La Familia; un grupo de apoyo para la comunidad latina LGBTQ

La organización en el condado de Orange busca empoderar a los jóvenes y a sus seres queridos

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La Familia; un grupo de apoyo para la comunidad latina LGBTQ
María Zamarripa (izq.) Javier Saucedo y su madre María Saucedo son parte del grupo La Familia en Santa Ana. (Jacqueline García)

Javier Saucedo, de 31 años de edad, aún recuerda cómo se sentía cuando comenzó a reunirse con un grupo de unas 12 personas; era un ambiente donde percibía seguridad y comodidad. Se trataba de un grupo de amigos gay.

Con el tiempo, esas reuniones sociales se convirtieron luego en juntas comunitarias e informativas.

Su grupo se expandió con la finalidad de conectarse con jóvenes de la comunidad lesbiana, gay, bisexual, transgénero y queer (LGBTQ) en la ciudad de Santa Ana, en el condado de Orange.

“Entonces pensamos, ‘si estamos ayudando a nuestra comunidad, ¿por qué no lo hacemos con nuestras familias?’”, dijo Javier —quien en aquel momento ni él ni sus amigos habían comentado con sus familiares acerca de su orientación sexual.

Fue cuando se creó La Familia, un grupo independiente de apoyo y educación para familias con hijos o hijas LGBTQ. Y desde hace más de seis años, los organizadores voluntarios se reúnen una vez al mes con las familias para llevar a cabo conversaciones en español.

Javier señaló que el grupo ha sido muy favorable para muchos padres latinos inmigrantes que vienen a Estados Unidos con una cultura muy cerrada y en ocasiones muy machista.

“Nosotros crecemos con una cultura en casa y otra en la escuela”, dijo el joven, quien acepta que sus padres eran muy católicos y por mucho tiempo él fue miembro activo de la parroquia.

“Ya cuando era más adulto deje de ir a la iglesia pero hay muchas cosas que aprendí de ellos: la educación, la compasión y la información… Yo hago mi propio bien a mi manera”, indica Javier, quien hoy trabaja para proveer información acerca de la prevención del VIH con la AIDS Services Foundation, del condado de Orange.

Algunos miembros del grupo La Familia que se reúne una vez al mes en Santa Ana, CA. (Suministrada)

Redirigiendo su futuro

La madre de Javier, María Saucedo, recordó vagamente el día en que su hijo —que en aquel momento tenía 18 años— se le acercó para platicar mientras estaba en la cocina.

“Yo ya sentía que Javier era diferente”, dijo Saucedo, al hacer memoria del día en que su hijo se armó de valor para confesarle que era gay.

“Lloramos y nos abrazamos.

Me dijo ‘¡perdóname!’ Yo le dije que no había nada que perdonar porque es algo que ya viene con ellos”, cuenta esta mamá.

Poco después ambos le dijeron al padre de Javier. Y pese a que su reacción fue un poco más fría, también lo aceptó.

Para María Zamarripa, otra miembro activa de La Familia, su experiencia fue un poco diferente.

Ella recuerda que se enteró de la orientación sexual de su hijo Steve, de 32 años de edad, por medio de una foto cuando él era adolescente.
“Yo lo iba a despertar para ir a la high school [secundaria] y al lado de su cama vi una foto donde él estaba con otro chico”, recordó Zamarripa.

María Zamarripa y su hijo Steve Zamarripa encabezan uno de los folletos de La Familia. (Suministrada)

Con la ira a flor de piel y el desconcierto, confiesa, ella salió del cuarto y su hijo la siguió.

“Me pidió perdón y me dijo que era gay”, recordó Zamarripa, quien aceptó que ya lo presentía. “Entonces me puse a pensar, ‘si yo que soy su madre, lo rechazo; qué se espera de las demás personas”.

Decidió aceptarlo; luego toda la familia de Steve lo hizo también.

Hoy ambas madres se han vuelto activistas y abogan por los derechos de la comunidad LGBTQ.

Ellas dijeron que cada que tienen la oportunidad hablan frente a estudiantes o la comunidad para informar a otros padres de cómo aceptar a sus hijos tal y como son.

En las reuniones mensuales de La Familia se encargan de tener conversaciones informales y amigables. Los temas son variados e incluyen desde de política y medio ambiente, hasta asuntos sociales o de religión.

“Traemos comida y compartimos tiempo. Los que quieren hablar lo hacen y los que no, no los forzamos”, dijo Javier.

“Nos reunimos como una verdadera familia. Lo que platican se queda aquí y lo que aprenden se lo llevan afuera”, añadió Zamarripa, madre de Steve.

La aceptación empodera

Javier dijo que el apoyo de la familia es vital. “Aquí vienen desde los más jóvenes de 7 años hasta señores mayores como de 60 o 70 años”.

Javier junto a su padre, Javier Saucedo Sr. y su madre María Saucedo. (Suministrada)

Y enfatiza que lo más importante en este círculo familiar es la aceptación. “Si los padres perdonan a sus hijos por muchas cosas: hijas que se embarazan jóvenes, hijos que están en la cárcel y otras cosas. Los hijos se sienten mejor cuando sus padres los aceptan”, aseveró.

Por su parte, Saucedo recomienda que los padres tengan más conversaciones con sus hijos y los acepten para que no sufran tanta discriminación.

Zamarripa añade que depende de cómo un padre se exprese de su hijo; así lo hará la sociedad. “Si hablas de tu hijo con miedo, la gente lo ve como algo negativo; si lo dices como algo normal, es más difícil que la gente te lleve la contraria”, asevera Zamarripa.

La próxima reunión de La Familia es el 12 de noviembre en el centro LGBT de Orange County localizado en 1605 N. Spurgeon Street Santa Ana 92701 comenzando a las 2 de la tarde. Para más información llame a Javier Saucedo al (714) 209-3397 o vía email a info@lafamilialgbtq.org