Albergue para indigentes crea polémica en Pacoima

Abrirá el 1 de diciembre, pero residentes no lo quieren en su vecindario
Albergue para indigentes crea polémica en Pacoima
Residentes de Pacoima protestan por la apertura de un albergue para indigentes. (Francisco Castro)

Frustrados y molestos se encuentran residentes de Pacoima, ya que a partir del 1 de diciembre abrirá en una iglesia de esta comunidad del Valle de San Fernando un albergue de invierno para desamparados, cosa a la que se han opuesto.

Hace dos años el albergue abrió por primera vez en una iglesia sobre la cuadra 11700 de la Avenida Norris, cerca de al menos tres escuelas primarias y en medio de una zona residencial. El refugio solo abría durante la noche y en el día, los indigentes se quedaban en la zona.

El año pasado el albergue no abrió en este lugar, pero los desamparados no se fueron y siguieron pernoctando en el lugar.

“Se drogan, tienen sexo, hay condones tirados, hay cosas que se roban, echan basura, allí hacen sus necesidades, salimos y están haciendo del baño”, describió Vianey González los agravios que generan los desamparados.

Incluso dijo que unos de ellos se metieron a la camioneta de su esposo una noche y se quedaron a dormir ahí. “Tuvimos que llamar a la policía”, dijo.

Ella y muchos otros residentes del lugar temen que esto empeore una vez abran el lugar de nuevo y el lunes por la noche protestaron contra el albergue antes de una reunión comunitaria en la escuela primaria Vaughn G3.

En la sesión, Ken Craft, fundador de la agencia no lucrativa Hope of the Valley – que administra el albergue – dijo que han tomado varias medidas para responder a las quejas de los residentes.

Entre ellas esta que los desamparados no podrán ir caminando al refugio, sino que serán transportados en autobuses. Una vez adentro, nadie podrá salir ni entrar. También habrá guardias de seguridad las 24 horas y colocarán vallas en los portones de la iglesia para mayor privacidad.

“La meta es crear un ambiente donde no estén vagando ni metiéndose en propiedad privada y ustedes ni siquiera los puedan ver’, dijo Craft, cosa que no calmó los ánimos entre los residentes, que siguen sin aprobar la colocación de este lugar en su barrio.

Isabel Villegas, quien vive cerca del lugar, dijo que el problema no es con las personas que siguen las reglas dentro del albergue, sino con los que se congregan afuera y crean un ambiente inseguro para ellos y sus hijos.

“No es oposición a que se haga el shelter, tenemos corazón”, dijo Villegas. “Pero no lo queremos cerca de nuestras escuelas, no en nuestros vecindarios. Hay zonas industriales para esto”.