Artista mexicano anima recuperar la espiritualidad del Día de los muertos

Lalo García habla de cómo preservar y recrear una cultura
Artista mexicano anima recuperar la espiritualidad del Día de los muertos
Una mujer aguarda la llegada de sus seres queridos en el cementerio Tzintzuntzan, ubicado en Pátzcuaro, Michoacán.
Foto: ENRIQUE CASTRO / AFP/Getty Images

De los años en que su padre estuvo lejos, al artista Lalo García no se le olvidan dos cosas.

Una: la Noche de muertos a principios de noviembre, en la cual toda la gente de La Cieneguita, en su natal Michoacán, iba al camposanto en la isla de Janitzio a convivir con sus difuntos amados.

Llevaban pan, agua, sal, copal. También portaban cientos de veladoras, para guiar a los difuntos de regreso a su morada, y ramos de cempasúchil, flor anaranjada de 20 pétalos, para adornar y aromatizar el lugar durante la estancia del ánima.

El panteón, recuerda el artista, resplandecía, no solo por la luz que producían las velas, sino también por las oraciones de sus paisanos. Este acto sagrado siempre lo tuvo muy presente, ya que cada día sin falta su madre rezaba el Rosario a las 5:00 de la tarde.

“Esa fe nos mantuvo unidos”, explicó García, recordando cuando su padre laboraba como bracero en Estados Unidos. Durante años, su padre levantó las cosechas que nutrían a todo el país. Por ello, solamente podía estar con él, su madre y sus hermanos por estancias de dos semanas.

“Otro planeta”

No aguantaban la lejanía. Llegó el momento en que sus padres decidieron que la familia tenía que estar junta, y fue así que García, con 13 años de edad, emigró a Estados Unidos.

Llegó en 1975. En México, García nunca tuvo la oportunidad de viajar, así que Los Ángeles para él “no fue solo una ciudad distinta–fue como ir a vivir a otro planeta”.

Batalló con el inglés, y en esa soledad de adolescencia en un país desconocido, dibujar fue su refugio. Dibujaba constantemente. Dibujaba su rancho, el ganado–todo lo que recordaba. “Fue mi salvación”, dijo García, quien en ese entonces no imaginaba que del arte llegaría a hacer su carrera.

El baile también le ayudó a desenvolverse. Se integró a un grupo de baile folclórico, donde logró forjar amistades profundas y tuvo la oportunidad de conocer mejor a su cultura. Al bailar, García olvidaba que estaba lejos.

Pero, aún así, García se rehusaba a vivir en Estados Unidos. No fue hasta tener 22 años que finalmente lo aceptó.

El artista Lalo García. (Foto: Cortesía de Christopher Velásquez)

“¿A poco me va a pagar por eso?”

A petición de su padre, García cursó una clase de caligrafía en Los Angeles Valley College.

“No sabía qué hacía allí”, dijo el michoacano. Pero pronto se daría cuenta.

Su profesor lo mandó a trabajar en un taller de rótulos, y García le echó ganas a su labor de aprendiz, pues lo disfrutaba. Al concluir la primera semana laboral, el dueño del taller le dio un sobre. García, acostumbrado a entregar sobres a los jefes de la casa, se lo presentó a su papa.

Al abrirlo, su padre encontró un cheque, lo cual ambos determinaron que era un error. Pero cuando García intentó devolverlo, su jefe lo tomó por sorpresa.

“No, no, eso es tuyo, por tu trabajo”, le dijo.

“¿A poco me va a pagar por eso?”

“Pues es trabajo, ¿no?”

Cuando García le contó a su padre, él lo felicitó, pero quedó asombrado. “¡Qué barbaridad!”, le dijo, dándole un abrazo. Fue entonces que García empezó a tener la sensación de que podía hacer algo en este país.

Después de trabajar como rotulista por cinco años, García y unos amigos lanzaron su propio taller. De rótulos pasó a decorar teatros y, luego, iglesias. Hoy día, García es un artista de renombre cuyas obras adornan, educan e inspiran a espectadores en iglesias a lo largo de México y Estados Unidos, incluyendo Santa Helena, en la ciudad de South Gate, y la majestuosa Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles.

“Cihualpilli Tonantzín” (Nuestra Dulce Madre Niña). Acrílico sobre lienzo de Lalo García.

Este sábado 4 de noviembre, el artista invita a todo angelino al Cementerio Calvary en el Este de Los Ángeles, donde él y siete otros artistas estarán compartiendo sus obras durante una celebración del Día de los muertos.

Las festividades comenzarán con una misa celebrada por el arzobispo José H. Gómez a mediodía. Después de la ceremonia, habrá la oportunidad de disfrutar de música, baile, oración y ofrendas tradicionales.

No será igual que en Pátzcuaro, advierte el artista, pero será hermoso.


Ubicación del Cementerio Calvary: 4201 Whittier Boulevard, Los Ángeles, CA 90023