Negociaciones para reformar NAFTA se atascan y prolongan hasta 2018

El desacuerdo en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio para América del Norte se prolonga

WASHINGTON- Las autoridades de EEUU, México y Canadá culminaron este martes en Washington su cuarta ronda de negociaciones para reformar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN, o NAFTA en inglés), sin poder resolver grandes escollos sobre la mesa y con un rotundo rechazo a las propuestas proteccionistas de la Administración Trump.

Aunque mantienen optimismo de que las rondas programadas para noviembre y diciembre puedan resolver los escollos y acercar posiciones, las autoridades indicaron que las discusiones se prolongarán hasta el primer trimestre de 2018.

Las negociaciones comenzaron formalmente en agosto pasado,  después de que el presidente Donald Trump prometiera durante y después de la contienda electoral que, o se reformaba el TLCAN o EEUU se saldría del acuerdo trilateral puesto en marcha en 1994 y que en 2016 generó $1,2 billones en intercambio comercial.

La postura de la Administración, haciendo énfasis en promover productos “hechos en EEUU”, incluso va en contra de buena parte del empresariado, que ha mantenido una campaña de presión política para proteger los logros obtenidos bajo el TLCAN.

De entrada, México y Canadá rechazan las exigencias proteccionistas de EEUU de que se incluya más contenido estadounidense en la fabricación de automóviles, se elimine el actual mecanismo de resolución de disputas, y renegociar el TLCAN cada cinco años.

En declaraciones a la prensa, el titular de la Oficina del Representante de Comercio Exterior de EEUU (USTR), Robert Lighthizer, la canciller canadiense, Chrystia Freeland, y el ministro de Economía de México, Ildefonso Guajardo,  no ocultaron su malestar por la acritud de las negociaciones.

Lighthizer se mostró “sorprendido” y “decepcionado” por la “resistencia al cambio” de  sus contrapartes de México y Canadá, repitiendo la consabida queja de EEUU de que el TLCAN ha provocado un enorme déficit y la pérdida de miles de empleos en este país, especialmente en el sector manufacturero.

Guajardo repitió la postura de México de que prefiere negociar un acuerdo en el que todos ganen, en vez de optar por “una situación de pérdida mutua”.

Por su parte, Freeland reconoció que hay una “distancia significativa” entre las posturas de México y Canadá frente a las “propuestas no convencionales” de EEUU pero, a su juicio, si existe “buena voluntad entre todas las partes” no hay razón para no “tomar el tiempo que se requiera para buscar una resolución”.

Lo novedoso de esta ronda, según observadores, fue la dureza con la que Freeland atacó públicamente la postura de la Administración Trump, al aseverar que en ocasiones incluso contravienen los principios de la Organización  Mundial de Comercio (OMC).

La quinta ronda de negociaciones se llevará a cabo en México en noviembre próximo.

Si fracasan estas negociaciones, lo más probable es que cualquiera de los tres países abandone el TLCAN, cada uno negocie sus propios tratados bilaterales,  se restablezcan los aranceles eliminados por el pacto, y los tres socios continúen bajo el marco de la OMC.