Veterana del Ejército ayuda a sus padres indocumentados a obtener la residencia en EEUU

Los miembros de las Fuerzas Armadas pueden ayudar a familiares gracias a un amparo existente de 2010

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Veterana del Ejército ayuda a sus padres indocumentados a obtener la residencia en EEUU
La veterana Rosangela Potter Villarreal ayuda a sus padres.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Cuando Rosangela Villarreal se unió al Ejército a los 18 años, lo hizo convencida de que el servicio militar era su pasión pero también pensó que de esa manera podía ayudar a sus padres indocumentados a hacerse residentes.

Sin embargo, tuvo que esperar varios años hasta que se aprobó la ley del beneficio Parole in Place (PIP) que permite a miembros de las fuerzas armadas, arreglarles la residencia permanente a sus padres, hijos o esposos indocumentados sin pagar por un perdón y salir del país.

A sus padres Rafael y Rosa Villarreal, lo único que les preocupó cuando su hija les anunció que se uniría al Ejército es que no fuera a morir.

Su hija sobrevivió pero estuvo a punto de perder la vida cuando le explotó una bomba al caminar por las calles de Irak. Seis de sus compañeros murieron. Villarreal pasó diez meses hospitalizada.

Regresó al servicio militar pero hace cinco años se dio de baja ya que las secuelas dejadas por la explosión de la bomba no le permitían un desempeño completo, ya que el pie le dolía mucho. “Necesitaba además recuperarme bien”, indica.

La veterana del Ejército Rosangela P. Villarreal pasó diez años sirviendo a los Estados Unidos, ahora ayuda a sus padres indocumentados a tramitar la residencia permanente. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Libertad condiciona en el lugar

El beneficio del Parole in Place (PIP) del que se beneficiaron sus padres, comenzó en 2010 cuando la ex secretaria del Departamento de Seguridad de la Nación Janet Napolitano la puso en marcha como una política para garantizar lo que llamó libertad condicional en el lugar para padres, esposos e hijos menores de edad indocumentados de miembros activos de las fuerzas armadas.

La nueva política quedó contenida en un memorando del Servicio de Migración y Ciudadanía (USCIS) que está dirigido a reducir la incertidumbre del personal militar en servicio o retirado a causa del estatus migratorio de sus familiares.

Sin embargo, no fue hasta hace seis meses cuando Rosangela Villarreal  y sus padres Rafael y Rosa Villarreal iniciaron los trámites para la residencia. La entrada de Donald Trump a la presidencia con sus políticas de migración muy agresivas, fue un factor de peso para tomar la decisión

“No lo habíamos hecho porque antes de la ley, teníamos que salir del país para arreglar; y luego mi hija estaba muy ocupada de un país a otro, de una base a otra; y su recuperación tomó tiempo”, dice la madre Rosa Villarreal.

Los Villarreal vinieron a los Estados Unidos hace 36 años, tuvieron dos hijos nacidos en el país y regresaron a México por cuatro años hasta que decidieron volver de nuevo a Los Ángeles para establecerse definitivamente aquí. En México, tuvieron una tercera hija que está amparada con DACA, el programa de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, recientemente anulado por el presidente Trump.

El padre Rafael Villarreal trabaja como carpintero y la madre Rosa Villarreal en una bodega de un periódico de Los Ángeles.

La veterana del Ejército Rosangela Villarreal logra ayuda a sus padres a obtener la residencia. Aquí vemos los documentos de la libertad condicional en el lugar que les permite tramitar el proceso sin salir del país. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

La residencia permanente

Finalmente fueron a ver al abogado en migración Alex Gálvez para iniciar el proceso de residencia. En dos meses, les llegó el perdón que les permite iniciar el trámite sin necesidad de abandonar el país.  “Estamos muy contentos y tranquilos”, dice Rosa Villarreal.

Rosangela Villarreal quien vive en Kentucky con su pareja, estudia Psicología. “Al terminar quiero hacer una maestría en rehabilitación vocacional. Mi sueño es convertirme en terapista de los veteranos con discapacidad “, dice.

Se siente orgullosa de haber sido parte del Ejército. “Me pagan la universidad y mis gastos médicos. Y es que como consecuencia de la bomba que me explotó, me quedaron pedazos de metal en todo mi cuerpo y me duele mi pie y la rodilla”, cuenta.

Aún así confía que esa experiencia, la hizo apreciar más la vida y ser más responsable.

Por eso uno de sus mayores deseos es cumplir su sueño de ayudar a sus padres a obtener la residencia permanente y que se hagan ciudadanos cuanto antes.

Siempre tienes ese miedo de que alguien se los pueda llevar por ser indocumentados. Yo empecé a entender su situación desde que estaba en la secundaria pero todos los papás de mis compañeros estaban pasando por lo mismo”, cuenta Villarreal en entrevista vía telefónica con La Opinión.

Esta veterana se siente feliz de que sus padres dejarán de vivir en las sombras.

En retribución por haber sobrevivido en Irak y en honor a su origen inmigrante, Villarreal dice que una vez a la semana dedica un día para participar como voluntaria en el centro de apoyo para los inmigrantes La Casita en Kentucky. “Los inmigrantes están por todas partes y yo trato de ayudar lo más que puedo”, expone.

Los inmigrantes Rafael Villarreal y su esposa  Rosa platican como su hija veterana Rosangela Potter Villarreal, les ayudó a obtener la residencia. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Entrada condicional en el lugar

El abogado en migración, Alex Gálvez dice que la razón por la que Los Villarreal  pueden arreglar su residencia es porque tienen una hija veterana del Ejército.

“Definitivamente por el hecho de que es veterana o si fuera miembro activo de las fuerzas armadas, el gobierno le da el beneficio de otorgarles un amparo a sus padres con el alivio Parole in Place, que yo llamo entrada condicional en el lugar, y ya con ese documento en mano, se solicita la residencia, la cual se concede en un periodo de entre cuatro a cinco meses”, dice el experto.

Si la hija, explica, no hubiera sido veterana o miembro activa de las fuerzas armadas no hubiera podido obtener la residencia permanente a sus padres tan solo con su ciudadanía estadounidense.

Como requisito mínimo para solicitar este beneficio es que el hijo de 21 años debe tener tres meses en las fuerzas armadas y haber pasado el entrenamiento militar conocido como boot camp.

Rosangela P Villarreal cuando estaba en el Ejército. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

“Hay un mito muy grande propagado por los notarios de que una persona indocumentada puede arreglar su residencia cuando un hijo ciudadano cumple los 21 años. Eso es una mentira. El hijo mayor de 21 años nacido en EEUU, en sí mismo es solo la mitad de la fórmula para obtener la residencia; el otro 50% se consigue con una entrada legal al país o una petición bajo la 245(i) por parte de un familiar o empleador sometida antes de abril 30 de 2001”, aclara.

El beneficio del Parole in Place (PIP) permite a familiares, esposos, padres e hijo de militares en activo o veteranos, que entraron al país sin un permiso, solicitar la residencia sin salir del país.

Si no hay factores negativos como antecedentes criminales, puntualiza, se aprueba el Parole in Place que da luz verde para solicitar la residencia.

“Es algo muy justo porque no es posible que estos muchachos estén dispuestos a dar la vida por el país mientras sus familiares viven en la incertidumbre migratoria”, enfatiza el abogado Gálvez.

Añade que también las viudas de los veteranos pueden beneficiarse del PIP.  “Tengo ahora un caso de una viuda que estuvo casada durante diez años con un veterano de Vietnam. Con la presentación de las pruebas y evidencias de su matrimonio, ella puede ganar la residencia permanente”, sostiene.