Detenido por ICE en la puerta de su casa sale libre para pelear su residencia

"El maltrato no nos lo da 'La Migra', sino los agentes del Sheriff", dice inmigrante guatemalteco que estuvo detenido en la cárcel Theo Lacy que maneja el Departamento del Sheriff del condado de Orange

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Detenido por ICE en la puerta de su casa sale libre para pelear su residencia
El guatemalteco Mario Tuchez estuvo a punto de ser deportado luego de ser arrestado por agentes de ICE en su casa; ahora intenta reactivar sus casos de asilo y NACARA. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Mario Tuchez es el vivo ejemplo de un inmigrante determinado a triunfar en Estados Unidos: aprendió inglés, se especializó en la construcción de estacionamientos subterráneos y es supervisor de una compañía en Los Ángeles en la que tiene a su cargo alrededor de 40 trabajadores.

Pero nada de eso contó cuando el pasado 11 de septiembre, cuatro agentes de la Ofician de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) vestidos de civiles, no le dieron tiempo de subirse a su auto al salir de su casa en Altadena para ir al trabajo. Se lo llevaron arrestado en base a una vieja orden de deportación girada en ausencia y por no presentarse a la corte de Migración.

La verdad no me sorprendió. Lo vi venir. Sabía que tenía una orden de deportación“, admite.

Tuchez, de 57 años, emigró de Guatemala en 1986 cuando tenía 26 años. “Solicité asilo político en 1992 y me aprobaron la petición. Me dieron Seguro Social y saqué mi licencia de manejo”, explica.

“Además, mi hija, mi esposa y yo solicitamos la residencia bajo la ley NACARA. Ellas arreglaron y ya son ciudadanas estadounidenses, pero a mi no me llegó nada. Eso tiene que ver con que yo me divorcié, y el notario que me ayudó a llenar los papeles dio su dirección, no la mía. Y nunca recibí contestación”, observa.

El Acta de Alivio Centroamericano y Ajuste Nicaragüense – más conocido como NACARA-, a la que se apegó Tuchez y su familia, es una ley aprobada en 1997 que proporciona varios beneficios y alivio contra la deportación a ciertos nicaragüenses, cubanos, salvadoreños, guatemaltecos y nacionales de los países del bloque soviético y sus dependientes que llegaron como asilados.

Mario Tuchez es supervisor de una compañía de excavación para estacionamiento subterráneos. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

Deportación previa y multa de tránsito

Años después, cuando contrató los servicios de un abogado de migración, se enteró que tenía una orden de deportación por no presentarse en la corte por su petición bajo la ley NACARA.

“El abogado solo me entretuvo y me sacó más de $4,500 dólares. Cuando no vi que presentara ninguna moción para parar mi deportación, le quité mi representación”, confía.

Tuchez asocia su arresto por parte de ICE con una multa de tránsito que le dio la Policía de Pasadena. “Me dieron el ticket el 16 de agosto. ICE llegó por mi el 12 de septiembre. Yo tenía poco de mudarme de casa de Long Beach a Altadena. ICE no tenía la nueva dirección, pero con el ticket se actualizó la información de dónde vivía”, indica.

Agrega que los agentes de ICE fácilmente pudieron entrar a los archivos de la Policía de Pasadena y localizarlo. “Cuando me dieron la multa, pensé de inmediato que me había puesto en el ojo de ICE y así fue“, dice sin un ápice de duda.

Pero antes de que ICE llegará por él, intuyendo un posible arresto, se dirigió a las oficinas del abogado en migración Eric Price y lo contrató.

“Los vi muy honestos. No me dieron falsas esperanzas y decidí confiarles mi caso”, expone.

Y tal como lo vaticinó, dos semanas más tarde, ICE lo arrestó.

Mario Tuchez trabaja en la construcción de un estacionamiento subterráneo en Hollywood. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Vive una pesadilla

Este inmigrante guatemalteco dice que los agentes de ICE lo trataron muy bien.

“Donde comenzó mi pesadilla fue en la cárcel Theo Lacy que maneja el Departamento del Sheriff del condado de Orange”, cuenta.

