La explosión pirotécnica de Tultepec alcanza los cines de Los Ángeles

El documental 'Pólvora y gloria' se estrena el próximo 27 de octubre en el Nuart Theatre de LA
La explosión pirotécnica de Tultepec alcanza los cines de Los Ángeles
La feria pirotécnica tiene lugar cada mes de marzo desde 1989
Foto: Oscilloscope Laboratories

Los toros de Tultepec, ciudad localizada en el estado de México, podrían considerase dragones en un cuerpo vacuno: una vez que la multitud enciende su mecha todo su cuerpo escupe fuego, y todos a su alrededor se regocijan en un caos de chispas, luces y pavor frente a las —muy posibles— quemaduras. Los castillos de Tultepec, por su parte, parecen más molinos furiosos que castillos: gigantescas estructuras de madera coronadas con fuegos artificales que giran con indiferencia en lo alto de un cielo pardo.

Estos dos acontecimientos —la quema de castillos y de toros— son  los mayores atractivos de la Feria Nacional de la Pirotecnia de Tultepec, que desde 1989 moviliza a miles de mexicanos y extranjeros deseosos de rendir homenaje a San Juan de Dios, patrón de los artilleros, y en cuyo nombre esta pequeña ciudad de unos 100,000 habitantes —el 75% de los cuales se gana el pan trabajando en el negocio de la pirotecnia— se sumerge durante 10 días en una espectacular fiesta de luces que parece no tener fin.

Una fiesta que, como retrata fielmente el documental ‘Pólvora y gloria’—ópera prima de Viktor Jakovleski— comparte un fuerte cariz de ritual social, de catarsis colectiva, de rito de agradecimiento a manos de una comunidad por cuyas venas “corre la pólvora”, como se menciona en varias ocasiones a lo largo del filme, cuyo mayor logro reside en una exquisita fotografía a cámara lenta repleta de matices y juegos visuales.

Los Castillos miden casi 30 metros y en su cima gira una rueda de fuegos artificiales (Oscilloscope Laboratories)

“En ‘Pólvora y gloria’ nos embarcamos en un viaje para capturar el mundo de Tultepec, sus prodigiosos pirotécnicos, sus fuegos artificiales y las fiestas que celebran en su honor. Nuestro objetivo era crear un viaje experimental de montaña rusa a través de explosiones, fuego y humo“, explica su director Viktor Jakovleski, quien para conseguir tal efecto equipa a varios protagonistas en un relato coral en el que apenas ninguno destaca sobre el otro con GoPros, y él mismo se ayuda de una cámara Phantom que graba a 1,500 fotogramas por segundo.

¿El resultado? Una obra onírica de poco más de 60 minutos, arropada por una emotiva banda sonora, que celebra lo irracional de las creencias, la belleza de las tradiciones y la magia del fuego. “Las marcas en nuestra piel es cuando el santo se acerca para sacarnos del fuego”, explica el pequeño Santi, convencido de que, después de estos días de conmemoración, San Juan de Dios les protegerá hasta el año que viene, no permitiendo que nada malo les ocurra en su día a día rodeados de pólvora.

Muchos de los participantes sufren quemaduras durante esta fiesta (Oscilloscope Laboratories)