“Volví a nacer”, dice sobreviviente de tragedia de tráiler en Texas

Su anhelo es recuperar su salud y estar legalmente en el país
“Volví a nacer”, dice sobreviviente de tragedia de tráiler en Texas
Concepción muestra las lesiones que sufrió al sobrevivir el "trailer de la muerte" en Texas. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Concepción no supo ni cómo fue a dar a un hospital después de que lo encontraron tirado a un lado de la carretera como a una hora de distancia de San Antonio, Texas. Su cuerpo moribundo estaba lleno de insectos cuando fue llevado en helicóptero a recibir ayuda.

Casi tres meses después, este inmigrante mexicano de 46 años, dice que aunque está preocupado por su salud y su situación migratoria, se siente feliz de sobrevivir a la tragedia del tráiler en el que murieron 10 personas y una docena más terminó gravemente hospitalizada. El camion fue encontrado el 23 de julio pasado en el estacionamiento de una tienda, donde las temperaturas sobrepasaban los 100 grados.

Más contento se puso este miércoles cuando en el Show de Piolín, el popular locutor de radio Eddie Piolín Sotelo lo sorprendió con una noticia inesperada. “A partir de hoy se te va ayudar sin ningún costo para que te arreglen los papeles”, le dijo Piolín.

Le tramitarán la Visa U

El abogado en migración, Alex Galvez, dijo que ayudarán a Concepción a tramitar una Visa U que se otorga a las víctimas de un crimen.

“Nos va ayudar mucho que el chofer del camión que transportaba a los inmigrantes se declaró culpable esta semana”, explicó el abogado.

James Matthew Bradley, de 61 años, se hizo responsable por los dos cargos por conspiración y transporte de inmigrantes indocumentados, lo que resultó en muerte durante el verano pasado. Será sentenciado en enero. Enfrenta la posibilidad de pasar el resto de sus días en prisión.

Necesitamos obtener la certificación del crimen de parte del fiscal de Texas, el Departamento de Justicia o de Migración. Con eso vamos a proceder a solicitar la Visa U, pero también estamos considerando el asilo. Concepción tiene varias opciones”, indicó Gálvez.

El Piolín con Concepción y el abogado Alex Gálvez. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
El Piolín con Concepción y el abogado Alex Gálvez. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

El abogado conoció por casualidad a Concepción en un vuelo de San Antonio, Texas a Los Ángeles. “Fue la última persona que entró en el avión que venía casi vacío. De todos los asientos escogió sentarse a mi lado. Por su cara y su expresión imaginé que era indocumentado. Y se lo pregunté”, recordó.

Concepción le dijo que acababa de salir de la detención de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y venía a reunirse con sus familiares a Los Ángeles. “’casualidad, ¿usted no venía en el camión de la muerte?’, le pregunté. Asintió que sí. Yo le dije que era abogado de migración y que podía ayudarlo. Él me contestó, ‘andaba buscando quién me ayudará. Dios me lo puso en frente’, no puedo dejarlo solo”, dijo.

 

La travesía

Concepción, quien pidió a La Opinión no publicar su apellido porque la verdad aún “le temo a migración”, cuenta que al terminársele el empleo en una carnicería en su pueblo Caleta de Campos en Michoacán, México, decidió dejar a su esposa Rosa y sus tres hijos de 19, 14 y 9 años para venir a trabajar a Estados Unidos.

“Nunca había venido a los Estados Unidos. Nunca había salido de mi pueblo. Dije voy a ver qué suerte me toca. En Denver (Colorado) tengo a mi hijo mayor, Alejandro de 23 años”, contó.

Sin despedirse de sus hijos menores porque no quería que lo hicieran llorar, salió de su casa. 

 

James Bradley enfrenta 40 cargos criminales.

Tras varios traslados en autobús, llegó a la frontera. “Le llamé a mi esposa para decirle que me iba a regresar. Ella me dijo que ya habíamos gastado mucho como para que ahora me arrepintiera. Me puse triste”, narró entre sollozos.

En dos ocasiones, cruzó el Río Grande en una lancha inflable. “Éramos un grupo de cinco. Ahí se reúne mucha gente en el cruce. Sin conocerse, se junta”, dijo.

Cuando llegó el momento de cruzar de Laredo a San Antonio, los coyotes les dijeron que harían el viaje de unas tres horas y media en tráiler.

El camión de la muerte

“Pensé que iríamos en la cabina. Pero me puse nervioso cuando nos dijeron que nos llevarían en la caja. Estaba calientísima cuando entramos. Nosotros cinco fuimos los primeros. La cerraban y la volvían a abrir para subir más y más gente. Cuando miré muchas mujeres y niños, eso me dio valor. Dije no puede ser que ellos sean más valientes que yo. El camión no arrancó hasta que se llenó la caja”.

Concepción mencionó que antes de que el chofer cerrara la puerta de la caja, le preguntaron si iba a prender el aire acondicionado. “’Sí, nomás que comience a andar’, respondió. Pero no lo prendió”.

Conforme avanzaban, platica que el aire les comenzó a hacer falta y el calor era insoportable. “La gente se estaba ahogando, gritaba, lloraba. Los más fuertes golpeaban a los más débiles para que se callaran. No nos fuera a oír la migra. Yo me empecé a sentir muy débil. Pensé, ‘ojalá nos hubiera detenido la policía en el retén aunque nunca llegara a los Estados Unidos’”.

No recuerda cuándo perdió el conocimiento, pero lo que le quedaba de aliento lo dedicó a encomendarse a Dios. Y en su delirio dice que vio a su madre muerta a la que le suplicaba que no lo dejara morir. “Mis hijos me necesitan todavía, le dije”.

Después de estar una semana inconsciente, el inmigrante despertó en un hospital de San Antonio sin saber dónde estaba, ni reconocer a nadie. El diagnóstico médico fue que los riñones se le habían colapsado, tenía cuatro costillas rotas, el hígado a punto de explotar, y posibles daños al corazón además de moretones por todo el cuerpo. “Parece que los coyotes me sacaron del tráiler y creyéndome muerto me llevaron a tirar no sé dónde”, expone.

 

Concepción dice que se salvó de morir. El abogado Alex Gálvez le tramitará la Visa U. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Concepción dice que se salvó de morir. El abogado Alex Gálvez le tramitará la Visa U. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

Feliz y con esperanzas

Al hacer un recuento de la tragedia, Concepción dice que aún se siente cansado, con dolor en la espalda y muy dañado psicológicamente. “Todavía me despierto espantado por las noches. Y lloro fácilmente. Pero a pesar de todo me siento feliz de estar vivo. Mi sueño es estar legalmente en este país, trabajar y poder ir y venir a México”, confiesa.

El Piolín dice que decidió ayudar al inmigrante porque él también vino a EEUU como indocumentado. “Yo pude haber sido Concepción. Crucé por el cerro. Y cuando me platicó lo que le pasó, me transporté a ese momento. La gente expone su vida por venir a este país. Ahora vamos a ayudarlo para que logre su sueño”, expresó.

Gálvez hizo ver que la Visa U le permitiría no solo permanecer en el país por la vía legal, sino traer a  su familia a su país. “Primero tenemos que eliminar la deportación voluntaria que lo hicieron firmar cuando estaba en un estado vulnerable después de la tragedia. Esa es una de las mañas que Migración está usando para sacar a los inmigrantes. En la era de Trump ha habido un incremento de 200% en los arrestos de inmigrantes sin delitos”, señaló.