Centenares de “tepesianos” exigen prórroga de alivio migratorio ante la Casa Blanca

Señalan que una eventual deportación sería desastrosa para sus familias y la economía estadounidense
Centenares de “tepesianos” exigen prórroga de alivio migratorio ante la Casa Blanca
Centenares de activistas y beneficiarios de "TPS" protestan frente a la Casa Blanca para exigir renovación de alivio migratorio. Foto: María Peña/Impremedia

WASHINGTON – Centenares de “tepesianos” de 35 ciudades y estados exigieron este martes frente a la Casa Blanca la renovación del alivio migratorio que durante casi dos décadas les ha permitido vivir y trabajar legalmente en EEUU, libres de la amenaza de la deportación que podría avecinarse para poco más de 320,000 inmigrantes.

Con el mensaje de “Salvar el TPS” como bandera, activistas cívicos, religiosos y sindicalistas y beneficiarios del “Estatus de Protección Temporal” (TPS) de estados como California, Florida, Texas y Nueva York, afirmaron que una eventual deportación sería desastrosa para sus familias y para la economía estadounidense.

Noviembre será crítico para muchos de los “tepesianos”, porque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tiene que pronunciarse a lo largo del mes próximo, sobre si otorgará o no otra prórroga del “TPS” para Honduras, Nicaragua y Haití, en ese orden.

Aglutinados bajo la nueva “Alianza Nacional del TPS”, los activistas enviaron un mensaje contundente a la Casa Blanca: el programa no es una “dádiva” sino una herramienta que les ha permitido contribuir a la economía nacional.

La eliminación del “TPS” afectaría sin duda a ciudades y estados con alta concentración de centroamericanos amparados al programa, incluyendo Los Angeles (California), Nueva York, Dallas (Texas), Miami (Florida), y toda el área de la capital estadounidense.

El “TPS” es un alivio migratorio que concede el gobierno de EEUU desde 1990 para inmigrantes indocumentados que no pueden regresar a sus países por conflictos civiles, desastres naturales u otras circunstancias extraordinarias.

Plazos y nerviosismo

El DHS reiteró hoy que “aún no hay nada que anunciar” respecto al “TPS”, y en semanas anteriores ha dicho que estudiará la situación sobre el terreno de cada uno de los diez países amparados al programa.

En marzo pasado, el entonces secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, autorizó una prórroga de sólo seis meses, hasta enero próximo, para 50,000 haitianos,  y recomendó que éstos hicieran planes para su regreso a Haití. La decisión final para ellos vendría el próximo 23 de noviembre.

En la actualidad, hay poco más de 320,075 inmigrantes amparados al “TPS”,  de los cuales más del 90% proviene de Haití, El Salvador y Honduras.

En concreto, el “TPS” ampara a unos 195,000 inmigrantes de El Salvador, 57,000 de Honduras, 50,000 de Haití, 8,950 de Nepal, 5,800 de Siria, y 2,250 de Nicaragua. La lista la completan mil inmigrantes del Yemen, 497 de Somalia, y entre 75 y 200 de Sudán del Sur.

Por lo general, la prórroga del “TPS” ha sido típicamente de 18 meses, y el DHS suele anunciar su decisión 60 días antes de que venzan los permisos.

En el caso de Honduras y Nicaragua, que recibieron el “TPS” por el huracán “Mitch”,  la decisión se anunciaría el próximo 6 de noviembre, mientras que El Salvador, que lo recibió por el terremoto de 2001, tiene la prórroga hasta marzo de 2018, pero la decisión vendría el próximo 8 de enero.

“Nos portamos bien”

Verónica Lagunas dijo que la comunidad inmigrante está en vilo y no puede vivir en la zozobra, sobre todo porque muchos, como ella, tienen hijos nacidos en EEUU y no pueden dejarlos abandonados si son deportados.

La activista salvadoreña, Verónica Lagunas, viajó desde Los Angeles para pedir la extensión del TPS. Foto: María Peña/Impremedia

“Hemos demostrado que tenemos buena conducta, que nos portamos bien. No puedo llevar a mis hijos a un país peligroso que no conocen, pero tampoco puedo dejarlos acá porque serían una carga para el gobierno“,  explicó Lagunas, miembro del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicios (SEIU),  quien lleva 17 años en EEUU,  13 de ellos limpiando oficinas en la zona céntrica de Los Angeles.

