Beneficiarios de DACA reciben residencia legal gracias a su padrastro

Los sueños no terminaron, siguieron sus instintos y su corazón y hoy tienen lo que necesitaban para estar tranquilos
Beneficiarios de DACA reciben residencia legal gracias a su padrastro
10/20 /17/LOS ANGELES/DACA recipient Jonathan Minero Villanueva, 23, with trainer Anthony Deavers at a local boxing gym in Santa Fe Springs. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Con toda la actitud de un boxeador profesional, Jonathan Minero Villareal entrena cinco días a la semana por dos horas en un gimnasio de Santa Fe Springs. Su sueño es llegar a ser in pugilista como Muhammed Ali o Julio César Chávez.

Sin embargo, una de las peleas más duras de su vida recientemente la ganó con la ayuda de su familia. Jonathan y sus dos hermanos, Christian de 21 años y Alondra de 20, recientemente obtuvieron su residencia legal gracias a la ayuda de su padrastro.

Cuahutemoc Martin Laureano, de 45 años, es ciudadano estadounidense y ha estado casado con Alma Laureano, la madre de los jóvenes, por los pasados 10 años. Ella logró obtener su residencia legal hace algunos años, pero no pudieron incluir a los—entonces—niños.

Laureano dijo que él siempre ha visto a los jóvenes como sus hijos y le pesaba que no tuvieran un estatus legal permanente.

“Yo lo miraba muy imposible porque como están las cosas ahora no se sabe”, dijo Laureano.

Dreamers

En el 2013, los hermanos solicitaron la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), pero para Jonathan no era suficiente.

Jonathan Minero Villanueva, entrena en un gimnasio de Santa Fe Springs. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

“Me acuerdo que uno de los managers de boxeo me dijo que mis oportunidades estaban muy cortas por la falta de papeles”, recordó el joven de 23 años.

Mientras tanto, sus hermanos enfrentaban una situación similar. Alondra recuerda que durante sus años de secundaria nunca se preocupó de su estatus migratorio. “Mis padres me decían que solo me enfocara en mis estudios”.

Pero al estar en el colegio comunitario de Ventura y empezar a trabajar su situación migratoria tomó relevancia. “Mi permiso se iba a vencer y no sabía qué iba a hacer”, dijo la joven, quien quiere asistir a una universidad privada en Santa Barbara.

Un caso raro de inmigración

“Un padre o padrastro ciudadano puede pedir a sus hijos menores. Si los pide un residente legal puede durar hasta 20 años—si el hijo es mayor de 21 años”, dijo la abogada de inmigración Alma Rosa Nieto, quien ayudó a esta familia.

Aunque los jóvenes llegaron a vivir con Laureano desde muy corta edad, para cuando solicitaron su residencia dos de ellos ya eran considerados mayores de edad. Entonces solicitaron su residencia legal bajo la ley Child Status Protection Act (CSPA).

La CSPA—aprobada en agosto del 2002 por el presidente George W. Bush—permite que una persona mayor de 21 años retenga el estatus de “niño”, bajo ciertos requisitos, en su proceso migratorio.

Un “niño” se define como una persona soltera y menor de 21 años. Antes de que CSPA entrara en vigencia un beneficiario que cumplía 21 años antes de recibir la residencia permanente no podía ser considerado un niño para propósitos de inmigración, explica la página del servicio de inmigración y ciudadanía de Estados Unidos (USCIS).

Cuautemo Laureano (frente izq.) junto a su esposa Alma, sus hijastros Jonathan (izq.), Christian y Alondra y sus dos hijas pequeñas de 10 y 3 años.

Salen del país con temor

Debido a que los hermanos habían ingresado al país ilegalmente necesitaban tener una entrada legal. Los hermanos lograron salir del país el verano del año pasado gracias al permiso de salida condicional conocido como Advance Parole que obtenían los beneficiarios de DACA, el cual ya no esta vigente.

Los hermanos lograron viajar a México por una semana.

“Casi toda mi familia me decía que no viajáramos a México, que eso no era real y que no íbamos a poder regresar”, recuerda Jonathan. “Pero yo dije que les iba a comprobar que estaban equivocados y lo logré”.

Al reingresar se comenzó a hacer el proceso de “Adjustment of Status” (AOS) o Ajuste de Estatus para los tres hermanos, dijo la abogada Nieto. En agosto del 2017 los jóvenes recibieron su tarjeta de residencia legal.

Entre los comprobantes necesarios para solicitar una residencia legal por medio de un padre/padrastro ciudadano están:

  • el acta de matrimonio de los padres,
  • declaración de impuestos si el hijo/hijastro aparece como dependiente
  • registración de la escuela, fotos familiares y el certificado de ciudadanía o acta de nacimiento del ciudadano que va a emigrar al residente.

Nieto dijo que lo más importante en estos casos de inmigración, aparte de recibir asesoría adecuada, es confiar en su instinto.

“Hablamos de leyes pero no entendemos exactamente cada caso. Deben usar su instinto y pedir opciones de varias fuentes”, recalcó la abogada.

Jonathan y Alondra en su viaje a México el verano del año pasado. (Suministrada)

Los sueños no terminan

Alma, la madre de los jóvenes, dijo que esta muy contenta al ver que sus hijos han vencido las trabas que les impedían superarse.

Laureano dijo estar impresionado porque el proceso se le hizo “muy rápido”. Él acompañó a los jóvenes a las citas de inmigración y todos esperaban con ansias las respuestas a su caso.

“Cuando recibí sus cartas y me di cuenta que era la mica, me sentí muy contento porque sé que ya no van a tener ningún problema de inmigración”, recordó Laureano. “Hay muchos casos que continúan en el limbo”.

Jonathan dijo que esta muy agradecido con su padrastro. “Yo hago muchas cosas que son igualitas a él, como cuando me levanto. Uno hace cosas iguales que sus padres y yo siento que él es mi papá. No nos miramos tanto pero yo lo quiero mucho y lo respeto”, expresó el joven quien actualmente vive en Compton, estudia Kinesiologia y trabaja como entrenador.

Por su parte Alondra acepta que si no hubiera sido por la generosidad de Laureano ellos no estarían en una mejor situación legal. “Yo le doy las gracias por todo lo que ha hecho por nosotros, nos puso un techo sobre nuestras cabezas y nos arregló nuestros papeles. Él es el mejor papá del mundo”, dijo la joven.

Jonathan recomendó a los inmigrantes que no tengan miedo a buscar opciones. “No podemos seguir viviendo con la mentalidad del pasado. Debemos luchar por nuestros sueños”.