“Nos tratan como si fuéramos matones. Cuando nos llevan a la Corte, nos encadenan de manos y pies. Nos levantan a las 4:00 de la mañana a contarnos. Nos sirven el desayuno a las 5:00 de la mañana y solo nos dan cinco minutos para comer. La comida es pésima, pura bolonia (un embutido)”, narra.

Dicha cárcel, enfatiza, es una verdadera prueba de resistencia. “La presión psicológica y la intimidación es tremenda. Te quitan tu identidad. No sabes la hora que vives. No hay un espejo. La mayoría de los detenidos se la pasan llorando por su familia. Están devastados por sus hijos. Muchos prefieren deportarse que seguir aguantando esa presión“.

Los maltratos, insiste, vienen por parte de los agentes del Sheriff. “A mi me quitaron mi teléfono. No me sabía ningún número de memoria. Un agente del ICE vino, me consiguió mi teléfono para que sacara los números de mis familiares y me llevó a una oficina para que les llamara. Eso no lo hacen los agentes del Sheriff, salvo casos aislados de dos o tres que nos dan trato de seres humanos”.

Para su sorpresa – y contrario a lo que mucha gente pudiera pensar – dice que se encontró con muchos inmigrantes de otros países en Theo Lacy. “La mayoría somos latinos de México y centroamérica pero también hay muchos africanos, indios y asiáticos. En menor número hay europeos. A mi me tocó ver a un inglés, rumanos y hasta árabes y algunos chilenos”, comenta.

Mario Tuchez con su familia al ser liberado por ICE para pelear su caso en libertad. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Buenas y malas noticias

Fue un lunes 18 de septiembre, cuando a Tuchez lo llevaron a ver al cónsul de Guatemala. “Él me dio la noticia de que al día siguiente me iban a deportar, y que no tenía derecho de ver a un juez. Regresé todo abatido a la cárcel. Pero horas más tarde, mi hija me dijo por teléfono que de la oficina del abogado Eric Price le acababan de dar la noticia de que pararon mi deportación. Me volvió el alma al cuerpo“, dice.

Finalmente el 2 de octubre, se presentó en la corte de Migración donde un juez le aprobó una fianza de $5,000 dólares para dejarlo salir en libertad a pelear su caso. “Mi hija pagó de inmediato y me soltaron esa misma noche”, narra.

Emocionado y sonriente, Tuchez dice que el reencuentro con sus cuatro hijos de 33, 28, 26 y 19 años – todos ciudadanos estadounidenses – y su compañera de vida, al salir de la detención, ha sido uno de los momentos más felices.

“Era como si la vida me diera una segunda oportunidad. Pero me sentía mal porque mis hijos no tenían necesidad de pasar por una situación así”, observa.  Añade que su madre murió el 19 de septiembre cuando él estaba en Theo Lacy.

Por fortuna, revela que tuvo mucho apoyo de los dueños de la compañía para la que trabaja. “El trabajo era lo que menos me preocupaba. Yo tengo otras ofertas de empleo y soy socio de otra compañía. Aún así, mis patrones ofrecieron ayudarme en todo lo que necesitara”.

Confía que todos se llevaron una sorpresa porque creían que él era ciudadano estadounidense. “Yo siempre he sido muy reservado, y salvo mis hijos, ni siquiera mi pareja sabían que estaba indocumentado“, comenta.

De regreso al trabajo y a la libertad, Tuchez tiene mucha confianza en arreglar su estatus migratorio. “Ese es mi sueño”, confiesa.

Mario Tuchez con sus abogados de migraciíón Eric Price y Frances Arroyo. (foto suministrada).
Mario Tuchez con sus abogados de migraciíón Eric Price y Frances Arroyo. (foto suministrada).

Hay esperanza

La abogada en migración Frances Arroyo, del bufete de Eric Price, quien logró parar la deportación del guatemalteco, dice que han logrado reabrir su caso bajo la ley NACARA debido a que entró al país antes de 1990, uno de los requisitos para calificar.

“Lo logramos en base a que fue objeto de un fraude de un notario que no le avisó que tenía corte, y le hizo perder la oportunidad de arreglar su estatus migratorio”, sostiene.

Arroyo también da a conocer que han reactivado la petición de asilo político para Tuchez.  “Sin duda, ya sea a través de NACARA o del asilo político, este inmigrante obtendrá su residencia”, precisa.