Toda la verdad de “La ballena que explota”, uno de los videos más virales en la historia

Hace 47 años, la historia de un cachalote al que hicieron explotar con dinamita en una playa de Estados Unidos se convirtió en una de las noticias más vistas en todo el mundo
Toda la verdad de “La ballena que explota”, uno de los videos más virales en la historia
Paul Linnman y un camarógrafo cubrieron la noticia para una televisora local en 1970. Décadas después, se volvió viral.
Foto: YouTube

La noticia parecía surrealista y, durante años, muchos pensaron que se trataba de una leyenda urbana: una ballena protagonizando una “explosión” en medio de una playa estadounidense.

Pero ocurrió de verdad. Fue en 1970. Y dos décadas más tarde, gracias a Internet, la historia se hizo viral… y se convirtió en un ejemplo de cómo no hacer las cosas.

Todo comenzó un miércoles 11 de noviembre, 47 años atrás, en una playa cerca de Florence, en Oregón, Estados Unidos, cuando un enorme cachalote apareció muerto a orillas del mar.

Por aquel entonces, Paul Linnman era un joven reportero de 23 años que trabajaba para un canal de televisión local de noticias llamado KATU-TV.

Ese día, el director de los informativos le llamó para que fuera a su despacho.

“Me dijo que quería que fuera a la costa sur al día siguiente para cubrir una historia, que iría en una aeronave y que el fotógrafo y yo descenderíamos allí. Y pensé: ¡Wow! Esta cadena no gasta grandes cantidades de dinero muy a menudo… ¿Qué estará ocurriendo?”, le cuenta Linmann a la BBC.

Él me contestó: “Hay una ballena. Y van a volarla con dinamita”.

Al día siguiente Paul y el camarógrafo, Doug Brazil, aterrizaron en la ciudad costera de Florence.

Una idea explosiva

No es raro que las ballenas se bañen en las playas de Oregón, pero normalmente se trata de grandes ballenas grises. En este caso, era una especie mucho más grande: un cachalote.

“Medía unos 14 metros de largo y pesaba entre 40 y 65 toneladas. ¡Era enorme!”, recuerda Linnman.

El problema, tal y como admite el periodista, era cómo sacarlo de allí.

“No había una manera fácil de moverlo. Y no lo podían dejar en la playa varios días porque empezaría a descomponerse”, explica Linnman.

“Tampoco podían enterrarlo porque el agua bajo la arena volvería a arrastrarlo hacia la superficie. No podían devolverlo al mar porque era muy pesado y no podían mover el cuerpo entero”.

“Así que el Estado decidió que lo único que podían hacer era hacerlo volar en piezas pequeñas y que las gaviotas se encargarían del resto de la tarea”, explica.

Las aves llevaban todo el día observando el cadáver del animal.

La idea sonaba desacertada… y efectivamente, lo era.

Paul Linnman reconoce, entre risas, que cuando supo lo que iba a pasar, no le pareció nada razonable. “No me lo podía creer. Y cuando entrevisté a los responsables, no podía creerme que ellos sí pensaban que era lógico”.

“Era un reportero de últimas noticias y no presioné demasiado a las autoridades. Tal vez debería haberlo hecho”, se lamenta.

“Como en una película”

Cuando llegaron a la playa y salieron del auto, Paul y su compañero sintieron el olor del cuerpo muerto del animal de inmediato.

“Estábamos entre unos 50 y 100 metros de distancia y el hedor nos golpeó nada más abrir la puerta del vehículo. Era un olor horrible. Hoy día todavía lo recuerdo perfectamente”, asegura.

George Thornton era el ingeniero a cargo de la operación. Trabajaba en el Departamento de Transporte y era ingeniero de caminos (falleció en 2013, a los 84 años).

La tarea le fue asignada a él porque en ese momento sus colegas y jefes se habían ido a cazar venados, pues ese fin de semana se inauguraba la temporada de caza de esos animales en Oregón, dice Linnman.

El periodista recuerda que les dijeron que se alejaran unos 900 metros y que verían una señal -una bandera roja- cuando fuera a efectuarse la detonación.

“Parecía como una película o un espectáculo de televisión. Escuchamos el ‘¡pum, pum, pum, pum!’ a nuestro alrededor. Dough y yo nos miramos pensando en lo que estaba ocurriendo. Por suerte, cuando hice mi servicio militar nunca estuve en combate, pero es lo más cercano a eso que he vivido jamás”.

“Esas piezas que caían desde el aire realmente podrían habernos matado. Salían disparadas como balas. Así que empezamos a correr”.

Corrimos apenas 10 metros y escuchamos una segunda explosión. No teníamos ni idea de qué era eso”.

“Cuando descendimos la duna sobre la que estábamos y vimos el aparcamiento, vimos una pieza del tamaño de una mesa de café que había golpeado nuestro auto. Por eso se produjo esa segunda explosión; las ventanas habían explotado”.

“Por suerte, nadie salió herido. Cuando todos vimos que estábamos a salvo, nos reímos durante un buen rato”.

“Entonces miramos hacia abajo y vimos el destrozo y los restos del cuerpo de la ballena, el combustible, la grasa y la sangre. Y olía todavía mucho peor”.

Celebridad global

Paul y Dough regresaron a Portland, la capital de Oregón, a editar la pieza para el noticiero de la noche.

A Paul le resultó difícil dar con el tono adecuado para narrar la historia.

“Era muy difícil contar la seriedad de lo que había ocurrido y al mismo tiempo darle un toque de humor. Creo que hice algo así. El guión estaba bien, aunque hoy lo habría leído de una forma muy distinta”.

La historia iba a ser una pieza más del noticiero local, pero terminó dando la vuelta al mundo.

“Antes de Internet, había una cosa llamada boletines electrónicos. Yo les facilité la filmación. Poco después, Dave Barry, un humorista estadounidense, escribió que aquello fue ‘la noticia más divertida que jamás había visto en su vida’. Eso acaparó bastante atención”, dice Linnman.

Y después llegó Internet. Y la “ballena en explosión” se convirtió en una de las noticias de televisión más vistas de la historia.

“Gente de todo el mundo sigue mirando el video todo el tiempo. Ha aparecido en comedias de televisión, en cómics, dibujos animados… Prácticamente cada día, dos o tres personas -y a veces más- me mencionan algo sobre el asunto”.

“Ha sido un tema de conversación durante 47 años”, explica Linnman, quien llegó a escribir un libro sobre lo que ocurrió.

Pero, ¿por qué se hizo tan popular?

“La gente se pregunta por qué hicieron algo así. No hay que hacer explotar las ballenas, hay que protegerlas. ¿Quién pondría dinamita en un enorme y bello animal, uno de los seres más grandes que habitan en la Tierra?”


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