Guardianes escolares: forja un camino al éxito

Ayuda de UC Riverside impulsa a jóvenes que estuvieron en hogares de crianza a terminar la universidad

Con solo 13 años de edad, Mayra Mendoza decidió escapar de una vida de tormentos y fue así como junto a su hermana dejó su natal Acuña, en Coahuila.

“En México vivía con mi padre y nos mudábamos seguido… Un día él hizo algo que no estaba bien y me tomaron a mí y a mi hermana, quien es año mayor que yo”, cuenta.

Ambas fueron llevadas al programa de asistencia social, conocido como Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

“Estuve ahí años hasta que mi madre, de quien yo no tenía ninguna memoria regresó y tomó custodia de nosotras… Mi mamá era mi esperanza de que todo cambiara, pero no fue así; las cosas empeoraron”.

Mayra confiesa que sus padres intentaron venderlas para costear sus addiciones y tras ello decidieron huir al norte. El riesgo era grande pero la ilusión de vivir en paz y tener un futuro brillante fue el combustible que las echó a andar.

En 2011 fueron detenidas por Migración al intentar cruzar la frontera con EEUU y fueron colocadas en un programa para refugiados en Texas.

Luego de un tiempo, ambas fueron enviadas a California, donde se les puso en un programa de niños de crianza. Ya una vez ahí, la joven —hoy de 19 años— sospechó que sus sueños e ilusiones serían ya muy difíciles de lograr.

9. / Foto: Suministrada

Byron M., quien es oriundo de El Salvador, tiene una historia similar.

El joven, cuyo apellido será protegido, sufrió el abandono de su mamá cuando era apenas un niño. Y para escapar de la violencia y de una vida de carencias llegó a EEUU a los 13 años de edad.

Aunque los coyotes lo abandonaron en el desierto, logró sobrevivir a la travesía migratoria de casi 21 días. Y con mucha esperanza arribó a casa de su hermana en el sur centro de Los Ángeles.

Sin embargo, tras vivir un calvario por casi tres años debido a la adicción a las drogas de su cuñado, las autoridades decidieron colocarlo en el programa de niños de crianza.

Según Byron, vivir con personas extrañas no es fácil pero tal vez sea la respuesta a muchos problemas.  Agregó que, es gracias a este programa de niños de crianza y a que en su vida hubo maestros y personas que creyeron en él que hoy siente que tiene un futuro  prometedor.

“Estoy en mi segundo año de universidad y quiero ser físico, quiero tener mi propio negocio.  Mi segunda opción a futuro es trabajar con SpaceX y mi tercera opción es JPL/NASA, sé que se necesita mucha disciplina para lograrlo, pero estoy decidido a hacerlo”, comentó Byron, de 18 años de edad.

Por su parte, Monique Guerra, cuenta que también escapó de la violencia física y mental perpetrada por sus padres cuando tenía 16 años.

Cansada de sufrir por la adicción a las drogas y alcohol de sus papás, decidió aventurarse a su nuevo hogar: las calles.

No obstante, Monique no dejó la escuela y como pudo se graduó de la preparatoria.

Monique Guerra quiere ayudar a otros jóvenes. / Foto: Suministrada

“Tenía tres trabajos, todo para apoyar a mis dos hermanitos.  Sabía que podía superar mi situación, pero no fue fácil.  Ahora aspiro a ser la próxima secretaria en educación, quiero ayudar a otros jóvenes.  Estoy en mi segundo año de universidad y si sigo enfocada pronto me graduaré”, dijo Monique, hoy de 19 años.

Mayra, Byron y Monique son tres jóvenes que desafían todo pronóstico. Son tres jóvenes que crecieron en hogares de crianza y que según las estadísticas deberían estar sumidos en la depresión, con problemas legales, baja autoestima y probablemente viviendo en las calles.

Sin embargo, los tres estudian en la Universidad de California Riverside (UCR), tienen buenas calificaciones, trabajan y son ciudadanos ejemplares de la sociedad.

La curva que los llevó al camino del éxito fue el programa Guardianes Escolares, al cual catalogan como un “salva vidas”.

