducirlo hacia un espacio donde puedan dialogar hasta que él o ella se calme.

La consistencia debe seguirse también en casa, porque solo de esa manera el menor tendrá claro que son los padres quienes tienen la autoridad.

“De no hacerlo, se le enseñará al niño que para lograr lo que quiere solo tiene que hacer un berrinche”, acentúa la psicóloga. “Y vuelvo y repito, esta consistencia debe ser firme, pero con amor. Es decir, sin maltratos, ironía, burlas ni agresión”.

3. Ignorar, pero teniendo siempre un ojo bien abierto

El ignorar al menor cuando se encuentra en su acostumbrado berrinche, ya sea para llamar la atención o manipular para lograr algo, es otra técnica que ayuda a que poco a poco éste vaya controlando, modificando y hasta dejando pronto su mal comportamiento.

“Si el niño es de los que se tira al piso a patalear, entonces se debe ver primero si no se hará daño con las cosas que están a su alrededor y, al estar seguro de eso, se le pide con amor que se calme, que respire profundo y, a partir de ahí, se ignora pero con un ojo siempre puesto sobre él para estar seguros de que no se hará ningún daño o hará ningún daño”, explica la experta.

Esto funciona debido a que al sentir el menor que nadie le está poniendo atención, este parará su rabieta ante su propio cansancio.

4. Hablar con el menor antes de salir de casa

Para evitar las escenas en público la experta recomienda hablar siempre con el menor antes de salir de la casa, dejándole claro que papá ni mamá van a dejarlo hacer lo que quiere a pesar de que llore, patalee o se arroje al piso.

“A pesar de la corta edad, los menores de 18 a 24 meses entienden cuando los padres les explican que siempre esperan de él o de ella un buen comportamiento en púbico y qué tendrán consecuencias si se portan mal”, explica la Dra. Peterson.

Estas consecuencias pueden ser —entre otras— la de abandonar el lugar donde se encuentran, retornar a casa de inmediato sin importar que se encuentren en su parque preferido, estar en “time-out”, no comer su postre preferido o estar privado de ver su programa preferido de televisión.

5. Reforzar el buen comportamiento con halagos

Sin importar la edad, una de las acciones a las que mejor responden los menores es a la de los halagos que reciben ante su buen comportamiento.

“El reforzamiento positivo [que se hace con palabras como ‘me siento muy orgullosa de tener a un hijo tan bien portado como tú’ o ‘te felicito porque estuviste muy bien comportado en el restaurante’] crea en el menor un orgullo interno sobre sí mismo y esto hace que cada vez opte por el buen comportamiento”, concluye la Dra. Peterson.