Por su parte, la salvadoreña Ana Guevara, de Long Island (Nueva York) llegó a EEUU en 2000 y tiene nietos nacidos en este país, y dijo que, sin el TPS, no podrá trabajar ni pagar su alquiler ni las demás facturas que se acumulan en su buzón cada mes.

Ana Guevara, una abuela salvadoreña con nietos nacidos en EEUU, viajó desde Long Island para pedir a Trump otra prórroga del TPS. Foto: María Peña/Impremedia

“Queremos la residencia permanente para todos, y si eso no se puede, entonces por lo menos otra prórroga… creo que muchos regresaremos a la sombra si no nos renuevan el permiso”, dijo.

Otro salvadoreño, Ismael Rivera, de Omaha (Nebraska), dijo que la renovación del “TPS” traería “enormes pérdidas” para su familia, especialmente ahora que su hija, nacida en EEUU, acaba de ser aceptada en la universidad.

El salvadoreño Ismael Rivera, viajó desde Omaha (Nebraska), para relatar cómo el “TPS” ha mejorado su vida y la de su familia. Foto: María Peña/Impremedia

“Me acaban de dar la noticia hoy, y yo quiero seguir trabajando para que ella pueda convertirse en maestra. Tengo toda mi vida hecha en este país; tengo casa, pago impuestos, y no podemos regresar a El Salvador, allí no se puede vivir”, dijo Rivera.

A su lado, Edwin Murillo, lleva 18 años en EEUU y consideró que “la eliminación del TPS lo que va a hacer es darnos más fuerza” para seguir luchando por una solución permanente.

Edwin Murillo confía en que la campaña de cabildeo logrará convencer a la Administración a que renueve el TPS para los salvadoreños. Foto: María Peña/Impremedia

“Tenemos vidas acá, hacemos un aporte importante a la economía, inyectamos billones de dólares a esta economía… hemos hecho cabildeo, y tenemos la esperanza de que habrá una ampliación más para nuestro TPS”, afirmó Murillo.

Presiones ante el Congreso

Como parte de su campaña de presión en la capital, que termina mañana, los activistas han visitado desde ayer decenas de oficinas de congresistas demócratas y republicanos, para también pedir una medida que les permita la legalización permanente.

En la actualidad, un grupo de legisladores demócratas de la Cámara de Representantes, entre ellos el californiano Jimmy Gómez, circula una carta al DHS pidiendo la extensión del TPS, destacando las contribuciones de los beneficiarios.

“Con los que me he reunido, como los de la Alianza Nacional del TPS, provienen de familias con estatus migratorio mixto que sufrirían la separación si se cancela el programa. Instamos a la Administración Trump a que opte por la compasión y extienda el TPS para Honduras,  Nicaragua, Haiti, El Salvador, y Syria”, dijo a este diario Gómez.

El pasado 19 de octubre, una veintena de senadores demócratas envió una carta a los departamentos de Estado y Seguridad Nacional para interceder por los cerca de 61,000 hondureños y 190,000 salvadoreños amparados al “TPS”.

Estos beneficiarios, en particular, “proveen un apoyo importante para la industria de la construcción en EEUU, y estos individuos que trabajan duro serán esenciales para los esfuerzos de reconstrucción por los huracanes Harvey e Irma”, dijeron en esa carta.

Engrasan el motor de la economía

Además de los mensajes de apoyo al “TPS”, los activistas colocaron sobre el asfalto en la Avenida Pensilvania objetos que simbolizan su participación en varios sectores de la fuerza laboral del país, como botas de construcción, moldes de pan, y macetas con coloridas plantas.

Líderes religiosos participan en la vigilia y protesta a favor del TPS frente a la Casa Blanca. Foto: María Peña/Impremedia

Un informe del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP), señaló que la economía de EEUU perdería hasta $164,000 millones de su Producto Interno Bruto (PIB) en una década si elimina el “TPS” para los hondureños, salvadoreños y haitianos, que conforman el bloque más grande de “tepesianos”.