Según Tuppett Yates, profesora asociada de sicología en UCR y directora ejecutiva de Guardianes Escolares, el programa comenzó en 2008 con tres estudiantes tras casi dos años de investigación. Y agregó que durante el ciclo escolar 2006-2007, cuando ella era profesora asistente enUC Fullerton, se percató de cómo un programa similar tenía resultados excelentes.

Fue así como en 2008 nació el programa que hoy asiste a 30 estudiantes en promedio por año. Según Yates, el programa ha ayudado a graduar a más de dos docenas de estudiantes.

“El programa asiste a los jóvenes que están en mayor riesgo ya que entre el 5 y 10 por ciento de los niños de crianza no son unidos con sus familias, ni son adoptados. En vez de ello, maduran en el programa para encarar los obstáculos de adultos por si mismos”, señala Yates.

“Aprovechamos los recursos, la fuerza y el apoyo de la comunidad de UCR para proporcionarles una experiencia universitaria integral y la oportunidad de explorar y realizar todo su potencial. Nuestro objetivo final es facilitar la búsqueda exitosa de la educación superior de la juventud emancipada de crianza y ayudarles a obtener una licenciatura y más”.

La maestra dice que Guardianes Escolares ofrece apoyo intensivo, emocional y recursos que incluyen vivienda estable durante todo el año escolar, seminarios que proporcionan recursos de desarrollo personal y profesional, becas de matrícula de vivienda y acceso a la educación física y recursos de salud mental.

El programa nació en 2008. / Foto: Suministrada

“Tal vez lo más importante es que ofrecemos un sentido de comunidad… que se convierte rápidamente en familia para los jóvenes de crianza que, por definición, no tienen apoyo en seres queridos. Por lo tanto, organizamos almuerzos mensuales y cenas de estilo familiar, así como diversas actividades de enriquecimiento [como noches de juegos, paseos en museos, caminatas] para reunir a los estudiantes en comunidad y colaboración”, dice Yates.

Añadie que, a través de estas actividades, el programa desarrolla un sentido seguro y confiable de “hogar” para los jóvenes.

“De hecho, para la mayoría de nuestros eruditos, la experiencia universitaria de cuatro años es la “colocación” más larga que jamás han conocido”, dijo.

Según Yates, en 2015 el programa comenzó a servir a todo niño de crianza que acuda a UCR gracias al apoyo de la Oficia de Servicio de Apoyo a los Jóvenes.

Entre los planes a futuro están expandir los servicios a más estudiantes, tarea difícil ya que la actual administración del gobierno de Donald Trump amenaza con recortar los fondos educativos.  Aunado a la baja en colaboración de donantes privados el programa encara obstáculos economías; sin embargo, “todo tiene solución”, dice Yates.

“Estamos trabajando muy duro para que este programa sea emulado y para que continúe guiando a más jóvenes hacia el éxito que merecen”, dijo.

En detalle

Pese a programas como Guardianes Escolares, los niños de crianza continúan teniendo serios obstáculos en la vida.

Según el Centro Nacional para la Excelencia del Bienestar (NCCWE), los jóvenes de crianza tienen dificultades para graduarse de la escuela preparatoria debido al estado emocional, impedimentos financieros y baja expectativa.

Agrega que, a los 19 años de edad, solo del 54 al 58 por ciento de los jóvenes de crianza se habían graduado de la preparatoria, comparado con el 87 por ciento de la población general.

Pese a que la mayoría de ellos expresa tener aspiraciones de obtener una licenciatura, menos del 10 por ciento acuden a la universidad, añadió NCCWE.  De ese número, solo el 26 por ciento completará la universidad y obtendrá algún certificado o diploma, señala el organismo.

Mayra, Byron y Monique están convencidos de que estarán entre el mínimo porcentaje de graduados —derrumbarán barreras, conseguirán sus metas y una vez establecidos apoyarán a las futuras generaciones. Los jóvenes, cuyas vidas fueron tormentosas, saben que el programa Guardianes Escolares seguirá salvando vidas