Mujer acusa al asambleísta Raúl Bocanegra de presunto acoso sexual

“La cultura de mirar al otro lado debe terminar en el Capitolio de California”, víctima de acoso sexual. En los últimos años, la legislatura ha tenido que pagar cientos de miles de dólares para resolver demandas en contra de legisladores que han acosado al personal
Mujer acusa al asambleísta Raúl Bocanegra de presunto acoso sexual
Raúl Bocanegra recuperó el asiento que Patty López le había arrebatado (Foto: California State Assembly)

Hace 17 años que Elise Flynn Gyore trabaja para el Capitolio de California en Sacramento.

Los acusaciones de acoso y asalto sexual contra el productor de cine Harvey Weinstein la animaron a hacer público que en abril de 2009, el asambleísta  de Pacoima, Raúl Bocanegra –  quien entonces era jefe de la oficina del asambleísta Felipe Fuentes – supuestamente la tocó inapropiadamente.

“Yo trabajaba entonces para el senador Ron Calderón. Fui a un evento social en un club del centro de Sacramento. Ahí estaba Raúl Bocanegra. Nunca lo había visto antes. No hablaba mucho. Él y yo intercambiamos si acaso unas 10 palabras. Algo así como, ‘qué bonito está el clima’”, recuerda Flynn Gyore en una entrevista para La Opinión.

Una hora después, “cuando yo iba o salía del baño, se me acercó, me tocó los senos y me metió mano. Lo detuve y le dije ‘qué te pasa’, yo estoy casada. ‘Yo también estoy casado, no pasa nada’, me respondió. ‘A mi sí me interesa mi matrimonio’, le dije, y me aparté rápido, atemorizada”, recordó.

Bocanegra ya no trató de tocarla, cuenta. “Pero hacia donde yo me movía, me seguía y no me quitaba la vista de encima. La verdad sentí mucho miedo, y cierto alivio cuando llegó mi jefe, el senador Ron Calderón. Él me dijo que no me le apartara. Fueron momentos muy intimidantes. Sentí mucho miedo. Lo único que quería era irme a casa”, recuerda.

Dice que presentó ante los gendarmes de la Asamblea la queja por el presunto acoso y abuso sufrido, y se ordenó una investigación que duró dos semanas, en la cual se entrevistó a 13 personas, incluyéndola a ella. “Fue muy humillante”, expresó Flyn Gyore.

Pero los resultados fueron aún más decepcionantes. Concluyeron que nadie había visto lo que pasó, y por lo tanto, Bocanegra no había hecho nada inapropiado.

De jefe de oficina a asambleísta

Dice que cuando Bocanegra ganó la elección para ser asambleísta en 2012, el corazón se le hundió, y lo mismo ocurrió cuando fue reelecto el año pasado con el apoyo del partido Demócrata.

Lo más triste es que cuando las mujeres en el Capitolio nos reunimos y platicamos de los legisladores y el personal que debemos evitar a toda costa y nunca quedarnos a solas con ellos en un bar, entre los nombres que se mencionan, el del asambleísta Bocanegra aparece una y otra vez”, dice.

Flynn Gyore aclara que la mayoría de los legisladores y el personal del Capitolio Estatal son gente honorable que aboga por los californianos, pero hay unos cuantos que no siguen ese patrón.

Después de los resultados de la investigación, dice que pidió que le prohibieran a Bocanegra ir a las reuniones sociales nocturnas organizadas por el personal del Capitolio en las que hubiera alcohol y que lo cambiaran de piso, pero sus peticiones no fueron aprobadas.

“Lo único que logré es que no tuviera contacto alguno conmigo. Y a su favor debo decir que nunca me contactó”, comenta.

La cultura del silencio

En la actualidad, Flynn Gyore trabaja como jefa de oficina del senador de Riverside, Richard Roth y es madre de dos menores.

Me atreví a hacer público mi caso porque no hay razón para continuar con la cultura de silencio. Quedarse callada es hacerse cómplice. El abuso, sobre todo contra las mujeres jóvenes, pasa todo el tiempo por parte de unos cuantos legisladores”, dice.

“Lo que tiene que cambiar es que cuando una denuncia se presente no sigan haciéndose de la vista gorda, como que no pasa nada. Eso ya no es una opción”, remarca.

Después de hacer público su caso, externa que se siente muy expuesta. “No me siento en una posición cómoda. Me siento triste”. Sin embargo, dice que le ayuda saber que muchas mujeres y hombres la han apoyado.

Le motiva saber que Cristina Garcia, la asambleísta de Bell Gardens, ha comenzado a tomar acción.

De hecho, ella – como presidenta de la bancada de las mujeres legisladoras de California – y la senadora Connie Leyva pidieron a los líderes de la Legislatura que revisen la conducta de Bocanegra y otros legisladores. Y los urgió de inmediato y de una vez por todas, a poner en marcha políticas de cero tolerancia.

Asambleísta arrepentido

El asambleísta Bocanegra indicó en una comunicado por escrito que esa “desafortunada experiencia” en la que se vio involucrado como empleado hace casi 10 años es algo de lo que se arrepiente y ha aprendido.

Cuando la queja fue presentada, cooperé completamente con la investigación y después de una amplia evaluación de un cuerpo independiente, que incluyó entrevistas con más de una docena de testigos, la investigación fue cerrada”, dijo.

Agregó que va a trabajar muy de cerca con sus colegas para asegurar que todos los procesos que involucran acoso sexual sean manejados apropiada y justamente para que ningún hombre o mujer que ha sido acosado sufra represalias de parte de los legisladores o el personal de sus oficinas.

Demandas pagadas por los contribuyentes

De acuerdo al periódico Sacramento Bee, la legislatura estatal ha enfrentado varias demandas de acoso sexual que han sido resueltas con acuerdos pagados por los contribuyentes. En los últimos 20 años han pagado más de 850,000 dólares para resolver cinco querellas.

A principios de este año, la Asamblea acordó pagar 100,000 dólares para terminar una demanda en contra del exasambleísta de Palmdale, Steve Fox, a quien un miembro de su equipo lo acusó de exponerle sus genitales, entre otras faltas.

Nancy Finnigan, quien era su directora legislativa, fue a llevarle a su casa unos papeles, y cuando abrió la puerta, ¡sorpresa! Fox estaba desnudo de la cintura para abajo.