La angustia se apodera de beneficiarios del TPS en la espera de si lo extenderán

El concejal Gil Cedillo presenta una resolución para apoyar una nueva extensión de este alivio migratorio
La angustia se apodera de beneficiarios del TPS en la espera de si lo extenderán
Iris Acosta cuenta lo que sería de ella si tuviera que regresar a su país. Aurelia Ventura/ La Opinion
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Iris Acosta es una hondureña beneficiaria del Estatus de Protección Temporal (TPS) que no duerme bien y siente que ha bajado su rendimiento laboral desde que se enteró que este alivio migratorio podría ser eliminado.

“Si a mi me quitan el TPS, qué voy hacer. Soy sobreviviente de cáncer y estoy bajo medicamentos gracias al seguro médico que me dan en mi trabajo como recamarera de hotel”, dice Acosta sollozando.

Ella recibió el TPS en 1997, cinco años después de llegar al país.

“Si me regreso a Honduras, allá no sobreviviría. Además mis tres hijos y mi mamá dependen de mí”, confía.

Mujeres centroamericanas amparadas con el TPS acompañan al concejal Gil Cedillo. Aurelia Ventura/ La Opinion

Iris Acosta fue parte de un grupo de inmigrantes de Honduras y El Salvador amparados con el TPS que llegaron al Ayuntamiento a apoyar una resolución presentada por el concejal Gil Cedillo en el Concejo de Los Ángeles, que da su respaldo para que continúe este alivio migratorio que beneficia a 430,000 inmigrantes de diez países.

“Si el TPS no es ampliado, causará que miles pierdan sus empleos o regresen a algunos de los países con más problemas en la tierra, o enfrenten deportación”, dice Cedillo. Y deplora que durante 18 años, los beneficiarios del TPS hayan vivido llenos de ansiedad, teniendo que solicitar este programa cada 18 meses.

“¿Qué va a pasar con nosotros? Si a los DACA que son más estudiados, les  quitaron ese alivio. Pido a la administración de Trump que se apiaden. Somos gente trabajadora. No le pedimos nada. Simplemente un permiso para trabajar. Yo pago mis impuestos. Cada 18 meses nos toman las huellas dactilares. No tienen marcados pero no me importa, queremos estar aquí”, subraya Iris Acosta.

Aclara que quieren seguir en EEUU porque en sus países no hay trabajo. “Y porque yo no podría sobrevivir sin mis medicamentos”, señala.

El concejal Gil Cedillo presentó una resolución para que Los Ángeles apoye la extensión del TPS. Aurelia Ventura/ La Opinion

Ya no quieren extender permisos

En mayo, el secretario del Departamento de Seguridad de la Nación, John F. Kelly anunció que el TPS para los haitianos durará solo seis meses más para darles tiempo de prepararse para volver a Haití. La fecha de regreso para los haitianos vence en enero de 2018, a menos que la presión comunitaria haga cambiar dicha política. Usualmente se les dan un permiso de trabajo por 18 meses.

A diferencia del DACA que fue producto de una orden ejecutiva del presidente Obama, el TPS fue establecido por el Congreso en 1990 para proteger a los extranjeros cuyos países fueron afectados por guerras civiles o desastres naturales.

En el caso de los haitianos, después del fuerte terremoto de 2010, Estados Unidos concedió la protección del TPS a casi 50,000.

De El Salvador, hay 205,000 amparados con el TPS, 30,000 de Honduras y menos de 10,000 de Nicaragua. En California, hay alrededor de 55,000.

Veronica Lagunas vino hace 16 años después de un terremoto en El Salvador. Aurelia Ventura/ La Opinion

Vivir con miedo

Verónica Lagunas, es una salvadoreña beneficiada con el TPS, madre de dos hijos, de 13 y 8 años nacidos en el país. “Me siento muy mal y nerviosa porque si quitan el TPS me quedo sin el trabajo. Yo soy conserje de noche en edificios del centro de Los Ángeles. Mi esposo es mexicano, no tiene papeles ni un trabajo estable. Prácticamente dependemos de mi sueldo”, confía.

Y agrega que no quiere obligar a sus hijos a ir a El Salvador, un país que no es de ellos. “Viví 24 años en El Salvador y como quiera me regrese. Pero ellos nacieron aquí. Mis hijos me preguntan, qué va a pasar, no vamos a cambiar de casa porque Migración tiene toda nuestra información. Si eliminan el TPS, sería volver a vivir escondidos en la oscuridad”, dice con tristeza.

Y remarca que los beneficiarios del TPS son la esencia de las comunidades latinas y economía del estado. “Somos conserjes, cuidamos niños, preparamos alimentos en restaurantes. Somos jardineros,constructores, empleados de tiendas y pequeños empresarios que estamos bajo la amenaza de que nos cancelen el TPS, seamos deportados y separados de nuestras familias. Pedimos a la Alcaldía de Los Ángeles y al estado de California que apoyen la extensión del TPS“.

David Huerta, presidente del Sindicato Internacional de Trabajadores de los Servicios para el Oeste, que representa a más de 45,000 conserjes, sostiene que es tiempo no solo de extender el TPS sino de que les den las ciudadanía o la residencia a los amparados por él.

Maria Ponce de Leon expresó su preocupación ante la amenaza de que el TPS desaparezca. Aurelia Ventura/ La Opinion

Las extensiones del TPS se anuncian 60 días antes de que termine el permiso de trabajo. Se espera que un anuncio para los hondureños y nicaragüenses se realice en noviembre; y para los salvadoreños entre diciembre y enero.

María Ponce de León, inmigrante de El Salvador protegida con el TPS desde 2001, sostiene que vino a este país buscando libertad y paz.

“Pero después de 16 años de estar beneficiados con este alivio, ya es tiempo de salir de ese limbo. Los trabajadores del campo, los que limpiamos calles, casas, edificios, nos merecemos ser residentes y ciudadanos de este país. Ya es tiempo que nos den esa fuerza”, exclama.